Mujeres Machistas: Lana Lokteff

¿Saben una cosa?

Siempre que pensamos en machismo pensamos en hombres. Es verdad que hay muchos más machistas entre el género masculino que entre el femenino. Pero el machismo entre las mujeres no les quepa duda que también existe, y desgraciadamente para nosotras aquí en nuestro país tenemos claros ejemplos con nombres que seguro que ahora mismo les vienen a la cabeza. Por cierto como para hacer caja estas tipas se han especializado en demandar cada vez que se las nombra, pues no les voy a dar el gusto de nombrarlas para que, desde luego conmigo, no hagan caja.

Pero si les voy a hablar para que se hagan una idea de la dimensión que está adquiriendo el machismo auspiciado por mujeres de quien es Lana Lokteff. Esta señora – seremos educadas- es una líder supremacista y machistas norteamericana qué sostiene y defiende entre otras lindezas, que el papel de las mujeres es cuidar a los hombres y tener hijos

Lokteff es miembro de la Alt-right, el movimiento que se opone a la inmigración y el multiculturalismo, están convencidos y apoyan la supremacía blanca. Comenzaron a ser muy populares en los Estados Unidos cunado apoyaron la campaña de Donald Trump a la presidencia. ¡Que sorpresa! ¿Verdad?

Para propagar sus ideas presenta y dirige un programa de radio en la cadena Red Ice, una alianza de medios de comunicación que dirige su esposo, el sueco Henrik Palmgren, que desde luego no les recomiendo que escuchen salvo que quieran pasar un mal rato.

Lokteff asegura que “las mujeres modernas son muy infelices debido al feminismo y a la igualdad que han alcanzado en ciertos aspectos con los hombres”, y mantiene, sin pestañear, siéntense si están de pie, no vayan a caerse, que lo que ha hecho el feminismo, y que  le parece terrible,  es haber logrado que las mujeres tengan que trabajar y hacer carreras universitarias. Les dije que se sentaran…

Defiende, además, sigan sentados por favor, que aún queda alguna boutade mas de esta abeja reina como la llaman en Estados Unidos, que la capacidad de elección para las mujeres no es importante, que las mujeres no queremos confesarlo pero que verdaderamente no pensamos ni por asomo en esas cosas de la igualdad, y que las mujeres de este mundo, realmente, solo queremos tres cosas: ser bellas, atraer a un hombre exitoso que nos proteja y tener una familia. Insisto, les dije que esta articulo conviene leerlo sentado, para no caerse de culo con las afirmaciones de la Señora Lokteff

Podría seguir contándoles más historias de esta mujer, pero no me da la gana, si quieren más información busquen en internet que hay verdaderas perlas de esta supremacista y machista, pero no se les ocurra hacerlo antes de dormir porque lo mismo tienen verdaderas pesadillas.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. Mujeres Machistas: Lana Lokteff

 

LOS MONSTRUOS NO VIVEN EN LOS ARMARIOS, ESTÁN ENTRE NOSOTRAS #diacontralaviolenciadegenero

Los monstruos existen y no viven en los armarios. Están entre nosotros, entre nosotras. Se mueven ahora en los entornos institucionales, en la política, y desde luego, por mucho que algunos quieran mirar para otro lado, porque ahora les conviene, son fácilmente identificables. 

Hoy lo hemos vuelto a ver primero en el acto institucional de la Comunidad de Madrid, en el que se entregaban los premios contra la violencia de género y después en el Ayuntamiento de la capital de España. 

La intervención de Ortega Smith, concejal de VOX, partido de extrema derecha, hoy, 25 de noviembre, Dia contra la Violencia de Genero, pidiendo un pacto contra el silencio negacionista y haciendo mofa de la violencia machista, o describiendo como chiringuitos las asociaciones feministas no puede ser una señal más clara, que deja en evidencia a VOX como un partido que se ha convertido en cómplice de los maltratadores y asesinos de mujeres. 

