Otra Noche de Reyes, y que no falten  #FelicesReyes #YavienenLosReyesMagos

Todos los años escribo algo sobre la noche de reyes, sobre la ilusión de los niños, porque esta noche y mañana les pertenecen a ellos. Pero los adultos queremos pintar en todo, usurparlo todo, hasta su noche, y desde hace un par de años hemos metido nuestras narices hasta el fondo en este asunto de muy mala manera, y desde luego también la pata. 

No creo que una cabalgata de reyes sea el mejor lugar para educar sobre la diversidad, cuando hay otros espacios y lugares para hacerlo, y por cierto no se hace, ni para mostrar los deseos de independencia, ni para hacer política o difundir ideas, pero ya ven, no perdemos la oportunidad de destrozar las cosas, poniendo por encima de los intereses de los niños nuestros deseos, nuestras miserias, nuestras venganzas, nuestros complejos. 

Afortunadamente un niño o una niña de 5 años no ve más allá de su propia ilusión y de sus propios anhelos, y por mucho que nos empeñemos en romperles la fiesta, dudo mucho que ellos y ellas estén atentos a tanto desatino. Son corazones pequeños y esencialmente puros, llenos de esperanza y juego, acorazados contra la ignominia de los que somos adultos. Son pequeños espíritus donde no tiene cabida el odio y la venganza. Son niños y niñas, la infancia, la candidez, la capacidad de sorpresa, la ilusión, y más que les pese a algunos la fe. Si la fe, la capacidad de creer en la magia y en lo imposible.  

¿Saben? La fe mueve montañas, y no me refiero en la fe en Dios, que eso es un asunto particular, sino la fe en uno mismo, en los demás, en poder conseguir lo que uno quiere por muy difícil que parezca, la fe en que hay que ser mejor cada día, la fe en ser buenas personas, buenos amigos, buenos compañeros, buena gente, al fin y al cabo. 

Las celebraciones de los Reyes Magos son mucho más que una fiesta de regalos, aunque para algunos se haya convertido solo en eso, y es un día para deconstruir nuestra adultez incrédula y fría y volver a recordar como fuimos una vez, y que supuso eso para nosotros, pero la estupidez de un tiempo absurdo y sin valores me temo que ha anidado en nuestros corazones creando una capa de brutalidad tan grande que estamos dispuestos a privarles a los niños y a las niñas de hoy de lo que nosotros una vez tuvimos.  

La fiesta de los Reyes Magos supone la vuelta a la vida de la ilusión, vista desde los ojos de la inocencia de los niños. Todo puede suceder para un niño esa noche. Y luego el despertar, el desasosiego, las prisas, los pies descalzos corriendo por el pasillo, las cajas. Es tiempo de emociones para los niños y para los que no somos tan niños, pero que una vez lo fuimos, y tal vez convenga por una noche, darle la vuelta a todo, dejar que fluya la esperanza y las ilusiones, y esperar de la vida algún “juguete” que nos vuelva a marcar la sonrisa y esa fe perdida, aunque sea solo una vez al año. 

Es una pena que algunos, que algunas hayan olvidado eso. 

Son las tres y media de la tarde. No llueve aun en Madrid y la temperatura exterior es de 11 grados. Otra Noche de Reyes, y que no falten  

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Carta de fin de año al Presidente de Gobierno: Querido Mariano…

Querido Presidente,

Fíjate como estarán las cosas, que ni  siquiera me atrevo a desear eso de Feliz 2013, porque hice lo mismo el año pasado por estas fechas, y por mucho empeño que puse en mi deseo, este año que acaba, realmente nos ha salido rana. Tal vez lo mejor sea, a partir de ahora no desear nada, y solo alegrarse de que este año horrible se acabe de una vez por todas, esperando, muy tímidamente que el que llegará en un par de días, desde luego, no sea igual o peor.

No es mi talante el pesimismo, para nada, es más creo que soy optimista de más, pero la realidad que nos circunda es tan sórdida que mi botella medio llena anda girando enloquecida sobre la mesa, y ahora ya no se si está medio llena, medio vacía, vacía o a punto de hacerse añicos.

