Antes estábamos cansadas, ahora estamos impacientes #Huelga8Marzo #TicTacTicTac

El 8 de marzo de 2018 quedará grabado para siempre en la historia de nuestro país. La movilización de la huelga feminista ha sido un éxito, con un gran seguimiento ciudadano y un reconocimiento incuestionable por parte de todos y todas. El mensaje, evidentemente, ha quedado más que reflejado en las calles y los medios de comunicación de nuestra sociedad. No solo las grandes ciudades se tiñeron de violeta, miles de pueblos de nuestro país llenaron sus plazas con mujeres más que hartas de la situación en la que vivimos.

Según reflejan los datos publicados, el paro feminista del Día Internacional de la Mujer ha sido secundado por más de cinco millones de trabajadoras y trabajadores. Las motivaciones, de sobra conocidas, inciden principalmente en la importante brecha salarial y en la violencia sexista. No obstante, para los recelosos – que todavía quedan-, en las siguientes líneas os dejo una breve pincelada de la desigualdad en cifras.

La desigualdad de la mujer: las cifras de la vergüenza

Comenzamos repasando la brecha salarial. Por término medio, una mujer cobra un 20 % menos que un hombre que desempeña sus mismas labores, lo que comparativamente se traduce en casi dos meses trabajando gratis para dicha empresa. Esta brecha se desgrana en una segregación horizontal: mujeres y hombres se concentran en determinados sectores de producción y empleos específicos, segregación vertical: cuando se produce esta concentración en determinados grados y niveles de responsabilidad y trabajo a tiempo parcial: contratos que están copados mayoritariamente por mujeres debido a que se ven obligadas a asumir mayores responsabilidades familiares y domésticas. Además, hay que sumar otra cuantía a este desajuste, que es el de la brecha de cuidados, ya que la mujer dedica su tiempo a trabajos no remunerados como el cuidado de la familia y los mayores. Este ultimo segmento de desigualdad salarial puede incrementar casi al doble estas cifras.

No obstante, los problemas para las mujeres en el entorno laboral no acaban ahí. Según los datos de la EPA, la tasa de ocupación de hombres y mujeres con hijos es significativamente desigual (82,8 % de ellos, frente al 63,5 % de ellas). Por no hablar de que solamente una de cada seis empresas tiene como su máxima figura a una persona del género femenino.

Una vez fuera del trabajo, la situación no mejora en absoluto. La mujer destina dos horas y media más que el hombre a las tareas del hogar (ellos dedican una hora más al ocio). Y eso que aún no hemos tratado el asunto más lamentable, la violencia machista: desde el año 2003, 926 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o ex parejas, y al menos una de cada tres ha padecido algún episodio de acoso con un dato mucho más escalofriante:  solo un 2 % lo denuncia.

Algunos y algunas, dos días después, aun ponen en duda si había motivos para la huelga y las manifestaciones del 8 de marzo, aunque otros, visto los resultados ya se apresuran a subirse al carro no fuera a ser que se les escape un voto. Personalmente me da igual si lo hacen por un afán meramente electoralista o están plenamente convencidos, pero van a tener que ponerse a trabajar en ello les guste mucho, poco o nada. El caso es que el 8 de Marzo de 2018 ha marcado un punto de inflexión tan fuerte que tendrán, y a no tardar, que empezar a generar cambios que acaben con la situación tan injusta que padecemos las mujeres, de lo contrario, y tiempo a tiempo, hay un hecho insoslayable, indiscutible y claramente palpable : las mujeres de este país tenemos capacidad para la convocatoria y el paro por  nosotras mismas sin necesidad de nadie, así que, o se apresuran, o sea o no 8 de Marzo tendrán otra convocatoria y volveremos a los paros y las movilizaciones. Ya saben hace unos meses estábamos cansadas, ahora estamos impacientes. Tic tac tic tac …

Son las once de la mañana. Diluvia en Madrid y la temperatura exterior es de 12 grados.

