No me gusta la frase: Las Mujeres están de moda

¿Saben una cosa?

Ni se imaginan lo que me molesta esa frase ahora tan en boca de muchos : Las mujeres están de moda… como si el hecho de estar en una situación más que manifiesta de discriminación en todo el planeta, protestar por ello, y reclamar nuestros derechos fuera una tendencia como la de comer quínoa o bailar zumba.

Asistimos a diario a la banalización del feminismo por parte de distintos estamentos de la sociedad, y lo peor de todo es que asistimos impasibles.

Me preocupa que vivamos esta situación tan extrema de desigualdad, que en algunos casos lleva incluso al asesinato de mujeres y sus hijos, a los hechos me remito, como si fuera algo pasajero y que queda bien hablar de ello a la hora de hacer un discurso político, anunciar una marca o incorporarlo a la responsabilidad social corporativa de las empresas porque queda feo no hablar de ello, y esto es de lo que está hablando todo el mundo.

La lucha por la igualdad es algo más profundo y necesario, que lo que supone una mera tendencia pasajera que va y viene en función de las mayores o menores necesidades de maquillar los temas o de lavar la cara de algunos que se apuntan al feminismo como para quedar bien… y que no se diga. Y no voy a citar ningún ejemplo reciente que seguro que a ustedes se les ocurre más de uno o de una que ahora de pronto se apuntan a “eso del feminismo”.

Movimientos como el #MeToo , la caja de pandora en España contra el acoso no son una moda, son la reacción de miles de mujeres en el mundo que levantan la voz para decir que ya basta y que no podemos más.

Así que cuando digas pienses o escribas eso de que “está de moda hablar de mujeres” piénsatelo un par de veces … porque flaco favor nos haces …

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 24 grados. No me gusta la frase: Las Mujeres están de moda

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La Mujeres abren la Caja de Pandora

¿Saben una cosa?

Miren, la historia que les voy a contar,  comenzó el pasado verano cuando la bailarina y artista Carmen Tome denunció públicamente una agresión sexual, publicando el nombre de su agresor, Javier Duero y relatando como sucedió, a través de un comunicado en su cuenta de facebook.

No se habían contado aun episodios como el de Leticia Dolera, ni tampoco existía el movimiento #MeToo, pero, a pesar de la opacidad con la que se tratan estos temas, la actitud de Carmen Tomé no cayó en saco roto. Mientras otras cosas sucedían en el mundo, se fue gestando un movimiento bajo el nombre La Caja de Pandora, y precisamente a finales del mes de enero,  Las Pandoras presentaron su iniciativa en las escaleras del Museo Reina Sofía de Madrid

3000 Mujeres de la cultura y el arte han puesto en marcha este acción para que ninguna mujer vuelva a sentirse sola frente a una agresión sexual, y como dijo Gloria, una de las Pandoras en la presentación,  denunciar, cómo las estructuras de poder se aprovechan de los privilegios que los hombres ostentan, de la privacidad de los espacios donde generan sus agresiones que repliegan a la mujer a un espacio de inseguridad e indefensión. Esta coyuntura genera que en muchos casos  se silencien las voces de las mujeres en situaciones de agresión por el temor a que sus palabras no sean escuchadas, sean descalificadas, menospreciadas y tachadas de falsedad, quedando las mujeres personal y profesionalmente expuestas. Este tipo de agresiones se realizan con normalidad en todas las situaciones de la vida.

Las Pandoras se comunican por Facebook, en conversaciones privadas, donde las mujeres agredidas pueden sentirse seguras a la hora de contar ese acoso, y no solo eso, sino que están dispuestas a crear los resortes y herramientas necesarias para que las mujeres que pasan por esa situación, las víctimas, tengan asistencia, y lo hacen, ya ven, poniendo un euro cada una, porque todo cuesta dinero. A veces me pregunto para qué sirven los impuestos que pagamos las mujeres si ni siquiera la sociedad nos da protección suficiente, y la justicia en casos como este.

Si tocan a una, tocan a todas, es su lema, y reclaman con urgencia compromisos institucionales para acabar de una vez con situaciones como esta, que ponen de relieve que la mujer sigue siendo para la sociedad en que vivimos una cosa que se puede manosear a antojo del varón sin ninguna consecuencia.

El silencio no es buen camino, hay que visibilizar al agresor, hay que denunciar, pero también tienen que existir las garantías necesarias para que la mujer que denuncia no viva un verdadero infierno y sea juzgada mediáticamente, y también, hay que decirlo, incluso, por su entorno más cercano. Las Pandoras han abierto la caja por fin de una situación realmente increíble, porque sepan, que los únicos delitos que se ponen en entredicho cuando se denuncian son los delitos contra la mujer ¿Pondrían en duda  la denuncia de una sustracción de un vehículo, de un monedero, de un móvil? Pues sepan que no, y sepan también, que como siempre hay algunos maledicentes, que el número de denuncias falsas a compañías de seguros sobre sustracciones y robos es enorme. Ya ven como están las cosas. Enhorabuena a las mujeres de la Caja de Pandora por esta iniciativa. Piensen en ello esta semana.

Son las seis y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 6 grados. La Mujeres abren la Caja de Pandora