Antes estábamos cansadas, ahora estamos impacientes #Huelga8Marzo #TicTacTicTac

El 8 de marzo de 2018 quedará grabado para siempre en la historia de nuestro país. La movilización de la huelga feminista ha sido un éxito, con un gran seguimiento ciudadano y un reconocimiento incuestionable por parte de todos y todas. El mensaje, evidentemente, ha quedado más que reflejado en las calles y los medios de comunicación de nuestra sociedad. No solo las grandes ciudades se tiñeron de violeta, miles de pueblos de nuestro país llenaron sus plazas con mujeres más que hartas de la situación en la que vivimos.

Según reflejan los datos publicados, el paro feminista del Día Internacional de la Mujer ha sido secundado por más de cinco millones de trabajadoras y trabajadores. Las motivaciones, de sobra conocidas, inciden principalmente en la importante brecha salarial y en la violencia sexista. No obstante, para los recelosos – que todavía quedan-, en las siguientes líneas os dejo una breve pincelada de la desigualdad en cifras.

La desigualdad de la mujer: las cifras de la vergüenza

Comenzamos repasando la brecha salarial. Por término medio, una mujer cobra un 20 % menos que un hombre que desempeña sus mismas labores, lo que comparativamente se traduce en casi dos meses trabajando gratis para dicha empresa. Esta brecha se desgrana en una segregación horizontal: mujeres y hombres se concentran en determinados sectores de producción y empleos específicos, segregación vertical: cuando se produce esta concentración en determinados grados y niveles de responsabilidad y trabajo a tiempo parcial: contratos que están copados mayoritariamente por mujeres debido a que se ven obligadas a asumir mayores responsabilidades familiares y domésticas. Además, hay que sumar otra cuantía a este desajuste, que es el de la brecha de cuidados, ya que la mujer dedica su tiempo a trabajos no remunerados como el cuidado de la familia y los mayores. Este ultimo segmento de desigualdad salarial puede incrementar casi al doble estas cifras.

No obstante, los problemas para las mujeres en el entorno laboral no acaban ahí. Según los datos de la EPA, la tasa de ocupación de hombres y mujeres con hijos es significativamente desigual (82,8 % de ellos, frente al 63,5 % de ellas). Por no hablar de que solamente una de cada seis empresas tiene como su máxima figura a una persona del género femenino.

Una vez fuera del trabajo, la situación no mejora en absoluto. La mujer destina dos horas y media más que el hombre a las tareas del hogar (ellos dedican una hora más al ocio). Y eso que aún no hemos tratado el asunto más lamentable, la violencia machista: desde el año 2003, 926 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas, y al menos una de cada tres ha padecido algún episodio de acoso con un dato mucho más escalofriante:  solo un 2 % lo denuncia.

Algunos y algunas, dos días después, aun ponen en duda si había motivos para la huelga y las manifestaciones del 8 de marzo, aunque otros, visto los resultados ya se apresuran a subirse al carro no fuera a ser que se les escape un voto. Personalmente me da igual si lo hacen por un afán meramente electoralista o están plenamente convencidos, pero van a tener que ponerse a trabajar en ello les guste mucho, poco o nada. El caso es que el 8 de Marzo de 2018 ha marcado un punto de inflexión tan fuerte que tendrán, y a no tardar, que empezar a generar cambios que acaben con la situación tan injusta que padecemos las mujeres, de lo contrario, y tiempo a tiempo, hay un hecho insoslayable, indiscutible y claramente palpable : las mujeres de este país tenemos capacidad para la convocatoria y el paro por  nosotras mismas sin necesidad de nadie, así que, o se apresuran, o sea o no 8 de Marzo tendrán otra convocatoria y volveremos a los paros y las movilizaciones. Ya saben hace unos meses estábamos cansadas, ahora estamos impacientes. Tic tac tic tac …

Son las once de la mañana. Diluvia en Madrid y la temperatura exterior es de 12 grados.

 

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#Mujeres. Ni estamos ni se nos espera

Cada vez escucho a más políticos dirigirse a nosotros, los ciudadanos como si no hubiera mañana, y como si no hubiera pasado. Nos catalogan como votantes carpe diem, para contarnos sus cuitas circunstanciales e implicarnos en ellas. Mensajes que por cierto de tanto repetirlos – no tienen nada mejor que hacer- a la postre, terminan impregnándonos, desviando nuestra atención de lo que verdaderamente nos importa y nos afecta.

Por ejemplo, miles de mujeres en España llegan a la edad de jubilación sin derecho a pensión por haber estado dedicadas al cuidado de la familia. Mujeres mayores que ya no tienen ni  siquiera la capacidad de entrar en el mercado de trabajo, y que han cuidado de la casa, del marido, de los hijos y de los padres, porque tampoco en su momento la sociedad las dejo otra opción que esa, y que de hecho fomentó ese tipo de tareas, dejándolas al margen de cualquier otra posibilidad. ¿Saben lo que significa eso? Que a día de hoy se está incrementando la  pobreza y la dependencia en las mujeres mayores.