Los pronósticos – y los pronosticadores- no son desde luego nada halagüeños. Tu discurso, Presidente, del día 28 no fue lo que se dice para tirar cohetes. Si ya sé que es tu tono habitual, y que tus dosis de realismo son tal vez excesivas, tal vez por contraste con los discursos que recibíamos del anterior, si ese que se fue a contar nubes, y que siempre nos explicaba, moviendo mucho las manos, que todo iba muy bien, y que en seguida íbamos a recuperarnos. Estaba claro que no era verdad, pero como dice mi amiga “Litiña”, por lo menos vivíamos más tranquilos, aunque fuera con la cabeza dentro de tierra como el avestruz. Y de esos mensajes idílicos hemos pasado a que nos cuentes la realidad de una manera brutal y apocalíptica, como se le dice al enfermo terminal sin tapujos de ningún tipo, que va a morir, sin ponerle ni un ápice de piedad y conmiseración. Eso si, Presidente, terminaste tu discurso con un #saldremos, que ha sido trending topic en twitter, porque lo cierto es que no nos dijiste ni como, ni cuando, ni en que estado, y nos dejaste terriblemente perplejos y preocupados.

No me gusta demasiado escucharte, escuchar a un Presidente del Gobierno justificándose, explicándonos que su programa electoral se ha quedado en papel mojado por las circunstancias, y repitiendo como una eterna letanía, que la culpa (esa palabra que no deberías usar tanto porque delata mucho) la tienen los otros, los que estaban antes, o pidiendo disculpas a los pensionistas porque no puedes revalorizar sus pensiones Eso ya lo sabemos, y por demás, sabemos que estamos en medio de una crisis brutal y que el PSOE dejo esto como un erial, pero no por mucho repetirlo vamos a salir adelante, y creo que ya va siendo hora de obviar las justificaciones y las culpas, y que nos cuentes algo de lo que se va a hacer para encontrar un poco de luz al final del túnel, pero algo tangible, Presidente, que las palabras vacuas e indefinidas, luego traen muy malas consecuencias.

No me entusiasma tampoco demasiado ver al gobierno pidiendo árnica, haciendo un llamamiento a la comprensión en su tarea, porque los que realmente están necesitados de asistencia, de comprensión, de solidaridad, de apoyo son los casi 6 millones de parados, los empresarios que ven como sus empresas se derrumban día a día, los ciudadanos que pagan religiosamente sus impuestos y ven que cada vez hay menos prestaciones a cambio de su esfuerzo impositivo, y mientras escuchan que hay otros que defraudan y se van de rositas. Hay que gobernar para España, Mariano, y no solo para Bruselas, porque para eso has recibido la confianza de los españoles, y además hay que transmitir, eso que se nos pide a los ciudadanos cada día, esperanza, mensajes positivos, asertividad, constructividad, emprendimiento, voz activa, y no duelos y quebrantos o rosarios de lamentaciones. De lo contrario, esos mensajes tan negativos, que amedrentan en vez de animar, pueden hacer que, o nos paralicemos aun más de lo que estamos, o tal vez, nos aboquen a la desesperación, mala, malísima consejera para la búsqueda de soluciones.

Además hay otros factores en los que habría que ir poniendo orden, tales como la corrupción que sigue viva, demasiado viva, y que genera otro de los ingredientes que hacen que este caldo salga sucio y amargo, y de momento, y ha pasado más de un año, se han dado pocos, muy pocos pasos para eliminarla. Y también el desastre autonómico, que nos desconcierta, porque ya no sabemos ni lo que somos, si somos un país, o un grupo de gentes que dependiendo en que sitio del mapa estemos ubicados y quien gobierne esa ubicación, pierdes o ganas.

