La Marcha de las Mujeres

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Dice mi padre que a pesar de lo que parezca, en este mundo las mujeres siempre vamos un paso por delante… esto es muy discutible en algunos aspectos, pero si que es verdad que muchas de las grandes protestas por hechos injustos, a lo largo de la historia han sido protagonizadas por mujeres.

Hace unas semanas, a solo unos días de la toma de posesión de Donald Trump, como presidente de los Estados Unidos, tuvo lugar la Marcha de las mujeres, una manifestación que contó con una numerosisima asistencia y que desde luego va a pasar a la historia de los Estados Unidos, como una de las muestras más importante de protesta, en tiempo record, contra un presidente, que la verdad sea dicha, y a pesar de no haber pasado los 100 dias, si esos 100 dias con los que suelen contar todos los que llegan a un cargo, ha dado muestras durante toda su campaña  electoral y mucho antes de una profunda aversión a la diversidad y a los derechos de las mujeres, entre otras cosas.

Basto ver ya, en su toma de posesión como utilizo su peor estilo a la hora de invitar entre comillas a su mujer a intervenir en ese acto.

Esta claro que ese medio millón de mujeres que salió a la calle en Washington denota que durante el mandato de Donald Trump y a pesar de sus intenciones, las mujeres no van a callarse, y van a tener un papel muy activo, y además con un mensaje muy claro, tremendamente claro: El Presidente no es América. Nosotras somos América.

Parece que a nivel global corren malos tiempos. Ya les comentaba la semana pasada la despenalización en Rusia de las agresiones a mujeres por parte del parlamento, pero las mujeres estamos acostumbradas, desgraciadamente, a vivir en ecosistemas hostiles, y esto desde luego no va a hacer mella en nuestra intención de lograr un mundo donde la igualdad sea una realidad y donde la violencia contra la mujer, sea física, verbal o intencional, este erradicada.

La actitud de Trump contra la igualdad y las mujeres no va a ser consentida con silencio, y con un impás de espera hasta las siguientes elecciones. Un gobierno de hombres y para hombres como se perfila ya el gabinete y la política del Sr. Trump tiene muy poca cabida en el siglo XXI, porque las mujeres ya ni nos callamos, ni consentimos, ni permitimos, y cualquier formula para mejorar la economía o la política pasa por ser diversa, o no funciona. Somos la mitad de la población y, o se cuenta con nostras, o todo será un fracaso. Trump parece haber olvidado que detrás de cada voto no solo hay hombres, hay también mujeres, y las cosas no se hacen “ a mi manera” como la canción que bailo en la cena de gala de su toma de posesión. Las cosas se hacen a la manera de todos y todas,  y para todos y todas.

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 14 grados. La Marcha de las Mujeres

 

En el #DiaDeLaMujer #EllasYEllos : La Máscara en la que vives

“Eres un marica”, “échale huevos”, “deja de comportarte como una mujer” , “nenaza”. Estas frases las hemos escuchado una y otra vez en el lenguaje que usan los hombres entre ellos, e incluso de mujeres hacia los hombres. Según los expertos, estas ideas además de comunes también son perjudiciales. En el  documental titulado The mask you live in (La máscara con la que vives) se ve claramente que tipos de problemas sociales están causando estas actitudes en los Estados Unidos con esto que podemos llamar“masculinidad tóxica”.

The mask you live in es más que una película, es un movimiento”, asegura la directora de la cinta, Jennifer Siebel Newsom, conocida por otro documental en el que trataba la figura de la mujer en los medios: Miss Representation.

En esta ocasión Newsom se centra en los hombres y lanza una reflexión: “¿De qué manera estamos saboteando a nuestros pequeños? No resolveremos nunca el problema de la diferencias entre sexos si no nos paramos a evaluar el impacto de las expectativas culturales que inculcamos a los niños que un día serán hombres”.

