Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí #VOX

Está claro que los dos grandes vencedores en estas elecciones son el PSOE y Ciudadanos. No cabe ninguna duda. Dos partidos que, con opciones ideológicas diferentes han tendido hacia el centro, y ya sabemos que en España el que juega acercándose hacia el centro, gana las elecciones. Ya sucedió antes. Con Felipe, con Zapatero, con Rajoy, según se acercaron más o menos a posiciones de moderación y dialogo, con más pragmatismo que ideología, ganaron o perdieron votos. No somos un país de extremos, aunque haya algunos que se empeñen en llevarnos a esos escenarios, incluidos nosotros los medios de comunicación, porque obviamente “vende” mucho más el sensacionalismo de los radicales, por la derecha y por la izquierda, que las posiciones centradas, pragmáticas y transversales.

También hay mucho perdedor en estos comicios, aunque a estas horas intenten esconderlo. Para empezar el Partido Popular, que en una campaña escorada hacia la derecha y haciéndose eco de propuestas que jamás vimos en la última etapa de gobierno de ese partido, le han llevado al peor resultado de su historia reciente. Con una intención de opacar la etapa de Rajoy, no han sabido encauzar los logros económicos de su etapa de gobierno, y se han acercado peligrosamente hacia posiciones que dejaban a los ciudadanos y a las ciudadanas hacia la duda ¿Para qué votar una opción si hay otra, VOX, que define esa derecha anacrónica y a la que, en el penúltimo día de campaña, ya anuncio Casado, que estaba dispuesto a que entrara en su gobierno si ganaba las elecciones? ¿Cómo votar a un partido que se acerca peligrosamente a opciones xenófobas, machistas y homófobas, en una sociedad que ya tiene superados esas discriminaciones? El error de PP es de manual, y desde luego, o enmiendan esa deriva ideológica o probablemente desaparezcan. Amén de que el recuerdo en el elector de la corrupción aún está muy reciente, por mucho cambio de caras que hayan hecho.

Otro de los perdedores es Unidas Podemos. Insisto, la radicalidad no gusta al elector. A pesar de los vanos intentos de Pablo Iglesias de aparecer como un abad en los debates, con un tufo impostado de pacificador y domador de tormentas, los y las votantes de la izquierda han desconfiado de la opción morada. Su intento de última hora de apuntarse a las tesis feministas, cuando nunca estuvo en su adn, con ese cambio de nombre al femenino: Unidas Podemos, no ha valido para mucho. De hecho, le ha restado votos. No hay nada que guste menos a las feministas, que se las utilice para lavados la cara, y distraer la atención de otros temas de más importancia. Los que seguimos el parlamento de cerca, hemos visto como le ponían palos en las ruedas al PSOE, una y otra vez en temas de políticas de igualdad de género.

Y otro de los perdedores, a pesar de haber conseguido un escaño más, ha sido el PNV. Anoche escuche ya a algún dirigente de esta formación ponerse medallas, pero … – ¡Ay los peros, cuanto cuentan los peros! – han sido incapaces de frenar el crecimiento de Bildu, que duplica sus resultados en los territorios vascos. Mala noticia para el PNV, que no sé si es que no lo ve, o que no quiere verlo.

Tal vez, y solo tal vez, la mejor noticia es que el PSOE puede gobernar en solitario, y si se esmera, hacerlo durante cuatro años, aportando estabilidad a este país, que tanto lo necesita. Claro, eso si saben embridar bien el tema catalán, que tanto distorsiona el panorama. Con estos resultados los independentistas no juegan la partida en el Congreso, pero si la juegan en la calle que es su territorio desde hace unos meses. El acierto o el error en el tema catalán por parte de Pedro Sánchez es un tema decisivo en esta legislatura. Al loro, con esto, porque que como vemos ya no es un tema local, sino que se ha extendido como una mancha de aceite, a todo el territorio nacional, condicionando la opinión de los ciudadanos de cualquier parte de España.

