¿Porque vamos a tener que esperar 170 años para conseguir la #Igualdad?

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Saben una cosa

Según la Organización Internacional del Trabajo, si la participación de las mujeres en la economía fuera equiparable a la de los hombres, el PIB mundial aumentaría 26 por ciento en el 2025. Sin embargo, si seguimos a este ritmo, el Foro Económico Mundial asegura que tardaremos 170 años en alcanzar la plena igualdad entre ambos sexos.

Lo que me lleva a preguntarme, y a que se pregunten ustedes… porque vamos a tener que esperar tanto tiempo… 170 años… cuando el beneficio está a la vista.

Es tan estúpido todo esto. Es como tener dinero para compra una buena casa, y decir, no, prefiero seguir viviendo en esta vieja casa incomoda… Todo el mundo pensaría ante un hecho así, que o no se está bien de la cabeza, o que  esa persona tiene una vena masoca.

Pues bien con la igualdad de género sucede exactamente eso. Tenemos al alcance de nuestra mano, conseguir esa igualdad, las leyes están hechas, solo falta que la sociedad se dé cuenta, de  que esa desigualdad no nos conduce a  nada bueno, empezando por la violencia de género, que sacude día a día a las mujeres, u otros temas, que realmente deberían producirnos vergüenza, que sucedan en una sociedad avanzada en pleno siglo XXI, pero además teniendo a la vista esa mejora del 26 por ciento del PIB, no me cabe en la cabeza, como alguien o algunos puedan resistirse, de esa manera tan obcecada al progreso, si amigos y amigas porque la igualdad entre hombres y mujeres, es una cuestión de derechos humanos, pero también de progreso.

Aunque tal y como están las cosas, parece que los seres humanos de este planeta optamos por ir en carreta y a paso d’huomo que dicen los italianos, en vez de alcanzar la velocidad de la luz que nos daría la igualdad de genero. Ya ven, ya ven ustedes,  los humanos  parece que somos así.

Es la una y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados ¿Porque vamos a tener que esperar 170 años para conseguir la #Igualdad?

 

Algunos que dicen que tenemos mucha prisa por mandar … #Mujeres

wecandoit

Me decía el otro día un amigo, si de esos que te explican las cosas que te sabes al dedillo, pero que insisten en explicártelas,  que las mujeres no ocupamos posiciones de liderazgo porque aun no hemos tenido tiempo, que las cosas pasan cuando tienen que pasar, y que tenemos mucha, demasiada prisa por mandar, cuando, según él, y siempre según él, tal vez la sociedad  no está aun  preparada.

Como a mi también se me da bien explicar las cosas, no pude por menos que decirle que esto no es una cuestión de tiempo ni de escalafón, y que si quiere ver a sus dos hijas, porque tiene dos hijas mi amigo, ocupando el puesto que se merecen por su talento, hay que transformar la sociedad, y que eso solo se puede hacer desde el liderazgo,  quienes lo ejercen movilizan recursos, gestionan poder, inspiran a las personas, y pueden conseguir  cambios importante en la sociedad, y por supuesto también en las cuestiones de género.

Por eso que las mujeres ocupen cargos directivos, de toma de decisión, de poder en el sector público y privado, que sean referentes y líderes  debería ser ya una prioridad en las agendas de los políticos y políticas de nuestro país.

Algunos problemas, como la brecha salarial, el desprecio, el mal trato, o control  de los chicos sobre las chicas, los abusos sexuales en el trabajo, u otros  mucho graves como la violencia de género, estarían en vías de solución son una sociedad donde los liderazgos estuvieran repartidos por igual entre hombres y mujeres.

Los referentes de mujeres en el poder son cada vez mas necesarios para hacer un sociedad mas justa, y donde la igualdad no sea, como siempre una asignatura pendiente y de menor importancia. Sino las hijas de mi amigo y las de ustedes, ya pueden estudiar 8 carreras, 20 masters , 11 idiomas, que no pasaran del segundo o tercer nivel como mucho, y además tendrán que soportar la secuelas de esa falta de liderazgo, las citadas antes, violencia de genero, brecha salarial, abusos, desprecio, etc etc… Yo creo que es para pensárselo antes de decir que lo que nos pasa es que tenemos mucha prisa por mandar.

Son las 9 y media de la mañana . No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 8 grados . Algunos que dicen que tenemos mucha prisa por mandar

En el #DiaDeLaMujer #EllasYEllos : La Máscara en la que vives

“Eres un marica”, “échale huevos”, “deja de comportarte como una mujer” , “nenaza”. Estas frases las hemos escuchado una y otra vez en el lenguaje que usan los hombres entre ellos, e incluso de mujeres hacia los hombres. Según los expertos, estas ideas además de comunes también son perjudiciales. En el  documental titulado The mask you live in (La máscara con la que vives) se ve claramente que tipos de problemas sociales están causando estas actitudes en los Estados Unidos con esto que podemos llamar“masculinidad tóxica”.

The mask you live in es más que una película, es un movimiento”, asegura la directora de la cinta, Jennifer Siebel Newsom, conocida por otro documental en el que trataba la figura de la mujer en los medios: Miss Representation.