Pero el tema no ha acabado ahí, no que va, cuando la víctima Nadia Otmani le ha increpado por su actitud contra mujeres víctimas de violencia de género, feministas e inmigrantes, el Sr. Ortega Smith ni siquiera se ha dignado a mirarla a la cara, mientras Nadia le estaba hablando. Nadia Otmani es presidenta de la Asociación Al Amal, de ayuda a mujeres migrantes maltratadas. Hace más de dos décadas, Otmani recibió tres disparos de su cuñado al defender a su hermana de los ataques machistas de su pareja. Desde entonces, desde 1997 va en silla de ruedas. 

¿Recuerdan Vds. cuando en el País Vasco los familiares de algunas víctimas tenían el valor y el coraje de increpar a los abertzales en los plenos de los ayuntamientos por los crímenes de ETA? ¿Recuerdan Vds. la actitud de los abertzales que les volvían la cabeza y ni siquiera los miraban a la cara? Pues bien, hoy Ortega Smith ha hecho lo mismo con Nadia Otmani. Lo mismo, no se equivoquen, lo mismo. Una vergüenza y desde luego una falta gravísima de sus deberes como representante electo de los ciudadanos y ciudadanas. 

Desde luego no estaría de más que todos los grupos municipales, a tenor de estos hechos, y otros anteriores, pues no es la primera vez que el Sr. Ortega Smith humilla y desprecia a las víctimas o hace alegatos contra leyes en vigor, como la LVG o la ley de Igualdad, pidieran la reprobación de este concejal, cuyo deber, como representante institucional, y porque así lo juro en su toma de posesión, y para eso fue elegido, es, entre otras cosas, defender y respetar la Constitución, y también, las leyes que rigen en este país. La realidad es que Ortega Smith y otros miembros de VOX están utilizando sus cargos para atacar a los ciudadanos y ciudadanas que representan y eso tiene un nombre: VIOLENCIA INSTITUCIONAL.  

Pero hay más grupos políticos en el ayuntamiento de Madrid, más grupos políticos que respetan y defienden, la Constitución, la igualdad y la ley contra la violencia de género, y las mujeres de Madrid estamos esperando ansiosas ya el pleno en el que se repruebe a los concejales de VOX, y se deje claro donde están ellos y donde está el resto del consistorio ¿A que están esperando?  

Son las ocho de la tarde. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 12 grados. Los Monstruos no viven en los armarios, están entre nosotras  

 

Vox y la violencia institucional contra las mujeres

La dimensión institucional de las violencias contra las mujeres es una de las novedades que las feministas han incorporado al análisis de la violencia de genero. Desde sus inicios el movimiento feminista fue consciente del papel ambiguo del Estado y los cargos públicos en las violencias contra las mujeres. Pero parece que de un tiempo a esta parte en este país se va mas allá de la pura ambigüedad para pasar directamente a la embestida.

Esta semana asistíamos a una de estos episodios de violencia institucional, sin que nadie, hasta ahora, se haya fijado en ello. Me refiero al acto del minuto de silencio por una de las últimas víctimas por violencia de género que organizó el ayuntamiento de Madrid. Allí el grupo político VOX se presentó con el único fin de reventar el acto, aun siendo conscientes y sabiendo que las hijas de la víctima estaban allí presentes.

Pues bien, ese es uno más de los múltiples episodios de violencia institucional que estamos viviendo últimamente en este país de la mano de este grupo político.

El Convenio de Estambul y la Convención de Belem definen claramente la violencia institucional contra la mujer y lo hacen de una manera muy clara dejando patente que la violencia institucional no sólo incluye aquellas manifestaciones de violencia contra las mujeres en las que el estado o representantes del estado son directamente responsables por su acción u omisión, sino también aquellos actos que muestran una pauta de discriminación o de obstáculo en el ejercicio y goce de los derechos.

El Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, especialmente en sus artículos 5 y 30 deja bien claro este delito contra las mujeres:

El artículo 5 indica las obligaciones de los estados y dice así: “1. Las Partes se abstendrán de cometer cualquier acto de violencia contra las mujeres y se asegurarán de que las autoridades, los funcionarios, los agentes y las instituciones estatales, así como los demás actores que actúan en nombre del Estado se comporten de acuerdo con esta obligación”.

Como ven estos actos, como al que antes me refería, de cargos públicos, como el caso del concejal del ayuntamiento de Madrid del grupo VOX, Ortega Smith, constituyen no solo una mentira, no solo un escándalo, no solo una tergiversación de la verdad, no solo un atentado contra los derechos más esenciales de las mujeres de este país, que es el derecho a una vida libre de violencia, sino que es violencia institucional pura y dura. Sorprendentemente, en el Estado español ni Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, ni las legislaciones autonómicas han incluido definiciones de la violencia institucional. Lo mismo es hora de empezar a hacerlo.

Son las once y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 22 grados. Vox y la violencia institucional contra las mujeres

 

La estrategia Trump contra los derechos de las mujeres #LeyAntiabortoAlabama

El Senado de Alabama aprobaba esta semana una ley anti aborto, que prohíbe practicarlo incluso en casos de violación o incesto. Algo que resulta realmente inaudito pero que desde luego tiene todo un rosario de intenciones ocultas.

Lo más probable es que esta ley no se puede poner en marcha tras su aprobación, ya que el Tribunal Supremo de los Estados Unidos ha legislado previamente en contra, y es de orden superior. Pero este ataque a los derechos de las mujeres pretende modificar las leyes en los Estados Unidos en materia de interrupción del embarazo a través de una sibilina estrategia.

Curiosamente y de una manera casi simultánea, los estados más conservadores de Estados Unidos están aprobando leyes antiaborto, con el fin de que estas sean recurridas y llevadas al Supremo, obligando así, a que este tribunal se pronuncie, con la esperanza de cambiar y revertir su decisión de 1973 por la cual el aborto fue legal en todo el país.

En el caso de Alabama han sido los representantes republicanos, todos hombres y blancos, los que han aprobado esta ley, con penas de hasta un siglo de prisión para los médicos que lleven a cabo prácticas abortivas y sin considerar siquiera los casos de abortos por incesto o violación.

Pero no ha sido solo en Alabama donde se ha dado un hecho como este. En Georgia, otro estado del sur, ya se ha firmado la ley de latido del corazón con un contenido similar al de Alabama. Y otros cinco estados más han legislado medidas que también prohíben el aborto: Kentucky, Dakota del Norte, Iowa, Ohio y Missisipi, a los que se suman los estados conservadores de Florida y Texas, con leyes similares.

Ninguna de estas leyes va a poder ser implementadas, todas han sido recurridas y llevadas a los tribunales, pero eso exactamente es lo que esperan los conservadores. Su deseo es que lleguen a la corte suprema de los Estados Unidos, y lo haga justo en la campaña electoral de 2020 en la que Trump ira a la reelección. Además, con los cambios que Trump ha ido haciendo en el Tribunal Supremo, designando dos jueces conservadores, ahora la mayoría conservadora en el Supremo está asegurada.

Como ven este ataque a los derechos de las mujeres esta tremendamente orquestado y diseñado, y deja no solo el mensaje de que los cuerpos de las mujeres no les pertenecen, que están al servicio del hombre, que incluso, como en los casos de violación, deja claro que la culpa de la violación siempre es de la mujer que la sufre y no del agresor.

Que un país democrático como los Estados Unidos este legislando en pleno siglo XXI contra los derechos de las mujeres y restringiendo, o pretendiendo restringir, su libertad de elección es muy delator de la situación machista que se extiende como mancha de aceite por el planeta.

Desde luego si se materializa el retroceso en los derechos reproductivos de las mujeres en los Estados Unidos no les quepa duda que habremos dado un paso atrás, y estaremos empezando a descender hacia el pozo de la desigualdad y la discriminación, del que estábamos empezando a salir.