Y la peor noticia, de estas elecciones generales, y que me quita el sueño desde hace algún tiempo, es la irrupción en el congreso de VOX, un partido fascista, y que no lo esconde, en estado puro, lleno de odio, machismo, homofobia y xenofobia. Sus 24 diputados, desde luego no van a ser relevantes para ninguna acción parlamentaria, pero van a tener grupo propio, van a tener presupuesto público y van a ser un altavoz permanente del totalitarismo en la cámara baja. No es una buena noticia que las mujeres de este país tengamos que pagar de nuestros impuestos la “estancia” de los diputados de VOX en el parlamento, y digo las mujeres, porque entre sus principales objetivos de odio, estamos nosotras. Tener un partido con voz y voto en el parlamento, que ha sido capaz de sembrar la duda sobre las acciones encaminadas a la igualdad de derechos que han llevado a cabo las distintas administraciones a lo largo del tiempo, es malo. Tener a un partido que ha puesto en duda la lucha contra la violencia de género y las políticas de protección a las mujeres víctimas de esa violencia, es malo. Tener un partido, en el corazón de la democracia, que es el parlamento, que miente, una y otra vez sobre las denuncias sobre violencia de género, y ha sembrado la duda sobre el tema de las denuncias, es malo. Tener un partido que miente sobre las mujeres – entre otras cosas- que odia a la mujer libre e independiente, que quiere relegar a la mujer a posiciones, que creímos superadas, es francamente malo. Y con eso hay que lidiar en esta legislatura.

Ninguno de los cuatro partidos más fuertes en estos comicios ha sido capaces de cerrarles las puertas del parlamento, y 24 diputados – aunque algunos digan que podía haber sido peor, eso desde luego no es un consuelo- son muchos diputados, son muchas voces, amén de sus seguidores que desde luego son lo peor de cada casa, con unas conversaciones de bar y testosterona que ponen los pelos como escarpias. Tal vez esos cuatro partidos, además de los independentistas, que están todos como Antón Pirulero: “que cada cual atienda a su juego”, deberían hacérselo mirar, y trabajar, para que en esta legislatura el fascismo, encarnado claramente en VOX, desaparezca y deje de crecer en nuestro país, porque de momento como escribió el hondureño Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 19 grados. Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

 

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La Revolución era eso: Pablo Iglesias de Vallecas a Galapagar

Resulta ahora que al final de la calle de la revolución hay un chalé con piscina de tamaño natural y casita para los guardeses con “servicio” incluido.

Qué tiempos aquellos en los que Pablo cabalgando sobre el corcel de las rebeliones anti burguesas lanzaba soflamas sobre los políticos que vivían en chales aislados lejos de los ciudadanos y teniendo que hacer largos desplazamientos para ir a “sus trabajos”, o hacia aquellos que gastaban 600.000 € en la compra de una casa: “¿Entregarías la política de un país a quien se gasta 600.000€ en una casa?”. Si, era la frase que Pablo Iglesias lanzaba contra Luis de Guindos, cuando este compró su casa en 2012.

Se le ha ido a Pablo la esencia de su gente diluida tal vez por el tronío del poder que le acompaña, y que ahora “le viste” además, con un todo terreno blanco de esos que salen en las revistas en los que “las mamás highclass” llevan a sus niños a colegios exclusivos – tal vez terminemos viendo también esa escena, ya no descarto nada- . Que poco queda de sus argumentarios con los que se le llenaba la boca, como cuando decía: “Yo preferiría seguir viviendo en mi casa, en Vallecas, pero tampoco plantearía ningún problema a nadie. Pero si puedo elegir prefiero seguir viviendo en mi barrio”, en alusión a ser un posible inquilino de La Moncloa si ganaba las elecciones.

No descarto tampoco ver a la pareja en revistas del corazón dando exclusivas bajo titulares tales como “Pablo e Irene reorganizan su vida por la inminente llegada de sus mellizos” “Visitamos la casa de Pablo Iglesias acompañados de Irene, que nos presentan a sus mellizos”.