Ningún gobierno ha tenido interés por cerrar esa terrible brecha en la que se encuentran esas mujeres con más de 65 años sin derecho pensión. Nadie ha querido hablar de eso, porque hemos vivido y vivimos en una sociedad machista, que de vez en vez maquilla ese machismo con campañas puntuales sobre temas que normalmente afectan poco o muy poco a los presupuestos, para taparnos la boca.

Si miramos con atención los programas de los partidos políticos, no solo los de esta campaña electoral que ahora se libra en Cataluña, sino hacemos, pues, un histórico de esos programas, veremos que este tema, ni se aborda, ni se contempla, ni se prevé, ni se trabaja. Ni siquiera he encontrado una comisión parlamentaria que haya abordado esta situación en algún momento, y que ahora empieza a desbordarse, pero que nadie quiere mirarla de frente.

Hoy, por ejemplo, estamos tremendamente pendientes de unas obras de arte y su ubicación, y no solo eso, sino que hemos hecho portadas  con esa pelea entre Cataluña y el resto del país, por tenerlas colocadas en un sitio u en otro, marcando la noticia, además como si esto fuera vital para los españoles.  Verdaderamente estamos en una sociedad cada vez más enferma que coloca en el oscurantismo los problemas graves, y da luz a lo anecdótico, creando, si una se para a pensar unos minutos – tampoco nos fomentan eso de pensar mucho- un verdadero país esperpéntico y  grotesco.

Asistimos, ya de continuo a campaña electorales, cada año varias, como si fuera una epidemia de políticos corriendo detrás del poder, pero el poder ¿para qué? ¿Para hacer qué? …

Me empiezo a preguntar, y es una cuestión peligrosa, como nos beneficia a las mujeres, que esté uno u otro partido en el poder, si estamos al margen de sus agendas. Si los problemas que tenemos, no solo este, que cito hoy, sino otros muchos no se abordan cuando unos u otros llegan al poder con nuestros votos. Si, esos votos que se afanan a solicitarnos en sus peroratas interminables sobre planteamientos cada vez más alejados de nuestra realidad. Me pregunto si  van a tener utilidad a la hora de cambiar una sociedad machista como esta por una sociedad en la que los hombres y las mujeres tengan igualdad real. La respuesta, de momento, es NO y a los hechos me remito.

Son las diez de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados.

La Marcha de las Mujeres

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Dice mi padre que a pesar de lo que parezca, en este mundo las mujeres siempre vamos un paso por delante… esto es muy discutible en algunos aspectos, pero si que es verdad que muchas de las grandes protestas por hechos injustos, a lo largo de la historia han sido protagonizadas por mujeres.

Hace unas semanas, a solo unos días de la toma de posesión de Donald Trump, como presidente de los Estados Unidos, tuvo lugar la Marcha de las mujeres, una manifestación que contó con una numerosisima asistencia y que desde luego va a pasar a la historia de los Estados Unidos, como una de las muestras más importante de protesta, en tiempo record, contra un presidente, que la verdad sea dicha, y a pesar de no haber pasado los 100 dias, si esos 100 dias con los que suelen contar todos los que llegan a un cargo, ha dado muestras durante toda su campaña  electoral y mucho antes de una profunda aversión a la diversidad y a los derechos de las mujeres, entre otras cosas.

Basto ver ya, en su toma de posesión como utilizo su peor estilo a la hora de invitar entre comillas a su mujer a intervenir en ese acto.

Esta claro que ese medio millón de mujeres que salió a la calle en Washington denota que durante el mandato de Donald Trump y a pesar de sus intenciones, las mujeres no van a callarse, y van a tener un papel muy activo, y además con un mensaje muy claro, tremendamente claro: El Presidente no es América. Nosotras somos América.

Parece que a nivel global corren malos tiempos. Ya les comentaba la semana pasada la despenalización en Rusia de las agresiones a mujeres por parte del parlamento, pero las mujeres estamos acostumbradas, desgraciadamente, a vivir en ecosistemas hostiles, y esto desde luego no va a hacer mella en nuestra intención de lograr un mundo donde la igualdad sea una realidad y donde la violencia contra la mujer, sea física, verbal o intencional, este erradicada.

La actitud de Trump contra la igualdad y las mujeres no va a ser consentida con silencio, y con un impás de espera hasta las siguientes elecciones. Un gobierno de hombres y para hombres como se perfila ya el gabinete y la política del Sr. Trump tiene muy poca cabida en el siglo XXI, porque las mujeres ya ni nos callamos, ni consentimos, ni permitimos, y cualquier formula para mejorar la economía o la política pasa por ser diversa, o no funciona. Somos la mitad de la población y, o se cuenta con nostras, o todo será un fracaso. Trump parece haber olvidado que detrás de cada voto no solo hay hombres, hay también mujeres, y las cosas no se hacen “ a mi manera” como la canción que bailo en la cena de gala de su toma de posesión. Las cosas se hacen a la manera de todos y todas,  y para todos y todas.