 

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Cada una de nosotras #HuelgaFemista8M #LasPeriodistasParamos

“Esto no durará mucho, tal vez una semana, quizás este año más por lo de la huelga y eso”. Escucho esta frase mientras tomo un café en una máquina que me habla cuando me devuelve las monedas. Mira ya ves, la máquina no sabe si soy hombre o mujer cuando echo las monedas para recibir a cambio un líquido marrón pardo que dicen que tiene cafeína.

Espero a que se vayan, y al lado hay una compañera que espera también un café de la máquina que no discrimina. Las dos vestimos de negro. Ellos, los del comentario, ni siquiera saben porque el negro es el color hoy de nuestra ropa. Nos cruzamos la mirada. No hemos comentado la frase de marras, pero sabemos, que las dos pensamos lo mismo: “Que asco, que hartura, pero esta vez no va a pasar lo mismo”.

Escribo como todos los años un post por el Día Internacional de la Mujer, esta vez lo hago antes, hoy 7 de Marzo, porque mañana iré a la huelga con el colectivo #LasPeriodistaParamos. Hay millones de razones para hacerla.

Cada mujer asesinada por violencia machista, cada una de nosotras que ha sido acosado a lo largo de su vida, cada una de nosotras que no recibe el salario justo, cada una de nosotras que ve como no tenemos carrera profesional  – me da igual la profesión que sea-, cada una de nosotras que ha cuidado de los suyos y de los de los demás, sin ninguna compensación, y en muchos casos  con exigencias, cada una de nosotras que cuando ha alzado la voz para protestar ha visto como le caían encima cientos de represalias, cada una de nosotras, que cuando éramos niñas se nos regañaba por el mero hecho de ser niña, cada una de nosotras que cuando hemos sido adultas se nos ha utilizado y una vez utilizadas se nos ha apartado en el redil de las productivas pero no progresivas para mayor gloria de las empresas, cada una de nosotras que hemos sufrido una educación diferente, cada una de nosotras que hemos visto como hemos tenido que relegar nuestra educación porque el dinero iba para la educación de los varones en las familias, cada una de nosotras que se nos ha juzgado por la ropa y nuestra apariencia en vez de por nuestro talento, cada una de nosotras que ha visto como día a día pasaba la vida frente a nuestra puerta pero no nos dejaban subirnos a ella, cada una de nosotras que ha tenido que ver como un hombre mediocre nos daba órdenes y nos explicaba las cosas, cada una de nosotras que ha visto como nuestra opinión nunca contaba en la familia, ni en el trabajo, ni con los amigos, cada una de nosotras que lo ha perdido todo por divorciarse de un tipo que la engañaba y le hacia la vida imposible, cada una de nosotras que ha tenido que sacrificar su carrera porque no había otra, cada una de nosotras que hemos sido engañadas por el amor romántico y los cuentos de princesas, cada una de nosotras que ha sentido la frustración de esa mentira que te cuentan cuando estas estudiando y te dicen que lo puedes ser todo, para  ver, cuando llegas al mundo laboral, que ser mujer es un hándicap, cada una de nosotras ….   Cada una de nosotras …

Lo que le pasa a cada una de nosotras, a cada una de las mujeres que hay en este planeta es una razón para ir a la #HuelgaFeminista8M porque todas estamos afectas por una sociedad que no nos deja ejercer nuestros derechos y nos llena de obligaciones y deberes extra por el mero hecho de ser mujer.