Claro que todo esto me lleva a la necesidad imperiosa de conocer cómo se paga esa casa, porque hay que tener en cuenta que los dirigentes de Podemos solo pueden retirar de sus nóminas 3 veces el SMI, y en el supuesto de que lo hagan con esa hipoteca, hecha por unicornios, de 500 euros durante 100 años, como dice su fiel Monedero – que buen nombre para este tipo – necesito también con urgencia saber que banco ha sido el que ha materializado el dinero para sus sueños burgueses, porque yo también necesito una para mis hijos. Les recuerdo que  Irene Montero, acaba de hacer una marca en la historia en  la banca española pues se ha convertido en una de las pocas menores de 30 años a la que le dan una hipoteca pese no tener ni 5 años cotizados, no tener un trabajo fijo y tener un salario que no cubre ni siquiera esa cuota de cuentos de hadas con la que nos ha ilustrado Monedero a través de twitter.

¿Saben? Recuerdo ahora la inocentada que el 28 de Octubre de 2015,  publicada en un portal inmobiliario, que nos informaba de la compra de una mansión por parte del secretario general de Podemos. No han pasado ni tres años y aquella broma que nos parecía infantil e imposible se ha materializado en Galapagar.

Si quedaba poco ya del espíritu del 15M entre las filas de Podemos, Pablo Iglesias e Irene Montero acaban de dinamitar los restos con este gesto tan, tan, tan de “casta”, que ni siquiera produce una voladura controlada. En pedazos queda todo por lo que algunos y algunas se echaron a las plazas pensando que había limpieza de género en la mirada política de Pablo. Todo se diluye y todo se convierte en más de lo mismo y Pablo pasa a ser uno más de la clase de tipos que viendo que la vida de la “ordinary people” es difícil, ardua y espinosa, han optado por el camino más corto, eso sí en las laderas del camino hacia el Chalé de Galapagar, ha dejado a sus votantes y a quienes no lo son, mirando perplejos, dudosos y desorientados como su amado líder se apoltrona entre sofás de diseño de Roche Bobois, camas con dosel de Becara, verdes praderas con piscina climatizada y Tirso – su perro – recorriendo los vericuetos de un jardín propio de Los Peñotes. No me pienso perder la foto de familia con perro incluido cuando presenten a los mellizos en sociedad. La revolución era eso.

Son las diez y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. La Revolución era eso: Pablo Iglesias de Vallecas a Galapagar.

 

 

Másteres, Místicas y Crianzas

Con tanto máster y no máster se nos están pasando frases memorables como la de Marta Rovira, que en una entrevista desde Suiza, decía ayer que “en Barcelona vivía en una prisión interior”… el cuerpo místico de Rovira… vamos como Santa Teresa en sus mejores momentos. El dislate que no cesa. Torrent, el especialista en desconvocar investiduras, el “desinvestidor” de futuros imposibles investidos, desconvoca de nuevo. Yo ya había hecho planes porque Torrent empieza a ser previsible en sus “espantas”. A él no le van a hacer pasar por la trena ni por las Salesas, vamos faltaría más. Eso si, como tira con pólvora del rey, y es un campeón en ocurrencias, dice que el Parlament se va a querellar contra el Juez Llarena – no tengo en Word el emonji de “me muero de risa” que si no lo ponía- De chocarrerías en chocarrerías hasta el infinito y más allá.

Y mientras tanto en el planeta de los “máster” al otro lado de la galaxia, el patio se revuelve. En ese ínterin, esperamos una “masteroctomía”, – hecho por el cual se extirpa un máster falso a un político o una política- , la del máster que lleva incrustado con calzador Cristina Cifuentes, y su posterior cese en clave mariana – es decir sangrarlos hasta el final, mientras el fuma su puro y lee el Marca-. Y también, presenciamos  un levantamiento de zombis, que saliendo de lúgubres cementerios portan prueba de falsos títulos, falsos másteres, falsas carreras de una infinidad de políticos que huyen despavoridos por las calles desiertas de sus partidos, cuál escena de The Walking Dead.