Dicen los “caoticos” que cuando el caos llega a su máxima expresión este se ordena solo, y todo vuelve a la normalidad, pero no te fíes Mariano (permíteme que te llame por tu nombre de pila), que aunque la teoría es real y testada, ese orden que el propio caos genera, como hemos podido ver a lo largo de la historia, es terrible, duro, despiadado y cruento, y en él se deja uno, no solo pelos en la gatera, eso seria leve, se deja jirones de sangre, piel y vida, y no me parece que ni tu, ni yo, ni nadie quiera pasar por ese brete. Así que como decía mi abuela, al ejercicio, y como decía mi abuela también, que sea la ultima vez que te escucho lamentarte como una plañidera, la frente alta, la espalda erguida, la mirada fija, la sonrisa amplia y ponte a trabajar, y si te caes, te levantas, te sacudes la falda (en tu caso los pantalones) y te recompones, y rapidito que el tiempo es oro. Eso decía ella, y estoy segura, segurísima de que tenía razón en el consejo.

No lo estamos pasando bien, Presidente, supongo que ya lo sabes, así que haz lo que tengas que hacer, pero no nos envíes más mensajes como el del 28. En confianza, te digo que no sirven para nada, y solo pueden incrementar más aun el cansancio, el desanimo y la desesperanza. No te deseo un feliz 2013 porque sería una hipocresía por mi parte, y espero fervientemente que esa frase tan lapidaria de “lo prometido es deuda” deje de cumplirse, porque a día de hoy, efectivamente, se está cumpliendo con creces, todo lo prometido se está convirtiendo en deuda, una deuda que no se como vamos a pagar. Tu si, tu debes saberlo, es tu obligación, para eso eres el Presidente del Gobierno. Tú verás, porque además de ser tu deber como servidor publico (perdóname la impertinencia tal vez de recordártelo), espero que no quieras pasar a la historia de nuestro país como el segundo presidente de gobierno que nos llevo al desastre. El primer puesto ya sabes quien lo tiene, y ni siquiera en eso serías el primero.

Un saludo y feliz navidad, porque hasta San Antón, pascuas son. Eso si que te lo deseo de corazón.

Son las siete y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 3 grados.

Es Navidad, Coscubiela, es solo Navidad

Ya decía yo hace unos días que el ranking de chorradas políticas estaba bajando, y que lo mismo les había entrado el propósito de la enmienda, si eso que va antes del perdón de los pecado. Que va, para nada. En esa fábrica de paridas que hacen gala algunos políticos, ayer dieron la campanada de nuevo. Y eso me lleva a pensar lo poquísimo que deben tener que hacer algunos, para andar rizando el rizo o cogiéndosela con papel de fumar en muchos casos. El caso es ‘exabruptar’.

Efectivamente, si, si, si, la Constitución Española dice en su artículo 16 que somos un país aconfesional: “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la iglesia católica y las demás confesiones”. Pero ese artículo, tan necesario desde luego, Señorías, no quiere decir que no se puedan mantener las tradiciones, y mis queridos próceres, el Portal de Belén como otros signos externos representativos de la Navidad (que significa para ‘desasnar’ a algunos, navidad, nacimiento de Jesús) amén de formar parte de los símbolos religiosos de la religión católica, también pertenecen a la tradición popular de la celebración de estas fiestas. Lo mismo (que paciencia hay que tener para explicar todo esto por escrito) sucede con los Reyes Magos, o si cambiamos de fecha con la Semana Santa, pero vamos si a sus señorías ‘se les pone’ lo mismo acabamos con todo y empezamos a celebrar el solsticio de invierno, que es algo que dista mucho de las tradiciones de nuestro país, claro que eso también sería incorrecto, porque en las celebraciones del solsticio de invierno, se hacían ofrendas a los dioses para que el sol empezara a lucir y calentar más los huesos de los mortales… Así que menudo dilema… A ver qué propones, Coscubiela. Yo creo que dado como está el país, total sin apenas problemas, deberían dedicar varias, que digo varias, muchas sesiones a esto del Belén, y desde luego crear una comisión parlamentaria, ¡que menos¡ Es más, incluso no estaría de más, crear una comisión de investigación para ver si es que Posada tiene conexiones con el Vaticano, o incluso con el mismísimo Dios…

Lo que nos es como no se les cae la cara de vergüenza a algunos por dedicar su tiempo, en vez de a legislar y a hacer todos los deberes, que mira que tienen, a disquisiciones bizantinas sobre si la felicitación de Navidad del Congreso debe o no debe llevar un Belén. No sé si se han dado cuenta que es solo una tarjeta de Navidad, una simple tarjeta de Navidad con un motivo navideño tan típico como es un Belén, así de fácil.