Esta sociedad tan organizada a la manera patriarcal nunca pudo imaginar que las mujeres, esos seres que el patriarcado considera inferiores, podrían un día organizarse de tal manera que fueran capaces de convocar y llevar a cabo un paro planetario. Ahora están sorprendidos, con la boca abierta, sin saber bien que decir y como hacer con la que se avecina, porque las mujeres estamos más que hartas de vivir en esta sociedad que nos asfixia, nos atenaza, nos llena de obligaciones para a cambio darnos unas migajas de derechos, que lo hacen, todo hay que decirlo, para quedar bien y poco más. Me encanta que estén tan asombrados …

El Día 8 de Marzo de 2018 será, más que le pese a algunos y algunas, un día histórico. Un día, que las niñas y los niños del futuro estudiarán en los libros, y eso no nos lo quita nadie. Y después habrá que seguir, que no se diluya, que no se difumine lo que vamos logrando con mucha dificultad en esta lucha por la igualdad, aunque creo que esta vez, algo ha hecho click en la cabeza de muchas mujeres, y todo va a ser distinto después de esta fecha, porque ya sabemos, que lo hemos hecho una vez, que podemos hacerlo, que #EllasPuedenPararElPlaneta,  que si las mujeres paramos, el mundo se para.

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. Cada una de nosotras #HuelgaFemista8M

 

#LasPeriodistasParamos #8MHuelgaFeminista

Mujeres periodistas de decenas de medios y agencias de comunicación, gabinetes de prensa, y, en general, trabajadoras de medios y empresas periodísticas apoyamos la huelga general feminista convocada para este 8 de marzo. De la misma manera, instamos a todas las compañeras a que se sumen a la movilización en la medida de sus posibilidades y circunstancias.

Puedes sumarte a través de este enlace:

https://lasperiodistasparamos.wordpress.com/

 #EMPLEOPARATODAS: MUJER EN RIESGO DE EXCLUSIÓN EN EL MERCADO LABORAL #8M

El 31% de las mujeres en edad laboral se encuentra en riesgo de exclusión o pobreza

  • El desempleo, la inactividad o la contratación irregular son las principales causas que subyacen detrás de esta realidad, afectando más intensamente a las mujeres mayores de 55 años, con discapacidad, con responsabilidades familiares no compartidas y/o víctimas de violencia de género, entre otras.
  • Las mujeres mayores de 55 años ya representan un 12,6% del total de desempleadas. Este porcentaje constituye un máximo histórico y es llamativo en su comparación con hace una década, cuando representaban el 5,9% del total de paradas.
  • Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “la mujer mayor de 55 años tiene cada vez más peso sobre el total de desempleadas; en primer lugar por una cuestión demográfica, en un país en máximos históricos de envejecimiento, pero también por una mayor cronificación del desempleo, ante un mercado cuyas necesidades cambian vertiginosamente”.
  • La discapacidad es otro factor que eleva el riesgo de exclusión social de las mujeres, convirtiéndolas, de hecho, en la ficha más débil en el tablero del empleo: su tasa de actividad es la menor y su tasa de paro es la mayor.
  • Las mujeres al frente de una familia monoparental también se ven aquejadas por el paro de larga duración: 7 de cada 10 lleva más de un año sin empleo y un 18% manifiesta trabajar, pero sin contrato o, lo que es lo mismo, en la economía irregular en situación de absoluta desprotección.
  • Por último, 7 de cada 10 mujeres víctimas de la violencia de género destaca el desempleo como un factor que perpetúa la violencia, al ser un freno para denunciar o pedir ayuda.

El próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer. En este marco, la Fundación Adecco, en colaboración con 7 empresas comprometidas (Grupo Red Eléctrica, Gas Natural Fenosa, Endesa, Enagás, Makro, Yelmo Cines y thyssenkrupp), ha realizado un análisis de la situación profesional de las mujeres a las que ayuda a encontrar empleo[1]. Todas ellas se enfrentan a un mayor riesgo de exclusión social, por diferentes circunstancias: discapacidad, edad avanzada, responsabilidades familiares no compartidas y/o una situación de violencia de género.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “históricamente, las mujeres han tenido que enfrentar mayores obstáculos para acceder al mercado laboral, debido a tics culturales relacionados con la maternidad, el liderazgo y otros prejuicios y estereotipos. El hecho de tener una discapacidad o más de 55 años se convierte en una dificultad añadida, incrementando el riesgo de exclusión de las mujeres desempleadas. Precisamente, el empleo se convierte en el factor fundamental de inclusión, en la única herramienta capaz de dotar de la autonomía y realización suficientes como para que estas mujeres normalicen su situación y tengan una vida plena”.

