Las Mujeres y La Ciencia

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El pasado  11 de Febrero se marcaba una vez más una fecha relacionada con la igualdad entre mujeres y y hombres en el calendario Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia.

Con esta fecha Naciones Unidas quiere poner de manifiesto que la falta de participación de las mujeres en todo lo que concierne a temas científicos o tecnológicos esta siendo un verdadero tope para conseguir los objetivos de la agenda 2030.

Es curioso como un sector como el científico donde todo está medido, programado y demostrado, donde la mitología y los simbolismos están fuera de lugar, porque ciencia es ciencia como decía un profesor amigo mio, sea un espacio donde la discriminación y además en muy altas cotas siga existiendo.

Me pregunto, una y otra vez como un científico que se precie, como hombres que dedican toda su vida a medir, calcular, investigar, demostrar o desarrollar  pueden dar pábulo a algo tan poco científico y subjetivo como son  los estereotipos de género. Realmente por mucha ciencia que infundan aquellos que dedican su vida a la ciencia y practican a la vez, la discriminación de la mujer, están muy lejos de ser hombres de ciencia con letras grandes. Denle una vuelta.

Son las once y media de la mañana . No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 4 grados. Las Mujeres y La Ciencia

¿Educamos nosotras en igualdad?

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Saben una cosa

Muchas mujeres cuando tienen conflictos con su pareja, o en su matrimonio, terminan cediendo y cuando lo explican usan una frase demoledora: Lo hice por la paz de mi matrimonio, y en esa frase se engloban cesiones como abandonar un trabajo importante, dejar de llevar a cabo una formación necesaria para su carrera, o dejar de lado una promoción en la empresa para dedicar más tiempo a la familia.

Pero además con esta actitud no solo somos nosotras las que perdemos, también pierden nuestras hijas y nuestros hijos, a ambos les mostramos con esta actitud que lo normal es que cedan las mujeres.

Les estamos enseñando que hay que complacer a los hombres para que una relación funcione, y más cosas que con esa y otras actitudes acrecentamos, como por ejemplo enseñamos a las niñas a rivalizar entre ellas por la pura complacencia de un hombre.

Dice la escritora Chimamanda Adichie que enseñamos a las niñas a que no pueden ser seres sexuales de la misma manera que lo son los hombres. Si tenemos hijos apenas si nos preocupamos  de saber cómo son sus novias, pero sin embargo andamos muy pendientes de cómo son los novios de nuestras niñas, o por ejemplo también, todavía en muchos casos, elogiamos la virginidad de nuestras hijas… Pero elogiamos igual la virginidad masculina?

Nos preocupamos por la forma de vestir de nuestras hijas: todas y todos habremos escuchado más de una vez eso de vaya como va esa niña vestida… parece una fulana… a mi hija no le voy a permitir vestir así… ¿Nos preocupamos de igual manera de cómo visten nuestros hijos varones? Censuramos la vestimenta de un varón si remarca su condición sexual? Me temo que no.

Si seguimos así estaremos enseñando a las niñas a tener vergüenza de ser mujeres, estaremos enseñando a las niñas a ser mujeres que acepten silenciarse a si mismas en pro de la conveniencia de cualquier varón.

El peor problema de la igualdad entre genero esta en nosotros mismos, en cada uno y cada una de nosotras, que en lugar de reconocer como somos de una manera natural y libre, hacemos corsés y estereotipos en los que encerramos las vidas de las mujeres y de los hombres.

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 7 grados.