Son las diez de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 14 grados. La estrategia Trump contra los derechos de las mujeres  #LeyAntiabortoAlabama

 

Las mujeres no damos nuestro voto a cambio de nada, que les quede claro. #28A #EleccionesGenerales

Hay que ver la cantidad de mensajes vacíos, dirigidos a mujeres, que estoy escuchando en esta campaña electoral. Nos hablan los líderes hombres como si las mujeres de este país hubiésemos nacido ayer, y no tuviéramos memoria. Somos, las mujeres, sus votantes carpe diem, si, de las que se acuerdan, como nos acordamos de Santa Bárbara, solamente cuando truena, y ahora en mitad de la tormenta electoral, con ocho millones de indecisos, la mayoría mujeres, vuelven sus ojos hacia nosotras para pedirnos el voto, eso sí a cambio de nada.

Nada, sí, porque si repasamos que es lo que han hecho los distintos gobiernos que han pasado por Moncloa en estos últimos años veremos que todo sigue más o menos igual, incluso en algunos aspectos, vamos a peor. Y si leemos los programas de los partidos políticos, con responsabilidad de gobierno o no, veremos que le dedican algún epígrafe para cubrir el expediente y poco más. Eso sí mucho diagnóstico, no se para que exactamente, pero poca solución. Y sino miremos a estos temas: pensiones precarias para las mujeres o ausencia de estas, brecha salarial, prostitución, aborto, custodias en caso de divorcio, natalidad, corresponsabilidad, conciliación, violencia sexual, violencia de género, pornografía, vientres de alquiler, brecha de poder, desahucios de mujeres, paro femenino, precariedad laboral, profunda soledad y abandono de la mujer rural, discriminación continua en el más amplio significado de esa palabra, y ¿que ofrecen para solucionarlos?. NADA.

Asistimos, ya de continuo a campaña electorales, cada año varias, como si fuera una epidemia de políticos corriendo detrás del poder, pero el poder ¿para qué? ¿Para hacer exactamente qué? ¿Dónde están las mujeres liderando la política? Y esta campaña masculina llena de líderes varones, con asesores varones, con debates entre hombres, que nos hacen una y otra vez “mansplaining”, y nos cuentan que es lo que tenemos o no tenemos que hacer, personalmente me enerva. Me empiezo a preguntar, y es una cuestión peligrosa, como nos beneficia a las mujeres, que esté uno u otro partido en el poder, si estamos al margen de sus agendas. Si los problemas que tenemos no se abordan cuando unos u otros llegan al poder con nuestros votos. Si, esos votos que se afanan a solicitarnos en sus peroratas interminables, sobre planteamientos cada vez más alejados de nuestra realidad, van a servir para algo. Me pregunto, si van a tener utilidad a la hora de cambiar una sociedad machista como esta, por una sociedad en la que los hombres y las mujeres tengan igualdad real. La respuesta, de momento, es NO y a los hechos me remito.

El feminismo se ha convertido en una coartada en la política, o mejor dicho en una coartada de los políticos que lideran. Hemos vuelto a la casilla de salida, pasando de sujetos a meras herramientas, que se usan cuando conviene, y que cuando no les presta, nos vuelven a encerrar en la caja de los juguetes olvidados.

Los debates de estos días han sido tremendamente delatores en este aspecto. Desde usar la violencia de género como arma arrojadiza entre ellos, para ver quien se lanza más muertas al atril, hasta ver la brecha de género en vivo y en directo en un plato con hombres en posición de poder debatiendo y mujeres limpiando el suelo y maquillando.