La idea del nuevo film surgió cuando Siebel se quedó embarazada de su hijo Hunter. Cuando éste nació había un pensamiento que no paraba de rondar la cabeza de su madre: “¿Llegará a ser una persona sensible y compasiva, o una parodia de la masculinidad, limitado por los estereotipos culturales que harán de él un hombre solo y deprimido?”.

Para invitar a esta reflexión la directora se lanzó a hacer la película para la que no sólo utiliza el rostro angelical de su pequeño, si no el de otros muchos chicos de distintas edades y razas que día a día se tienen que enfrentar a comentarios e imperativos  del tipo “sé un hombre” o “deja de lloriquear”.

““Hemos construido una idea de masculinidad que hace que los jóvenes se sientan inseguros de su propia virilidad y les obliga a demostrarla continuamente”,  afirma el sociólogo Michael Kimmel, uno de los muchos expertos entrevistados por Newson. “Por ello, el ansia es la emoción que domina hoy al macho americano”.

Cada día los chicos se ponen una máscara para ir al colegio”, añade el profesor y defensor del menor, Ashanti Branch. “Algunos no saben cómo quitársela y acaban por llevarla puesta siempre”.

Así, los jóvenes, tal y como muestra el documental, guardan rabia y frustración, y no consiguen expresar su sufrimiento interior. Según explica el psiquiatra James Gilligan en la cinta, el hecho se debe a que “nuestra cultura ha devaluado todo aquello que define a la mujer: afecto, empatía, capacidad de relacionarse con el prójimo, instinto de cuidar a los demás… Por ello, algunos recurren a la violencia hacia los otros o hacia sí mismos, porque tienen vergüenza y sienten que serán humillados si no demuestran que son verdaderos hombres”.

Nos pasamos la vida fijándonos en los estereotipos que marcan la diferencia hacia la mujer, pero quizás para empezar a solucionar la desigualdad, es ahora más necesario que nunca echar un vistazo hacia lo que pasa en el otro lado. Y esto ni más ni menos es la otra cara de la moneda, una faz tan cruel y dura, en la que estamos todos inmersos. La desigualdad se rompe ni más ni menos que siendo humanos, y desde luego en los ámbitos cercanos y cotidianos. Somos los primeros culpables de consentir y mantener esa asignación de roles, y hay que empezar a pensar que es lo que nos pasa a las mujeres y que es lo que les sucede a los hombres, para que a pesar de vivir en sociedades libres y avanzadas sigamos manteniendo brechas de igualdad realmente alarmantes.

Son las siete de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 15 grados

Postpost: El film The Mask you life in se realizó en el año 2013, apenas hay diferencia con lo que sucede 2 años después

 

La Milonga de la Igualdad

No me da tiempo de nada últimamente. Tengo este blog desatendido y no encuentro el momento de escribir cinco frases seguidas, si no es para cosas de mi trabajo, que allí si que escribo, tal vez tanto que llego seca a casa.

Pero hoy mientras preparaba el programa de Ellas Pueden de la semana que viene me ha empezado a rondar una y otra vez una idea en la cabeza, y cuando la idea va y viene, y vuelve a ir y a venir, y así una y otra vez, es la señal de que hay que escribirla para que cese el ronroneo, y sobre todo venga el desahogo, porque entre otras cosas para esto sirve este blog.

¿Y cuál es esa idea que lleva todo el día perturbándome con su recurrencia?… Pues bien, va de igualdad, o mejor dicho de desigualdad, y sobre todo de “motos bien vendidas”

Y es que, a nosotras las mujeres nos han vendido la moto –sin ruedas, ni manillar- de que somos iguales, que por fin esa tan buscada igualdad a lo largo de los siglos, ha llegado, aunque ni lo estemos notando, ni nos demos cuenta de lo iguales que somos a los hombres. Pero lo peor de todo es que nos lo estamos creyendo, y lo mejor de todo, que el problema de que no seamos capaces de triunfar en ese “supuesto” plano de igualdad, la tenemos nosotras. Toma ya¡¡¡