Claro que estos hechos son muy significativos porque demuestra el espíritu talibán y sectario de algunos, y sobre todo demuestra también un desconocimiento y un gran desprecio por nuestras tradiciones entre las que está el Belén, el pavo, los reyes magos, cantar villancicos, comer turrón, polvorones y mazapán, y enviar felicitaciones con motivos navideños.

En fin que espero y deseo fervientemente que al señor Joan Coscubiela & friends, artífices de esta memez , nadie les desee Feliz Navidad, que nadie les vaya a enviar unos turrones y otros dulces navideños, que nadie les vaya a invitar a un concierto de villancicos y que por supuesto que los Reyes Magos ni Santa Claus ( San Nicolás para los amigos, otro santo) les traigan nada de nada, porque desde luego no se lo merece por radicales, por sectarios, por talibanes y por no saber de qué va la historia no solo de este país, sino de la civilización occidental.

Son las doce de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 5 grados. Voy a tener que abrir una categoría en este blog, de seguir así las cosas, titulada: Anda Ya¡¡¡

Santa Claus y la física

Me escribe mi amigo Luis, un prestigioso científico, y como buen hombre de ciencia está empeñado en aplicar sus conocimientos de física a todo que hay o puede haber en este mundo.  Me pide que le publique este post, ya que según él, siempre según él, hay dos teorías, una que niega la total existencia de Santa Claus, y otra, la de la física cuántica que apoya su posible existencia. Yo como soy muy amiga de mis amigos, no le voy a llevar la contraria y procedo a publicarla:  

FISICA TRADICIONAL-TEORIA QUE NIEGA LA EXISTENCIA DE SANTA

1. Ninguna especie conocida de reno puede volar. No obstante, existen 300.000 especies de organismos vivos pendientes de clasificación y, si bien la mayoría de ellas son insectos y gérmenes, no es posible descartar completamente la posible existencia entre ellas del reno volador que sólo Santa Claus conoce.

2. Hay unos 2.000 millones de niños (considerando únicamente a las personas con menos de 18 años) en el mundo. Pero dado que Santa Claus no parece que se ocupe de los niños musulmanes, hindúes, judíos y budistas, la cifra se reduce a un 15% del total (unos 378 millones, según las estadísticas mundiales de población). Según estas estadísticas, se puede calcular una media de 3,5 niños por hogar, por lo que estamos hablando de unos 91,8 millones de hogares (suponiendo que en cada uno de ellos, haya al menos un niño que se haya portado bien).

3. Santa Claus dispone de 31 horas en Nochebuena para realizar su trabajo, gracias a los diferentes husos horarios y a la rotación de la Tierra (se supone que viaja de este a oeste, lo cual parece lógico). Esto supone 822,6 visitas por segundo. En otras palabras, en cada hogar cristiano con niño bueno, Santa Claus tiene 1 milésima de segundo para aparcar, salir del trineo, bajar por la chimenea, llenar los calcetines, repartir los demás regalos bajo el árbol, comerse lo que le hayan dejado, trepar otra vez por la chimenea, subir al trineo y marchar hacia la siguiente casa.
Suponiendo que cada una de estas 91,8 millones de paradas esté distribuida uniformemente sobre la superficie de la Tierra (lo cual es falso, pero puede valer como aproximación para los cálculos), hay 1,2 km entre casa y casa. Esto da un recorrido total de 110 millones de km, sin contar lo necesario para las paradas y hacer lo que cada uno de nosotros haría al menos una vez en 31 horas. Se deduce de ello que el trineo de Santa Claus se mueve a unos 1.000 km/s, 3.000 veces la velocidad del sonido. Como comparación, el vehículo fabricado por el hombre que mayor velocidad alcanza, la sonda espacial Ulises, se mueve a unos míseros 43 km/s. Un reno convencional puede correr a una velocidad punta de unos 24 km/h.