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 14 grados. La Marcha de las Mujeres

 

Juguetes para niños… juguetes para niñas… #EstaPasando

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¿Siguen ustedes creyendo que hay juguetes para niños y juguetes para niñas?

Pues de alguna manera están en lo cierto, desgraciadamente, aunque tal vez no es el juguete en si, sino el uso y el destino que les damos a ellos. Hace unos dias fue día de reyes, y muchas casas se vieron inundadas de juguetes y de ilusión, tal vez sea uno de los mejores días del año, más por la ilusión que por los propios regalos.

Pero sepan que esos regalos que reciben los niños y las niñas no solo son objetos lúdicos sino que jugando con ellos van a ir conformando  parte de su educación.

Tal vez no haya en si juguetes sexistas como les decía antes, pero si hay un mensaje en el uso y el destinatario de cada uno de esos regalos y ese mensaje, que duda cabe sigue siendo tremendamente sexista.

Y somos nosotros los mayores, los adultos, los que enfocamos al niño o a la niña hacia esos juguetes, por eso estaría bien dejarles a ellos y a ellas decidir a que quieren jugar, como quieren jugar y con que quieren jugar, y enseñarles que las niñas no son mejores por llevar una diadema de princesa, estar siempre guapas, y llevar un muñeco en los brazos, y los niños no son mejores por dar patadas continuamente a un balón, o subir al sitio más alto, o tener más músculos que su compañero. Son niños y niñas, no están aun formados y determinados, y son más libres que nosotros, porque aun no han sufrido la marca indeleble y cruel que deja el estereotipo.

Escuchaba hace unos días en la radio la llamada de una madre a una psicóloga que le pedia ayuda preocupada porque su hijo de 8 años le gustaba jugar con muñecas… ¿Cómo puede una madre o un padre preocuparse por que a su hijo tenga el instinto de cuidar, que debería ser innato a todos los seres humanos?

Seamos serio, y ademas de pedir igualdad para todos y todas, empecemos por el principio, por lo mejor, por el juego y los juguetes, y que esa sea la ilusión de los días de reyes, que nuestros hijos y nuestras hijas empiecen por jugar en igualdad y con igualdad.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 8 grados. Juguetes para niños… juguetes para niñas… #EstaPasando

Justine Masika #EllasPueden

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Hace unos días escuchaba la conferencia de la congoleña Justine Masika , una mujer cuyo nombre seguramente no les suena de nada, pero que para que lo sepan, esta mujer es una activista por los derechos humanos de las mujeres del este de la República del Congo, un país donde la violencia armada lleva instalada más de 20 años y que desde 2007 está perseguida por documentar la violación como crimen de guerra, lo que le ha obligado en los últimos tiempos a vivir en Bruselas.

El movimiento que Masika dirige se llama Sinergia de las Mujeres por las victimas de Violencias Sexuales y agrupa a 35 asociaciones que se dedican a atender a mujeres victimas de violaciones y que mantiene un centro de acogida para estas mujeres agredidas.

La violencia sexual contra las mujeres, no solo en el Congo, es un arma habitual de guerra. Forma parte de la estrategia militar de un ataque con el que se busca destruir a las victimas y sus familias, humillar, desmoralizar y atemorizar en toda su amplitud a los habitantes del territorio conquistado. Estas violaciones, no solo se perpetran en mujeres, no … también hay niña, niños incluso hombres.

Justin Masika, es una de ellas, fue violada por el enemigo y cuando su marido supo lo que había sucedido, no solo no la ayudo, sino que la aparto y dijo que no quería saber nada de ella, pero esto no fue el detonante de su trabajo por las mujeres violadas, fue cuando una de sus vecinas, una mujer de 80 años fue violada brutalmente y entonces decidió que debía hacer algo por esas mujeres

La plataforma que dirige Masika ha trabajado ya con  más de 13.000 mujeres violadas, que van desde bebés de diez meses a mujeres de 80 años. Desde la asociación insisten en que hay trabajar en cuatro sectores importantes: La educación, el intento de superación de la concepción patriarcal, la implicación de la juventud en la construcción de la paz y la formación en liderazgo y empoderamiento de las mujeres. Y , además trabaja a diario con las victimas : mujeres que llegan infectadas con enfermedades de transmisión sexual,  mujeres a las que hay que  extraer metales y otros instrumentos introducidos sus cuerpos durante la violación, mujeres a las que hay que recuperar la autoestima, y también sus familias, a las que hay que enseñar a aceptar la agresión y evitar el rechazo

Masika, saben ustedes sueña  con poder contribuir a la movilización de las comunidades contra la violencia y conseguir que las autoridades congoleñas se centren en las causas y no las consecuencias de la violencia sexual, Masika es una mujer que con muy pocos medios ha logrado que todos y todas focalicemos la atención en la violación de mujeres en los conflictos armados, en la mujer como campo de batalla.

Como ven, a pesar del dolor y la adversidad Masika puede, y si ella puede, tu también puedes… Ya saben Ellas Pueden.

Son las ocho de la mañana. Llueve ligeramente en Pozuelo  y la temperatura exterior es de 8 grados. Justine Masika #EllasPueden