Así que vamos a ir aclarándonos, porque lo de la igualdad es M E N T I R A. No existe tal igualdad. Para empezar no ganamos lo mismo, a igual trabajo igual salario, no se cumple en el caso de mujeres. Tampoco tenemos las mismas oportunidades que ellos, a nosotras siempre hay algo  que nos resta. Además en muchos casos tenemos que elegir entre subir en nuestra vida profesional y atender a nuestra familia, porque si nosotras no lo hacemos, no lo haría N A D I E, y como no somos unas desaprensivas, no somos capaces de dejar a nuestros hijos sin comer, o solos, por triunfar en nuestro trabajo, ya que E L L O S, no E S T A N para esos menesteres. Cuando por la noche nos sentamos reventadas frente al televisor, en las múltiples tandas y tandas de anuncios, nos hinchamos de ver a mujeres poniendo el friegaplatos, abrillantando los baños, sujetando botes de lejía, cocinando pollos que vienen en bolsas, untándose de mil cremas con el recuerdo perenne de que nos hacemos viejas – y eso debe ser malísimo en el caso de las mujeres- , ingiriendo cualquier tipo de fibra adelgazante, y en otros casos laxante, y ahora por estas fechas – que mira que me deprime- a niñas ( en el futuro serán mujeres) acunando y meciendo muñecas … y en ninguno, o casi ninguno de esos supuestos, aparecen    V A R O N E S.

Y puedo seguir un rato más con otros temas, como por ejemplo las alusiones de los compañeros cuando estas en plena discusión por unos presupuestos, y que cuando ve que le vas ganando por la mano, te suelta eso de “A ver guapa”, o la del otro que le apoya con lo de “¿Cómo dices bonita?”, cosa que a la viceversa nunca sucede, porque si sucede y le dices bonito o guapo a un tio en medio de una reunión, el resto te empiezan a mirar como si fueras un pez. ¿Os habéis parado a pensar porque ellos dicen con naturalidad “mi mujer” y sin embargo tu cuando dices “mi hombre” te miran como si fueras una ordinaria?

Y no voy a hablar de relaciones sexuales porque me enervo… ellos y su poderío, basado en coleccionar mujeres, como si de bibelots se tratara, y a más mujeres, más interesante el tío, vamos casi a la altura de héroe mitológico, y sin embargo, ellas, cuando hacen lo mismo, lo más fino que se les llama es promiscuas, y de ahí para arriba, pasando por golfa, y llegando a puta en la mayor parte de las ocasiones.

Como veis eso de la igualdad es el cuento del siglo. Ni hay igualdad ni nada que se le parezca. Obviamente las leyes y la Constitución, están ahí como uno de esos buenos bargueños que decoran el salón, pero que no sirven para nada pues los cajones hace mucho que ya no se pueden abrir, porque eso de que no habrá discriminación por razón de sexo, etc, etc, es lo mismo que lo de que todos tenemos derecho al trabajo o a una vivienda digna, que hay que ver lo bonito que queda escrito, pero que a la hora de la verdad hay seis millones de personas sin trabajo, y mucha gente sin un techo con el que cobijarse, pues lo mismo sucede, lo mismo, con eso de la igualdad.

Así que deberíamos darnos cuenta de que hay mucho de milonga en todo esto de la igualdad, que hay mucho de aparato publicitario conveniente, y que hay  mucho atrezzo , y mucho uso de esa igualdad supuesta para decorar actos políticos, pero a la hora de la verdad, de momento nada de nada. Así que, más que quejarnos, que ese no es el camino, conviene que como primera medida que nos demos cuenta de lo que pasa, y como segunda, nos pongamos manos a la obra para ir solucionando esta farsa y convertir esas leyes que se suponen que protegen nuestros derechos en realidad social.

Son las once de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 2 grados.