Más de la mitad de las personas de este país somos mujeres y tenemos eso que tanto desean en estos días esos líderes políticos masculinos: un voto en el bolsillo. Si, ese derecho al voto por el que tanto pelearon nuestras antepasadas para que tuviéramos poder de decisión en la política, pero la realidad es que ahora mismo no decidimos nada, son ellos los que utilizando nuestras papeletas van a resolver por nosotras, van a seguir diciéndonos que es lo que tenemos que hacer, que es lo que más nos conviene, eso sí, sin solucionar ni uno solo de los problemas que nos llevan acuciando y que nos hace ser ciudadanas de segunda categoría.

Si el 8 de marzo del pasado año, y el de este, verdaderamente, han marcado un cambio en las reivindicaciones por los derechos de las mujeres, no me cabe ninguna duda de que el próximo 28 de Abril debería haber una abstención masiva entre las mujeres, porque ninguno de los líderes que se postulan para presidir el país han sabido encauzar las necesidades de igualdad – un derecho constitucional, por cierto – que demandamos las mujeres. La paciencia tiene un límite, y la nuestra me parece que se ha agotado. Las mujeres no damos nuestro voto a cambio de nada, que les quede claro.

Son las once de la mañana. Llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 10 grados.

 

Por favor, saquen sus manos del feminismo

Tener más mujeres en las listas electorales, y todas juntas en la cabecera, como ha hecho Manuela Carmena, con su candidatura a la alcaldía de Madrid, no me motiva, ni me reporta nada como mujer. Como escribía esta mañana en twitter Ángeles Álvarez, el sistema “cremallera” es una conquista que asegura la IGUALDAD total en las listas electorales. Es el sistema más eficiente. Saltársela en cualquier sentido no es progresista y la excepción, a la larga, termina por volverse en contra de las mujeres. Los políticos actuales no son, ahora mismo, el reflejo de la sociedad española prácticamente en nada, y desde luego en igualdad menos, pues no hay nada más demagogo que abrazar el feminismo de una manera intermitente, según vaya conviniendo. Las listas cremallera existen para evitar la discriminación de la mujer en la representación política, pero si también nos vamos a saltar esa norma, no nos extrañe que mañana un partido elija a 3 hombres para encabezar su lista y se quede tan ancho. Al tiempo.

Me temo que, en estas elecciones, o mejor dicho en este manojo de elecciones, porque son varias, las mujeres, vamos a ser el campo de batalla de los políticos, y desde luego no estoy dispuesta. Les rogaría, encarecidamente a todos los políticos que saquen, de una buena vez, sus manos del feminismo. No sé si es pedir mucho, que nos dejen en paz durante la campaña electoral, y luego una vez que ya tengan sus correspondientes responsabilidades de gobierno, cada uno en su ámbito, legislen, hagan leyes para acabar con desigualdad existente, y más que manifiesta, que hay en nuestro país. Y esto va para todos y todas. Una ya está muy harta de tanto postureo, de que unos nos vean como sus compañeras de viaje, pero sin derecho a bussines, y otros nos vean como el enemigo a batir, como el monstruo más feroz, pero siempre haciéndoles la cama y fregándoles los platos. Lo que denota todo esto es que, a falta de proyectos políticos de gestión de un país, esta clase política parece que ha cogido la costumbre de colocarse tras nuestras faldas o contra nuestras faldas.

Ni somos moneda de cambio, ni somos campo de batalla, ni zona de juego político. A día de hoy nuestra hambre nos la pagamos nosotras, y nadie nos ha dado nada, salvo disgustos. Todo lo que tenemos las mujeres de este país, lo hemos conseguido por nosotras mismas, a base de esfuerzo, voluntad, perseverancia y mucha resiliencia  – para manual de resistencia el nuestro-  así que queridos candidatos, y digo candidatos, porque seguimos sin mujeres en la carrera a la presidencia de nuestro país, legislen por la igualdad entre hombres y mujeres cuando toca, y ahora en la campaña electoral, déjennos en paz, porque desde luego a todos y todas, se les da de cine predicar, pero de dar trigo, ni hablamos. A los hechos me remito.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Por favor, saquen sus manos del feminismo