En esta ocasión Newsom se centra en los hombres y lanza una reflexión: “¿De qué manera estamos saboteando a nuestros pequeños? No resolveremos nunca el problema de la diferencias entre sexos si no nos paramos a evaluar el impacto de las expectativas culturales que inculcamos a los niños que un día serán hombres”.

La idea del nuevo film surgió cuando Siebel se quedó embarazada de su hijo Hunter. Cuando éste nació había un pensamiento que no paraba de rondar la cabeza de su madre: “¿Llegará a ser una persona sensible y compasiva, o una parodia de la masculinidad, limitado por los estereotipos culturales que harán de él un hombre solo y deprimido?”.

Para invitar a esta reflexión la directora se lanzó a hacer la película para la que no sólo utiliza el rostro angelical de su pequeño, si no el de otros muchos chicos de distintas edades y razas que día a día se tienen que enfrentar a comentarios e imperativos  del tipo “sé un hombre” o “deja de lloriquear”.

““Hemos construido una idea de masculinidad que hace que los jóvenes se sientan inseguros de su propia virilidad y les obliga a demostrarla continuamente”,  afirma el sociólogo Michael Kimmel, uno de los muchos expertos entrevistados por Newson. “Por ello, el ansia es la emoción que domina hoy al macho americano”.

Cada día los chicos se ponen una máscara para ir al colegio”, añade el profesor y defensor del menor, Ashanti Branch. “Algunos no saben cómo quitársela y acaban por llevarla puesta siempre”.

Así, los jóvenes, tal y como muestra el documental, guardan rabia y frustración, y no consiguen expresar su sufrimiento interior. Según explica el psiquiatra James Gilligan en la cinta, el hecho se debe a que “nuestra cultura ha devaluado todo aquello que define a la mujer: afecto, empatía, capacidad de relacionarse con el prójimo, instinto de cuidar a los demás… Por ello, algunos recurren a la violencia hacia los otros o hacia sí mismos, porque tienen vergüenza y sienten que serán humillados si no demuestran que son verdaderos hombres”.

Nos pasamos la vida fijándonos en los estereotipos que marcan la diferencia hacia la mujer, pero quizás para empezar a solucionar la desigualdad, es ahora más necesario que nunca echar un vistazo hacia lo que pasa en el otro lado. Y esto ni más ni menos es la otra cara de la moneda, una faz tan cruel y dura, en la que estamos todos inmersos. La desigualdad se rompe ni más ni menos que siendo humanos, y desde luego en los ámbitos cercanos y cotidianos. Somos los primeros culpables de consentir y mantener esa asignación de roles, y hay que empezar a pensar que es lo que nos pasa a las mujeres y que es lo que les sucede a los hombres, para que a pesar de vivir en sociedades libres y avanzadas sigamos manteniendo brechas de igualdad realmente alarmantes.

Son las siete de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 15 grados

Postpost: El film The Mask you life in se realizó en el año 2013, apenas hay diferencia con lo que sucede 2 años después

 

No enmendamos #SusanaDiaz y su embarazo

A ver como empiezo a contaros esto porque cuando me cabreo escribo mal y a trompicones, y estoy muy, pero que muy cabreada. ¿A vosotros que os parece que el embarazo de una mujer política sea noticia de portada? ¿Sería noticia para abrir ediciones, que Pedro Sánchez estuviera esperando un hijo? A que no, probablemente el hecho de la futura paternidad del líder socialista pasaría inadvertida hasta que él bebe naciera, y entonces sí, los medios comentarían “porcima” que Pedro Sánchez ha sido padre.

Lo cierto es que nos ha faltado tiempo para tirarnos como lobos a comentar el embarazo de Susana Díaz , si afectará o no al calendario electoral, a su posible liderazgo en Andalucía, a su posible liderazgo en el PSOE como recambio a Pedro Sánchez, si la barriga será o no rentable en la posible campaña electoral etc., etc., etc., un largo y aburrido etcétera….

Todo esto o parecido ya su

cedió con otras: Carme Chacón, Soraya Sáenz de Santamaría… sin embargo tenía la esperanza de que no volveríamos a cometer el mismo error, si #ERROR… pues bien lo hemos hecho, lo hemos vuelto a hacer, y no solo los medios de comunicación al uso, también las redes sociales han desplegado toda “su esplendor” en el embarazo de Susana. Parece que no enmendamos…

Son las nueve de la noche. No llueven en Pozuelo y la temperatura exterior es de 3 grados. De verdad que a veces dan ganas de tirar la toalla… pero no la tiro….que no la tiro, que no, aunque eso si el mal rollo está servido… Más de lo mismo….

En el día de la violencia machista

No escribiré hoy sobre violencia. No puedo soportarla, ni siquiera me gusta escribir y mencionar esa palabra, pero si lo haré sobre machismo, porque ese es el principal camino hacia la violencia. Y como el día no es para celebrar sino para reflexionar vuelvo a leer y os recomiendo leer el post que colgué en este blog las navidades pasadas “Un regalo de Navidad” sobre una publicación de Héctor Abad , que no conviene olvidar.

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bolas, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!

Son las ocho de la mañana. No llueve en Aravaca y la temperatura exterior es de 1 grado. En el día de la violencia machista