En el V Premio Internacional de Relatos de Mujeres Viajeras

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Decía Kavafis que lo importante no es siempre llegar, sino lo que aprendemos en el viaje, a aquellos que conocemos, lo que vemos pasar por el arco de nuestra mirada, lo que soportamos en el trayecto, y también, cómo no, los dragones y seres abominables contra los que tenemos que enfrentarnos para llegar a la siguiente etapa.
La Mujeres llevan siglos viajando a la largo de la historia, en un interminable periplo, en el que nuestra Itaca, cada vez que se aproxima, vemos como algún dragón de esos de los que decía antes, nos hace, volver de nuevo, a alejarnos del destino tan deseado.
Sin embargo en ese viaje, hemos adquirido mucha más experiencia, mucha más sabiduría, que otros a los que su viaje ha resultado un cómodo, rápido y placentero recorrido. Cada una de esas caídas, trampas, cada uno de esos palos a las ruedas de nuestra bicicleta de mujer ha hecho, no solo que hayamos sido capaces de levantarnos, sino que además, ha producido un cambio, una progresión en nosotras, que obviamente nos ha hecho mejores y más fuertes.
La mirada de la mujer viajera se plasma en este premio, con un viaje constante, casi simbólico, donde las mujeres cuentan su viaje y lo que sucedió en cada uno de sus pasos… Algún día llegaremos, y probablemente, una vez en el destino, añoraremos el viaje… pero seguro que seguiremos escribiendo libros como este.

Son las ocho y media de la tarde. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 18 grados. Como siempre lo importante es el viaje

Un Golpe por la Conciliación

carlota y paula
Carlota Ciganda y Paula Martí, las madrinas del acto, realizarán un golpe corto en un hoyo del Villa de Madrid

El Open de España Femenino, torneo del Circuito Europeo Profesional que tendrá lugar en el Club de Campo Villa de Madrid entre el 18 y el 21 de julio, es el marco escogido para Sigue leyendo

Él hablaba de pájaros y yo de flores…

Las cosas están cambiando. Vamos muy despacio, pero claramente se está produciendo una progresión en lo que a mujer y liderazgo se refiere.

Está claro que hay temas que ya están superados, y que ni siquiera es necesario hablar de ellos o remárcalos uno y otra vez. Las mujeres (en su mayoría, aunque aún quedan algunos residuos tóxicos femeninos, de los que escribiré en otro post) han dejado claramente su papel secundario en la sociedad, y se han ido incorporando a la economía activa y a la producción. Tenemos mejor calidad de vida, tenemos educación, controlamos nuestra sexualidad e incluso también hemos aprendido a ubicar la maternidad, un rasgo diferencial de nuestro género, en el lugar que le corresponde. Por supuesto que todo esto que escribo lo hago en referencia al mundo occidental, a la sociedad avanzada, porque la mujer en territorios no desarrollados o en vías de desarrollo está aún muy lejos de alcanzar este rol.

En cualquier caso y desde la perspectiva de países avanzados, todo esto me lleva a pensar que en breve vamos a generar un nuevo salto, no solo cuantitativo, sino también cualitativo, por el que vamos a empezar a influir de una manera eficaz en los diferentes aspectos que importan en la existencia de los seres humanos.

Y desde luego el ámbito más importante de todos es en el de la dirección de las empresas, tanto públicas como privadas, (el que manda, decide)  y junto con la incorporación de los nativos digitales, también a las empresas, hecho que está a punto de producirse, va a generar un cambio importantísimo en las estructuras económicas de los países avanzados.

Hasta ahora todo lo que gira alrededor de las direcciones de las empresas tiene un tinte masculino, moviéndose  en torno a conceptos, ya bastante anacrónicos, como jerarquías, estructuras piramidales, consecución de objetivos a corto plazo, y cantidad de reglas y protocolos, que la realidad nos dice que no son eficaces, y que en muchos casos difícilmente se cumplen. Además la estructura empresarial masculina ha estado siempre impregnada de una competitividad masiva, donde lo más importante era obtener una serie de logros antes que el otro para subir y subir, hasta así llegar a la cima lo más rápido posible, vamos lo que vulgarmente se llama ser un hombre de éxito.