4. La carga del trineo añade otro elemento interesante al estudio. Suponiendo que a cada niño sólo se lleve un REGALO de tamaño mediano (0,9 kg), el trineo transporta unas 321.300 toneladas, sin contar a Santa Claus, a quien siempre se le describe como bastante rellenito. En la tierra, un reno convencional no es capaz de transportar más allá de 150 kg.

5. 5.353.000 toneladas viajando a 1.000 km/s crean una resistencia aerodinámica enorme, que provocará un calentamiento de los renos similar al que sufre una nave espacial en su reentrada a la atmósfera terrestre. La pareja de renos que vaya a la cabeza absorberá 1 trillón de julios de energía por segundo, cada uno. En pocas palabras, se incendiarán y consumirán casi al instante, quedando expuesta la pareja de renos posterior. También se originarán unas ondas sonoras ensordecedoras en este proceso. EI tiro de renos al completo se vaporizará en 4,26 milésimas de segundo. Santa Claus, mientras tanto, sufrirá unas fuerzas centrífugas 17.500,06 veces superiores a las de la gravedad. Santa Claus pesará 120 kg (lo cual es incluso demasiado delgado), sería aplastado contra la parte posterior del trineo con una fuerza de más de 2 millones de kg.

FÍSICA CUÁNTICA-TEORIA QUE APOYA LA EXISTENCIA DE SANTA

El análisis anterior, basado en leyes de la Física clásica, presenta un fallo importante, puesto que no considera los fenómenos cuánticos, que son bastante significativos en este caso particular. Como se ha indicado, se conoce con extrema precisión la velocidad terminal del reno a través del aire seco de diciembre sobre el hemisferio norte (por ejemplo). Así mismo, se conoce con tremenda precisión la masa de Santa Claus y su trineo (puesto que se conoce el número de niños, regalos y renos justo antes del vuelo). En cuanto a la dirección y sentido del vuelo, ésta es esencialmente de este a oeste. Todo lo anterior significa que se puede determinar con excelente precisión del vector del momento cinético de Santa Claus y su cargamento.

Basta con aplicar el principio de incertidumbre de Heisenberg para saber que la posición de Santa Claus, en cualquier momento de Nochebuena, es extremadamente imprecisa. En otras palabras, está «difuminado» sobre la superficie de la Tierra, de forma análoga a una cierta distancia del núcleo del átomo. Por tanto, literalmente puede encontrarse en todas partes en un momento dado.

Por último, las velocidades relativistas a las que los renos pueden llegar durante breves lapsos de tiempo hacen posible que, en ciertos casos, llegar a algunos lugares un poco antes de salir del Polo Norte. Santa Claus, en otras palabras, asume durante breves períodos de tiempo las características de un tachión. Estamos de acuerdo en que la existencia de los tachiones aún no está probada y es hipotética, pero lo mismo ocurre con los agujeros negros, y ya nadie duda de su existencia. Por consiguiente, es perfectamente posible que Santa Claus exista y reparta todos los regalos en Nochebuena.
Palabrita que todo esto que cuento es cierto, y me temo que a mi amigo Luis, el físico, además le ha llevado muchisimo tiempo llegar a tan sesudas conclusiones , asi que por si acaso, habrá que portarse bien. Ya saben eso que cantaba Frank : Santa Claus is comming to town. Es la una y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 3 grados. Yo espero que la teoria de la física cuántica sea la buena porque este año necesito más que nunca que Santa venga a mi casa…

 

Feliz Navidad

La noche era especialmente fría. El aire estaba tan congelado que al respirar, llegaba a los pulmones convertido en mil alfileres. Bajo los arcos luminosos que adornaban la calle, cientos de personas se apresuraban a hacer las últimas compras. La calle era una fiesta de luces, villancicos, escaparates disfrazados con guirnaldas y espumillones, gentes atiborradas de paquetes, lazos y papeles brillantes. Un Santa Claus con el logotipo de unos grandes almacenes impreso en la grupa repartía caramelos que los niños tiraban unos pasos más adelante. No hay que fiarse de nadie hoy en día, ya se sabe. Todos iban abrigados hasta las orejas, deseando llegar a casa para guarecerse al calor del radiador, del champán y de la cena de Nochebuena.