Casi un tercio de las mujeres en edad laboral se encuentra en riesgo de exclusión

Según el informe AROPE (at risk of poverty and inclusión), elaborado por EAPN, un 27,9% de las mujeres en España se encuentra en situación de riesgo de exclusión o pobreza. Este porcentaje se eleva cuando las mujeres tienen edad laboral, hasta un 30,9%.

Pero, ¿qué personas se consideran en riesgo de pobreza y exclusión, según AROPE? Aquéllas que cumplen, al menos, uno de los siguientes criterios:

  • Vivir en un hogar con una renta inferior al umbral de la pobreza (el 60% de la mediana de la renta nacional, fijada en 2016 en 684 euros mensuales).
  • Estar en privación material severa, no pudiendo afrontar, al menos, 4 de los siguientes gastos: vivienda, calefacción, vacaciones, alimentación básica, gastos imprevistos, teléfono, televisor en color, lavadora o automóvil.
  • Vivir en un hogar con baja intensidad de trabajo (inferior a 0,2), definida como la relación entre el número de meses trabajados por todos los miembros de la unidad familiar y el número total de meses que podrían trabajar, como máximo, todas las personas en edad laboral de dicho hogar.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “aunque el desempleo sólo se menciona en el último de los 3 indicadores, es el desencadenante de todas las situaciones de pobreza y exclusión social.  No parece aventurado señalar que, en este 30,9% de mujeres en riesgo de pobreza o exclusión social, en edad laboral, predominan las desempleadas, aquellas que trabajan en situación irregular (sin contrato) o inactivas, con habilidades para el empleo, pero que no trabajan por cuestiones culturales (discapacidad) o responsabilidades familiares”.

La mujer mayor de 55 años: fuerza clave, en máximos de envejecimiento

La mujer mayor de 55 años ha ganado un importante protagonismo en el mercado laboral durante la última década. Así, si en 2007 se contabilizaban 62.900 desempleadas de este grupo de edad, 2017 se cerró con 245.100, lo que supone un incremento del 289%. Esta cifra es muy superior al desempleo de las mujeres de todas las edades, que se ha incrementado un 85% en los últimos 10 años.

Con todo ello, observamos cómo el porcentaje de mujeres mayores de 55 años tiene cada vez más peso sobre el total, representando en la actualidad el 12,6% de las desempleadas, frente al 5,9% de 2007.

Pero, ¿a qué se debe este peso cada vez mayor de la fuerza laboral femenina senior?

  • En primer lugar, a una cuestión demográfica. El envejecimiento poblacional se encuentra en máximos históricos y, cada año, más mujeres van a parar a esta franja de edad. Concretamente y, según el INE, en 2007 se registraban 2,4 millones de mujeres mayores entre 55 y 64 años en España, frente a las 2,9 millones de 2017. A la luz de estas cifras y, por pura estadística, resulta lógico que tengan cada vez más peso sobre el total de desempleadas.
  • En segundo lugar, a una cronificación del desempleo. Gran parte de las mujeres mayores de 55 años se ven abocadas al paro de larga duración, es decir, llevan más de un año sin encontrar una ocupación. Esta situación conduce a las mujeres a una gran desconfianza en el mercado: 8 de cada 10 desempleadas mayores de 55 años cree que no volverá a trabajar nunca, según el informe Tu Edad es un Tesoro, de la Fundación Adecco.

Según Francisco Mesonero, director general de la Fundación Adecco: “la mujer mayor de 55 años tiene cada vez más peso sobre el total de desempleadas; en primer lugar por una cuestión demográfica, pero también por una mayor cronificación del desempleo. Ante esta realidad, urge erradicar la discriminación laboral a la que aún están expuestas, ya que nuestra economía no puede permitirse renunciar a una fuerza laboral tan representativa y que va en aumento”.