Lo cierto es que hasta ahora, las mujeres que llegaban a ese “éxito” se veían forzadas a mimetizar esos comportamientos masculinos, sin darse cuenta que en la mayoría de los casos, es imposible asumir esos roles sin generarnos una tensión que en muchos casos nos lleva a ese “éxito” profesional, pero que nos deja en una situación grave emocional y personal. Así que el principal problema, que no el único, era que nosotras mismas abandonábamos nuestras propias capacidades de liderazgo y dirección con esencia de mujer, y creíamos que el camino era mimetizarse con el entorno masculino.

Afortunadamente creo, que esto está cambiando, y es uno de los pasos importantes en ese cambio que ya se está produciendo. Está claro que las mujeres hemos entendido cual es el camino y estamos poniendo en valor la visión que tenemos de las organizaciones y de las empresas, que poco tiene que ver con el de los hombres, pero que puede resultar también eficaz a la hora de liderar. Nosotras enseñamos a las demás cuando es necesario, delegamos en otras y otros sin temer la perdida de nuestro sitio, somos capaces de reestructurar lo que sea necesario para generar tiempo para diversificar nuestras vidas, porque somos mucho más diversas que los hombres y además nos gusta, y generamos modelos, ejemplos para otras. Somos mucho más colaborativas, y somos capaz de ejercer de una manera natural el hecho más importante que se está desarrollando en este siglo, que es la inteligencia y el conocimiento compartido.

Sabemos en definitiva, que la vida tiene muchas facetas, y que no se trata de una sola apuesta en la que todo se pierde o todo se gana, que la cima no es el fin de la meta y que se trabaja mejor en un llano, a campo abierto y rodeada de iguales, que la familia existe y es un punto tan importante como el propio trabajo, o la educación o la carrera, y queremos usar el tiempo también para ella, que todo esos años, que digo años, siglos de frustraciones y sometimientos han generado en nosotras el gen de la solidaridad, del compañerismo y de la ayuda a otros y a otras. En definitiva,  todo esto significa que existe un humanismo netamente femenino que estamos dispuestas a llevar cuanto antes al mundo de la empresa y de las distintas organizaciones de las que formamos parte

Creo que nosotras ya lo hemos entendido, ahora solo falta que lo entiendan ellos, que empiecen a pensar que no somos competencia, que no somos un complemento, que no somos seres decorativos que visten a las empresas con un traje políticamente correcto, que la maternidad tiene que ser protegida y fomentada, y no puede ser una barrera, que no solo hay una manera de hacer las cosas, la de ellos,  porque las mujeres del siglo XXI, no quieren, ni se plantean la guerra de sexos.

El encaje del liderazgo femenino y masculino en todos los ámbitos es lo único que pude llevarnos a una sociedad sostenible, democrática, abierta y sobre todo evolutiva. Lo demás solo nos acercará más al desastre, y ahora ya no hay demasiado tiempo, la crisis que nos envuelve, la crisis que nos circunda y nos acosa día a día, es el enemigo más cruel y más despiadado para hombres y mujeres en el tiempo actual, por eso es de importancia vital entender estas nuevas visiones de la realidad, en la que todos y todas en la misma medida tienen arte y parte,  y dejarnos de una vez de techos de cristal y de muros de corbatas.

Son las cuatro menos cuarto de la tarde. Llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados.

Postpost: Todo esto viene a propósito de una conversación que tuve ayer con mi director, en el que él hablaba de pájaros y yo de flores, aunque queríamos decir lo mismo. Tal vez la próxima vez seamos capaces de hablar los dos del campo, que es lo que toca…