Y como la cosa se pone en clave electoral en Madrid, bien porque la Cifuentes puede coger el cesto de las chufas, y al grito de “Madrid no me la quita nadie, me la quito yo sola”, disuelve la cámara autonómica, o bien, porque se materialice esa moción de censura que no quiere nadie, pero a la que todos se agarran como un clavo ardiendo, lo mismo  las cosas se precipitan y Podemos tiene que entrar también en el juego. Es entonces cuando Errejón tira el chupete, lanzándolo a la cara de su “padre político”, Pablo Iglesias – ¿Serán celos por los gemelos en camino? – y dice eso de “no sin mis amigos y las listas las hago yo”, mientras Iglesias, que ya va entrenando para lo de la paternidad, le encara, y le dice la frase tan manida, en un ejercicio de la paternidad del siglo pasado: “ Chaval, ni media tontería” … que tierno es todo … que bonita es la crianza.

Lo cierto es que esta semana acaba en un tono de “sálvese quien pueda” aunque no todos están en un brete. Me dicen que han visto a Albert Rivera sentado en su sillón, mirando con una media sonrisa hacia esa ventana por la que se ve todo el panorama político, acariciando su gato mientras el sol sale, que no para todos, y tiene un tono tremendamente naranja.

Son las nueve y cuarto de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 8 grados. Másteres, Místicas y Crianzas.

Populismo no es Democracia #Podemos

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Cuando en un país la falta de ideologías se hace cada vez más patente, algunos partidos políticos se basan en las cuentas de resultados: un voto = un euro, y el único horizonte es solo conseguir el poder. Entonces es cuando los resortes del sistema democrático se resienten, y se deja paso a eso que todos conocemos como el populismo. La sonrisa amplia y el tirar “palante” se convierten en algo prioritario, cuando detrás no hay nada, ni nadie, y solo quedan ya mecanismos de pactos y componendas, para mantener situaciones dominantes o llegar a ellas.

Nunca, que yo recuerde, ha habido ningún régimen populista que haya conseguido, o que de veras lo pretendiera, poner remedio a la injusticia, mejorar la vida de los más desfavorecidos, acabar con la pobreza, remediar la miseria tanto económica como cultural. Ningún sistema político populista ha promovido una verdadera educación, orientada a fomentar el pensamiento crítico, a erradicar las formas de pensar acientíficas, supersticiosas, o las diversas formas de fanatismo.  En un régimen populista lo que menos interesa son los derechos de las personas, les despreocupan los intereses de la gente corriente, y por supuesto les importa un bledo la salud de las instituciones “democráticas”, la participación ciudadana, y toda la retahíla con la que adornan sus discursos vacíos.

En los regímenes populistas nunca falta el caudillismo, el culto al jefe; el partido se construye en base a una figura providencial, una figura carismática, al que la nación, la comunidad “le debe todo”… En la historia hay una larguísima lista de ellos. El líder populista, aparte de ser muy ocurrente y dicharachero, suele ser un demagogo, que miente, halaga, caricaturiza, criminaliza, “moraliza”, o desacredita según le convenga.

Un demagogo es “alguien que le dice cosas falsas a gente que considera idiotas” (Mencken, periodista, crítico social y librepensador norteamericano). Engatusa al personal con actitudes cautivadoras como besar a niños, darse “baños de multitud”, tomar botellines de cerveza, visitar hasta el último lugar del mapa, abrazar a indigentes y desconocidos, y sobre todo prometer maravillas. Por otro lado, es obligado que sea agresivo, hiriente, sarcástico, sin contemplaciones ni concesiones con aquellos a quienes sus seguidores consideran que hay que aborrecer, por ser considerados “el enemigo”, “los otros”… llegando incluso al extremo de encender el fuego del odio, y de la “crispación”…

No hay régimen populista que tolere la libertad de prensa o la libre expresión. Los medios de comunicación solo son consentidos, cuando son aduladores del partido del régimen, del jefe…. y se censura, cuantas ocasiones lo creen necesario y de múltiples maneras, a periodistas y medios.