-Yo fui pastor en Belén- Oí las palabras por casualidad, mientras escudriñaba un escaparate abigarrado buscando algo no demasiado vulgar para regalar. Sentados en el escalón del portal contiguo, dos hombres seguían distraídamente con la mirada el ir y venir de la gente. Por su aspecto diría que eran mendigos. Indigentes, les llaman ahora. Creo que rondaban la treintena, aunque, francamente, resultaba difícil calcularles la edad. El que habló primero, tenía la vista perdida en el mar de piernas, abrigos, bolsos y paquetes. Miraba sin ver. El otro no pudo evitar una risilla mientras encendía un cigarro:
-Ya, y yo fui puta en Jericó. Cuando quieras te lo cuento-
Me pudo la curiosidad. Me arrimé con discreción para seguir escuchando.
-Ríete, capullo, yo sé lo que digo -respiró profundamente y tardó en continuar lo que a mí me pareció una eternidad -¿Ves esos belenes, con su estrella y su ángel? Son una mierda. Te puedo decir que allí no había nada, ni buey, ni mula, ni nada. Aquello era un cuchitril de mala muerte donde se refugió esa pobre gente para que la mujer pudiera parir. No era el mejor sitio, desde luego, un lugar de paso de pastores y comerciantes, además de los salteadores de caminos. La noche era fría. Es verdad que les ofrecimos lo que teníamos, un poco de queso, un poco de pan, pero no porque un ángel nos iluminase y nos dijese que era el Hijo de Dios, sino porque la mujer estaba débil, el hombre agotado y el niño no paraba de llorar. Joder, ¿qué íbamos a hacer? Sólo queríamos echar una mano. No hicimos nada que no hubiera hecho cualquiera-

Pareció reflexionar unos segundos antes de continuar: -Lo que sí te puedo asegurar es que por allí no asomó la nariz nadie más. Créeme si te digo que si hubiesen aparecido tres tíos vestidos de lentejuelas y con un cofre lleno de oro y no sé qué más cosas, no habrían salido vivos. No tío, pasamos la noche en vela, pero no adorando a nadie, sino vigilando el fuego para que no se apagase. Aquella gente no nos pidió nada, pero todos queríamos ayudar, así que hicimos lo que estuvo en nuestra mano para que estuviesen cómodos. En cuanto amaneció, recogieron sus cosas, nos dieron las gracias y se marcharon. Así fue, como te lo cuento-

El otro, dio una calada larga y lenta antes de contestar: -Lo que yo creo es que tanta Navidad te ha afectado al cerebro: deliras. Con un pitillo encendió otro. La algarabía de la calle, el rugido de la megafonía escupiendo villancicos se habían convertido para mí en un rumor lejano y confuso.

-Y ya que estuviste presente en un acontecimiento tan cojonudo, señor importante ¿podrías decirme cómo sabes que era El, y no otro cualquiera?-

-¿Cómo sabes que tú eres tú?- contestó-  ¿Cómo sabes que el mar es el mar? Dí, ¿cómo lo sabes? Eso no se explica. Se sabe y punto.
-Pues ya ves lo poco que han cambiado las cosas. Si eso ocurriera hoy, el chaval de marras nacería en una patera dando bandazos en el medio del mar. Y cuando llegase a tierra la Guardia Civil estaría esperándolo para mandarlo de vuelta al infierno. Así son las cosas-