Un 68% de las desempleadas mayores de 55 lleva más de un año en paro

El 68,3% de las mujeres mayores de 55 años lleva más de un año desempleada. Este porcentaje supera en casi 20 puntos porcentuales a la media: el 50% de las mujeres a nivel general es desempleada de larga duración.

Llama asimismo la atención el hecho de que la mayoría de las desempleadas de larga duración supera los 2 años en búsqueda activa de empleo. Concretamente, un 54%, mientras que un 14% lleva entre uno y 2 años buscando trabajo.

¿Por qué esta cronificación del desempleo entre las mujeres senior? A continuación, analizamos las causas:

  • De la inactividad al desempleo. Con la crisis económica, una gran masa de mujeres, senior, hasta el momento inactivas, decidieron buscar empleo para apoyar a una economía doméstica resentida. En concreto, 2017 cerró con 1.642.800 mujeres mayores de 55 años activas, un 88% más que en 2007, cuando se contabilizaron 825.200. Sin embargo, muchas de las que se iniciaron en la búsqueda de empleo se toparon con la crudeza de un mercado muy competitivo, de modo que al incorporarse al mercado laboral, lo hicieron directamente al desempleo.
  • Prejuicios culturales, que conducen directamente a la discriminación laboral. Se materializan en creencias estereotipadas, como que su valía profesional está obsoleta o que su capacidad de aprendizaje será exigua. Estos prejuicios eclipsan algunos valores que habitualmente están muy presentes en la fuerza laboral senior, y que se convierten en garantes de productividad: madurez, templanza, fidelidad al proyecto, búsqueda de la estabilidad, etc.
  • Desactualización competencias. Habitualmente, la mujer mayor de 55 años se incorpora a la búsqueda de empleo tras largos periodos de inactividad o tras muchos años en la misma empresa. Ello hace que cuando se enfrentan a esta búsqueda, lo hagan con unos recursos y herramientas que ya han quedado obsoletos, en un mercado laboral cuyas necesidades evolucionan a pasos agigantados. Todo ello lleva a que su candidatura no conecte con las empresas actuales. Además, en muchos casos, necesitan un reciclaje profesional, actualizando conocimientos técnicos que conviertan su experiencia en un valor añadido.

Según Francisco Mesonero: “En un país en máximos históricos de envejecimiento, es vital desterrar prejuicios y estereotipos que alejan a la mujer mayor del mercado laboral, ofreciendo las herramientas y flexibilidad necesarias para un mercado más competente e inclusivo. Además, resulta imprescindible reorientar las políticas activas de empleo a la realidad actual, para que vayan alineadas a un objetivo claro de mejora de la empleabilidad y se centren en la formación, en aras de que no se pierda el talento de una masa tan significativa de desempleadas”.

En la misma línea, Mesonero comenta que: “los jóvenes constituyen también una generación clave para nuestro mercado laboral. En este contexto de envejecimiento, todos somos piezas estratégicas para la sostenibilidad de nuestro Estado del Bienestar. El reto es potenciar el intercambio intergeneracional como fuente de riqueza para toda organización, de modo que los senior puedan compartir experiencias y competencias de gestión con los más junior y éstos, a su vez, aporten creatividad y apoyo en la transformación digital, entre otros”.

La mujer con discapacidad: la ficha más débil del tablero

La discapacidad se convierte en una dificultad añadida para las mujeres que buscan empleo, ya que a los prejuicios derivados del sexo (maternidad, posibles incapacidades temporales a ésta asociadas o liderazgo), hay que añadir la discriminación que a menudo experimentan las personas con discapacidad.

Además, tradicionalmente, las mujeres con discapacidad han tenido un menor acceso a la educación, lo que incrementa su riesgo de pobreza y las deja más expuestas a otras situaciones desfavorables como la violencia de género. “Los prejuicios hacia la discapacidad, especialmente cuando es de tipo intelectual, son responsables de la invisibilidad de las víctimas: se cuestiona su credibilidad y numerosos casos de violencia se mantienen en la sombra”- recalca Mesonero.