Los presupuestos siempre son manipulados con arbitrariedad. Los controles son silenciados o ninguneados. El modelo populista identifica fondos del Estado con fondos del gobierno o -peor aún- fondos de quien tiene la vara de mando. Los usa a discreción para someter a opositores, comprar voluntades y hacerse auto bombo. No escatiman en gastos a la hora de transitar por el camino del narcisismo-absolutista. Para los regímenes populistas no hay limitaciones ni medidas fiscalizadoras o que fomenten la mínima transparencia en la gestión de la cosa pública, solo se admiten “observatorios inoperantes y laudatorios”, nada de instituciones independientes, llámense tribunales de cuentas, defensores del pueblo, o cuestiones semejantes.

También es característico de este tipo de régimen político su total desprecio hacia el orden legal. Igual que en las monarquías absolutistas y a la manera de los caudillos “dueños de vidas y haciendas de sus súbditos”, la ley es apenas un traje que se ajusta a gusto y medida.
Ni qué decir tiene que el régimen populista no acepta la alternancia, procura por todos los medios a su alcance perpetuarse en el poder, su ideal es la reelección ilimitada, la presidencia vitalicia, quizás incluso hereditaria.

Todo lo anterior está aderezado con una buena dosis de “pensamiento Alicia”. La constante propaganda de que se está avanzando hacia un futuro maravilloso, de dicha, de felicidad, de equidad nunca vistos. Lo mismo que un ilusionista, que crea un escenario impresionante, que sólo es perceptible desde un determinado ángulo. Es un espejismo que se publicita de manera machacona, hasta la saciedad. Repetir que se han logrado resultados notables desde que ellos gobiernan, y que nos espera un futuro aún mejor, no deja de confundir, “convencer” y tener realmente un efecto anestésico en los ciudadanos; o como poco siembra la resignación, la aceptación de mediocridad imperante como algo soportable.

El caudillismo, el culto a la personalidad en torno a lo cual gira casi todo, la carencia de controles institucionales de cualquier clase, la inseguridad jurídica, la ausencia de visión de futuro, de previsión, de planificación, la cada vez mayor crispación y el objetivo de mantenerse en el poder a toda costa impiden cualquier posibilidad de progreso real. Con semejante clima no se pueden esperar inversiones propiamente dichas, ni ningún tipo de acción emprendedora, ni nada que se le parezca.

Los regímenes democráticos no populistas, – aunque creo firmemente que el populismo y la democracia son términos contrapuestos, pero de alguna manera tendré que ponerle nombre a este engendro sobre el que estoy escribiendo esta noche- propiamente dichos no participan de la ristra de corrupciones mencionadas a lo largo de este escrito. No practican el personalismo narcotizante, anestésico, no manipulan los medios de comunicación, no usan de forma arbitraria el presupuesto, no alientan el odio, no desprecian la legalidad vigente, no boicotean la seguridad jurídica, no temen la alternancia, no descalifican a la oposición, no espantan las inversiones, sino que las reciben con los brazos abiertos, se abren al comercio exterior y no distorsionan las estadísticas para engañar a la ciudadanía. Los regímenes democráticos no populistas, poseen un mayor nivel de bienestar y de crecimiento, son previsibles e infunden confianza.

A partir de ahora habrá que tener mucho cuidado con el giro que den las cosas, las cosas de la política, me refiero, de aquí a unos meses. Hay que cuidar de la casa, de esta casa, que algunos, los que tenemos ya unos años, nos ha costado mucho llevar a cabo. Hay una historia detrás de todo esto, de hombres y mujeres, que se han dejado la piel, la vida, incluso las ilusiones, en poner en marcha un sistema democrático limpio. Años de lucha que no pueden convertirse en un sistema basura donde lo importante es conseguir, y luego perpetuarse en el poder cueste lo que cueste.