Se dio la vuelta y me miró directamente a la cara. Me estaba hablando a mí. La verdad es que para escuchar mejor me había ido acercando un poco más, y otro poco más, hasta quedar casi pegada. Estaba tan absorta que no me había dado cuenta, y pensé que debía resultar bastante grosero meterse de esa manera en una conversación. Me sentí un poco idiota, así que intenté articular una disculpa. El hombre no me dejó hablar. Me clavó la mirada, y al hacerlo sentí cómo me abría en dos, de arriba abajo. Dejé de sentir el frío de la calle. Dejé de oír el ruido, la gente, los villancicos. Dejó de haber mundo alrededor. Sólo podía dejarme absorber por aquellos ojos brillantes, vivos, expresivos, que reflejaban la belleza, la juventud, la vida, la gratitud y un amor que yo jamás antes había pensado que pudiera existir. Rozó con su mano la mía, no sé cuánto, un segundo supongo, pero un segundo que me estremeció los huesos. La vista se me nubló. Perdí el norte y el sur, el cielo y el suelo cambiaron de posición. No pude hacer nada más que abandonarme. Empecé a ver imágenes y me di cuenta de que me estaba dejando viajar a través de sus vidas hasta que llegué a ver reflejado en sus ojos el desierto, las noches estrelladas de Galilea, el fuego encendido, la madre y el niño, ya tranquilo; me permitió ver lo que había dejado depositado en su corazón y ahora en el mío, la promesa de otro mundo, de un nuevo cielo y una nueva tierra, y vi que estaban cerca. Vi también la llama que está en el interior y comprendí que es lo que nos mantiene vivos. Me quedé muda. Me di cuenta de que estaba ciega y sorda. Fui consciente de que nunca había escuchado la voz del corazón, ni siquiera hasta ese momento había sabido que tenía corazón. Tuve la absoluta certeza de que aquella noche, que no era tan lejana, había cambiado el rumbo de todas las cosas. Estaba temblando de la cabeza a los pies.

-Hace frío -dijo-, mejor váyase ahora a casa.
Me sonrió y me depositó con cuidado de nuevo en el mundo. Caminé hasta mi casa, muy despacio. Ahora las cosas eran distintas. Ahora todo era más fácil, mas nuevo, mas gratificante. 

Son las doce de la noche. No llueve en Aravaca y la temperatura exterior es de 4 grados. Ya es Nochebuena. Procuremos ser felices, aunque sea solo a ratos. Este es mi regalo de Navidad.

Un regalo de Navidad

 

Queridos amigos,

 Este es mi regalo de Navidad. Podría haber escrito un cuento o una historia, pero como soy periodista de oficio, y mi trabajo consiste en contar lo que otros hacen, dicen o cuentan, os dejo este artículo, publicado en El Mundo por Héctor Abad. Es de lo mejorcito que he leído este año, refleja perfectamente como es la vida actual de los hombres y las mujeres de nuestro país, de nuestro mundo, y tal vez, de otros mundos.  

Elogio de la mujer brava

A los hombres machistas, que somos como el 96 por ciento de la población masculina, nos molestan las mujeres de carácter áspero, duro, decidido. Tenemos palabras denigrantes para designarlas: arpías, brujas, viejas, traumadas, solteronas, amargadas, marimachas, etc. En realidad, les tenemos miedo y no vemos la hora de hacerles pagar muy caro su desafío al poder masculino que hasta hace poco habíamos detentado sin cuestionamientos. A esos machistas incorregibles que somos, machistas ancestrales por cultura y por herencia, nos molestan instintivamente esas fieras que en vez de someterse a nuestra voluntad, atacan y se defienden.

La hembra con la que soñamos, un sueño moldeado por siglos de prepotencia y por genes de bestias (todavía infrahumanos), consiste en una pareja joven y mansa, dulce y sumisa, siempre con una sonrisa de condescendencia en la boca. Una mujer bonita que no discuta, que sea simpática y diga frases amables, que jamás reclame, que abra la boca solamente para ser correcta, elogiar nuestros actos y celebrarnos bobadas. Que use las manos para la caricia, para tener la casa impecable, hacer buenos platos, servir bien los tragos y acomodar las flores en floreros. Este ideal, que las revistas de moda nos confirman, puede identificarse con una especie de modelito de las que salen por televisión, al final de los noticieros, siempre a un milímetro de quedar en bolas, con curvas increíbles (te mandan besos y abrazos, aunque no te conozcan), siempre a tu entera disposición, en apariencia como si nos dijeran “no más usted me avisa y yo le abro las piernas”, siempre como dispuestas a un vertiginoso desahogo de líquidos seminales, entre gritos del hombre (no de ellas, que requieren más tiempo y se quedan a medias).