 

TASAS RELACIONADAS CON LA ACTIVIDAD LABORAL
Tasas Hombres (%) Mujeres (%) Total (%)
Personas con discapacidad
 Actividad 40% 36% 38%
Paro 32% 33% 32%
Personas sin discapacidad
Actividad 82% 71% 77%
Paro 23% 25% 24%

Fuente: SEPE. El empleo de las personas con discapacidad 2016

  • Como se observa, la participación de las mujeres con discapacidad en el empleo (36%) es 4 puntos porcentuales inferior a la de los hombres (40%). En otras palabras, el 64% de las mujeres con discapacidad en edad laboral no tiene empleo ni lo busca. La cifra se reduce al 60% en el caso de los hombres.

La escasa participación de las personas con discapacidad en el mercado laboral tiene mucho que ver con el arraigo cultural, que pesa especialmente en el caso de las mujeres. Factores como la sobreprotección familiar, una educación segregada o la falta de alternativas formativas reales, alejan a la mujer con discapacidad del mundo del empleo, de modo que en muchos casos optan por cobrar una prestación, aun teniendo habilidades y potencial para trabajar”- destaca Mesonero.

  • Por otra parte, la tasa de paro femenina en las personas con discapacidad se sitúa en un 33%, 8 puntos porcentuales por encima de la del resto de las mujeres en el momento de realizar el análisis y superando ligeramente a la de los hombres con discapacidad (33%). Además: “esta cifra de desempleo no es representativa de la totalidad de mujeres. Aquéllas que tienen discapacidad intelectual tienen una presencia exigua en el empleo y particularmente en la empresa ordinaria. Se estima que su tasa de paro puede llegar al 90%”- comenta Mesonero.

Sin embargo, donde las desigualdades se vuelven más patentes es en el ámbito de la contratación. Según los últimos datos del SEPE, sólo el 39% de los contratos firmados por personas con discapacidad en 2016 fueron para mujeres, mientras  que los hombres rubricaron un mayoritario 61%.

Mujeres “monoparentales”: víctimas de la economía irregular

El desempleo también tiende a cronificarse en el caso de las mujeres al frente de una familia monoparental. Las cifras hablan solas: un 53% supera los 2 años de búsqueda de empleo mientras que un 16% lleva entre 1 y 2 años desempleada. En total, casi 7 de cada 10 (69%) es desempleada de larga duración, cifra 15 puntos porcentuales superior a la del resto de las mujeres (55%).

Además, un 18% de las mujeres encuestadas afirma tener algún tipo de ocupación, pero sin contrato laboral, o, lo que es lo mismo, trabajar en la economía irregular.

Según Francisco Mesonero: “el desempleo de larga duración puede conducir a muchas personas a priorizar la urgencia en la consecución de ingresos por encima de la legalidad en sus formas de obtención. Este tipo de empleos concentran a muchas mujeres que trabajan principalmente en la hostelería, la atención a personas dependientes y/o servicio doméstico, uno de los menos regulados. Sin entrar a valorar las nefastas consecuencias que la economía irregular tiene en la globalidad del país, genera una preocupante desprotección al trabajador en todos los ámbitos (médico, económico, laboral), conduciendo directamente a la precariedad y a la exclusión social”.

Mujeres víctimas: el desempleo perpetúa la violencia de género

Si a menudo, las mujeres víctimas de la violencia de género encuentran obstáculos para reconocer su situación, pedir ayuda y, en última instancia, denunciar, cuando además se encuentran desempleadas, las dificultades se tornan mayúsculas: la dependencia económica del agresor, unida a una merma de autoestima, les conduce directamente al temor a verse solas y sin recursos. En consecuencia, no reconocen su situación y la violencia de género se perpetúa en el tiempo.

El informe Un Empleo Contra la Violencia, elaborado por la Fundación Adecco, ha profundizado en los motivos que frenan a una mujer víctima a denunciar, obteniéndose los siguientes resultados: 7 de cada 10 destaca el desempleo o la situación de precariedad como razones de peso

En este contexto, es vital acercar el empleo a las mujeres víctimas de la violencia de género, atendiendo a los siguientes argumentos:

  • El empleo proporciona autonomía e independencia económica, ayudándoles a romper el vínculo con su pareja.
  • El empleo incrementa su confianza en sí mismas, al sentirse parte productiva de la sociedad, mejorando su autoestima y fortaleza para poner fin a la situación.
  • El empleo amplía su círculo social, permitiéndoles conocer nuevas personas, así como fortalecer su red de apoyos.
  • El empleo posibilita desconectar del ámbito familiar y descubrir nuevas motivaciones.
  • El empleo se convierte en el mejor mecanismo preventivo para evitar que la situación de violencia se vuelva a producir en el futuro.

 

La Mujeres abren la Caja de Pandora

¿Saben una cosa?

Miren, la historia que les voy a contar,  comenzó el pasado verano cuando la bailarina y artista Carmen Tome denunció públicamente una agresión sexual, publicando el nombre de su agresor, Javier Duero y relatando como sucedió, a través de un comunicado en su cuenta de facebook.

No se habían contado aun episodios como el de Leticia Dolera, ni tampoco existía el movimiento #MeToo, pero, a pesar de la opacidad con la que se tratan estos temas, la actitud de Carmen Tomé no cayó en saco roto. Mientras otras cosas sucedían en el mundo, se fue gestando un movimiento bajo el nombre La Caja de Pandora, y precisamente a finales del mes de enero,  Las Pandoras presentaron su iniciativa en las escaleras del Museo Reina Sofía de Madrid

3000 Mujeres de la cultura y el arte han puesto en marcha este acción para que ninguna mujer vuelva a sentirse sola frente a una agresión sexual, y como dijo Gloria, una de las Pandoras en la presentación,  denunciar, cómo las estructuras de poder se aprovechan de los privilegios que los hombres ostentan, de la privacidad de los espacios donde generan sus agresiones que repliegan a la mujer a un espacio de inseguridad e indefensión. Esta coyuntura genera que en muchos casos  se silencien las voces de las mujeres en situaciones de agresión por el temor a que sus palabras no sean escuchadas, sean descalificadas, menospreciadas y tachadas de falsedad, quedando las mujeres personal y profesionalmente expuestas. Este tipo de agresiones se realizan con normalidad en todas las situaciones de la vida.

Las Pandoras se comunican por Facebook, en conversaciones privadas, donde las mujeres agredidas pueden sentirse seguras a la hora de contar ese acoso, y no solo eso, sino que están dispuestas a crear los resortes y herramientas necesarias para que las mujeres que pasan por esa situación, las víctimas, tengan asistencia, y lo hacen, ya ven, poniendo un euro cada una, porque todo cuesta dinero. A veces me pregunto para qué sirven los impuestos que pagamos las mujeres si ni siquiera la sociedad nos da protección suficiente, y la justicia en casos como este.

Si tocan a una, tocan a todas, es su lema, y reclaman con urgencia compromisos institucionales para acabar de una vez con situaciones como esta, que ponen de relieve que la mujer sigue siendo para la sociedad en que vivimos una cosa que se puede manosear a antojo del varón sin ninguna consecuencia.

El silencio no es buen camino, hay que visibilizar al agresor, hay que denunciar, pero también tienen que existir las garantías necesarias para que la mujer que denuncia no viva un verdadero infierno y sea juzgada mediáticamente, y también, hay que decirlo, incluso, por su entorno más cercano. Las Pandoras han abierto la caja por fin de una situación realmente increíble, porque sepan, que los únicos delitos que se ponen en entredicho cuando se denuncian son los delitos contra la mujer ¿Pondrían en duda  la denuncia de una sustracción de un vehículo, de un monedero, de un móvil? Pues sepan que no, y sepan también, que como siempre hay algunos maledicentes, que el número de denuncias falsas a compañías de seguros sobre sustracciones y robos es enorme. Ya ven como están las cosas. Enhorabuena a las mujeres de la Caja de Pandora por esta iniciativa. Piensen en ello esta semana.