A los machistas jóvenes y viejos nos ponen en jaque estas nuevas mujeres, las mujeres de verdad, las que no se someten y protestan y por eso seguimos soñando, más bien, con jovencitas perfectas que lo den fácil y no pongan problema. Porque estas mujeres nuevas exigen, piden, dan, se meten, regañan, contradicen, hablan y sólo se desnudan si les da la gana. Estas mujeres nuevas no se dejan dar órdenes, ni podemos dejarlas plantadas, o tiradas, o arrinconadas, en silencio y de ser posible en roles subordinados y en puestos subalternos. Las mujeres nuevas estudian más, saben más, tienen más disciplina, más iniciativa y quizá por eso mismo les queda más difícil conseguir pareja, pues todos los machistas les tememos.

Pero estas nuevas mujeres, si uno logra amarrar y poner bajo control al burro machista que llevamos dentro, son las mejores parejas. Ni siquiera tenemos que mantenerlas, pues ellas no lo permitirían porque saben que ese fue siempre el origen de nuestro dominio. Ellas ya no se dejan mantener, que es otra manera de comprarlas, porque saben que ahí -y en la fuerza bruta- ha radicado el poder de nosotros los machos durante milenios. Si las llegamos a conocer, si logramos soportar que nos corrijan, que nos refuten las ideas, nos señalen los errores que no queremos ver y nos desinflen la vanidad a punta de alfileres, nos daremos cuenta de que esa nueva paridad es agradable, porque vuelve posible una relación entre iguales, en la que nadie manda ni es mandado. Como trabajan tanto como nosotros (o más) entonces ellas también se declaran hartas por la noche y de mal humor, y lo más grave, sin ganas de cocinar. Al principio nos dará rabia, ya no las veremos tan buenas y abnegadas como nuestras santas madres, pero son mejores, precisamente porque son menos santas (las santas santifican) y tienen todo el derecho de no serlo.

Envejecen, como nosotros, y ya no tienen piel ni senos de veinteañeras (mirémonos el pecho también nosotros y los pies, las mejillas, los poquísimos pelos), las hormonas les dan ciclos de euforia y mal genio, pero son sabias para vivir y para amar y si alguna vez en la vida se necesita un consejo sensato (se necesita siempre, a diario), o una estrategia útil en el trabajo, o una maniobra acertada para ser más felices, ellas te lo darán, no las peladitas de piel y tetas perfectas, aunque estas sean la delicia con la que soñamos, un sueño que cuando se realiza ya ni sabemos qué hacer con todo eso.

Los varones machistas, somos animalitos todavía y es inútil pedir que dejemos de mirar a las muchachitas perfectas. Los ojos se nos van tras ellas, tras las curvas, porque llevamos por dentro un programa tozudo que hacia allá nos impulsa, como autómatas. Pero si logramos usar también esa herencia reciente, el córtex cerebral, si somos más sensatos y racionales, si nos volvemos más humanos y menos primitivos, nos daremos cuenta de que esas mujeres nuevas, esas mujeres bravas que exigen, trabajan, producen, joden y protestan, son las más desafiantes y por eso mismo las más estimulantes, las más entretenidas, las únicas con quienes se puede establecer una relación duradera, porque está basada en algo más que en abracitos y besos, o en coitos precipitados seguidos de tristeza. Esas mujeres nos dan ideas, amistad, pasiones y curiosidad por lo que vale la pena, sed de vida larga y de conocimiento.

¡Vamos hombres, por esas mujeres bravas!

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura actual es de 8 grados. Feliz Navidad compañeros