Son las seis y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 6 grados. La Mujeres abren la Caja de Pandora

Detrás de un hombre, hay una gran mujer…. estafada #EllasPueden

¿Conocen la frase “Detrás de un gran hombre hay una gran mujer”? … suena mal no? Pues miren, esta frase tiene algo de verdad, pero solo algo, por lo menos si echamos la vista atrás en la historia.

Les voy a enumerar una serie de mujeres que seguramente no conocen, que vivieron detrás de grandes hombres, entre comillas. Vamos, que estos hombres llegaron a esa grandeza fundamentalmente gracias a ellas, y que no solo han quedado en el olvido, sino que han estado siempre en el olvido, y solo con el paso de los años hemos podido saber que esos grandes logros y descubrimientos atribuidos a hombres, tenían una protagonista femenina oculta de una manera deliberada.

Por ejemplo:

Alice Guy fue la primera directora de cine. Llevo a cabo más de 100 películas a principios de 1900, antes de casarse con Herbert Blanche, director del estudio de producción para el que trabajaba. Ella fue la dueña de los estudios de cine Solax Studios, y desde un primer momento se dedicó a poner en el celuloide papeles contra el estereotipo, incluso en una de sus películas se le ocurrió la idea de enseñarnos una realidad en la que las mujeres ocupaban los tradicionales papeles masculinos y los hombres estaban supeditados a ellas. Por supuesto Ustedes no la conocen, porque su nombre cayó en el olvido y fue su marido el que recibió todo el reconocimiento por este tipo de cine tan vanguardista. El la convenció de fusionar ambos estudios, y así fue él, el que se quedó con todos los reconocimientos .

Otra, Lise Meitner que descubrió la fisión nuclear en los años 30. Cuando  Hitler llegó al poder en 1933, la física austríaca Lise Meitner era, entondes,  directora en funciones del instituto de Química, pero  tuvo que huir, porque era judía, no obstante se mantuvo contacto con el químico Otto Hahn.  Esa correspondencia demustra que ambos científicos descubrieron la fisión nuclear, pero Lise Meitner era judía y refugiada, y no tuvo ninguna opción a ese reconocimiento. Hahn, se mantuvo fiel a los nazis, ganó el Premio Nobel por el descubrimiento de la Fision Nuclear y se negó en rotundo a dar ninguna visibilidad a la codescubridora de este hallazgo científico.

Y otra mas, les puedo citar,  Jocelyn Bell Burnell que fue la primera persona en observar los pulsares de radio. En 1967 Jocelyn estaba trabajando  junto a su tutor de tesis Antony Hewishen en la construcción de un radiotelescopio. Jocelyn pasaba  gran parte de su tiempo analizando los datos recogidos para la construcción de ese radiotelescopio, y mientras lo hacia observo datos que no le cuadraban demasiado, eran datos extraños, hizo un acopio de esos datos, e informa a sus tutor de este descubrimiento. El descubrimiento ni mas ni menos esra los Pulsares de Radio, por el que Anthony Hewish, su tutor, recibió en 1974 el Premio Nobel de Fisica. Por supuesto Jocelyn Bell no recibió ninguna  condecoración, ni ninguna mención, y ademas fue sacada del equipo de investigación.

Podría citarles muchas mas, les animo a que busquen en internet y en las bibliotecas datos de estas mujeres opacadas. Como ven esa frase “Detrás de un  gran hombre siempre hay una gran mujer” es una frase no sólo incompleta, sino falaz. Tal vez y visto lo visto tendríamos que modificarla y decir que Detrás de un hombre – sin gran- hay una gran mujer…. estafada.

Son las dos y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 6 grados.