Soy de las que sigue creyendo en las ideas y en las ideologías, y entiendo que lo importante para la ciudadanía, no es precisamente que este el PSOE, o el PP, u otros en el poder, por más simpatías o antipatías que sienta hacia cualquiera de estas formaciones. Lo importante, lo vital es que esté quien esté, gobierne quien gobierne, mantenga la esencia de la libertad y del sistema democrático – por el que como dije antes luchamos durante años-, y que este no se debilite, ni se deteriore. Por eso habrá que prestar especial atención hacia los que hacen y deshacen, no vaya a ser que, en ese afán del poder por el poder, se rompa todo aquello en lo que creemos muchos y que es una garantía de libertad y convivencia.

Algunos piensan que ciertos regímenes de apariencia, solo de apariencia democrática, se puedan maquillar con urnas y votos, y que la palabra libertad se pueda usar como quien usa un klenex . Otros vemos claro, sin necesidad de limpiarnos los anteojos. Cuando todo se reduce a ganar sea cual sea el precio, aunque al final terminemos cayendo todos en esta apuesta infinita por hacer prevalecer personalismos, seguridades y sillones, la libertad se debilita, tanto que puede llegar a desvanecerse. Por eso conviene recordar lo que una vez dijo Benjamín Franklin :“Aquellos que son capaces de ceder la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.”

Son las once de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. A veces tengo la sensación de estar recorriendo un desierto en un caballo sin nombre

El Elector Desencantado #Pactos #Gente

Gente

No hay mejor termómetro social que tomar café en un bar y escuchar lo que dice la gente que te rodea.

Como todas las mañanas paro a tomarme ese cafelito de máquina, que es lo que más me pone para arrancar el día, y mientras lo hago, repaso algún periódico – el que me dan en el local – y escucho, si escucho lo que dicen unos y otras.

La verdad es que lo que se puede oír a los parroquianos habituales es verdaderamente desolador. La palabra que más flota en el ambiente es corrupción, que todos mencionan asociada a gestos de indignación, pero además teñida de tonos de escepticismo. Si, las noticias sobre corrupción alarman, molestan, cabrean, pero, aunque la gente la identifica con un determinado partido, la consecuencia es que al final de esas conversaciones lo que queda es eso de “todos son iguales”. Cuanto más suena el ruido de la corrupción más y más se deteriora la imagen de la clase política, y como consecuencia el sistema. Hay muy pocos corruptos en la trena, y, sobre todo, y es lo que a la gente más le molesta, se han llevado el dinero, no lo van a devolver nunca, y en breve estarán en la calle.  Me temo que la mayor parte de los políticos nos son conscientes, que ese ejercicio de lanzamiento de barro de unos contra otros, está dejando a los pies de los caballos la imagen general del sistema democrático.

Lo siguiente que se puede percibir de esas conversaciones es el desencanto y el descontento. Esta dinámica tan desordenada y tan desconcertante de los posibles pactos han dejado al votante fuera de juego. Se han dado cuenta de que ya no pintan nada, y que, si vuelve a haber elecciones en unos meses, serán de nuevo utilizados, para luego una vez recogido su voto, lanzados al cajón de los juguetes rotos, o a la papelera de reciclaje.

Los votantes del PP están abochornados por los ríos de mierda y de codicia que corren por las venas de su partido. Los votantes del PSOE, apenas si llegan a comprender, porque su partido se sienta a negociar con aquellos que le humillan y le insultan cada día. Decía un señor esta mañana, con un cabreo más que manifiesto: “Si yo hubiera querido votar al de la coleta, lo hubiera hecho, pero he votado a Sánchez, que pensaba que no tenía nada que ver con esa gente”. Los votantes de Ciudadanos también andan perdidos. Toda su campaña ha sido proyectada sobre la regeneración, sobre el cambio, y el resultado es el apoyo al PSOE, de momento, o tal vez, después al PP, que representan para esos votantes lo viejo, lo que no debe ser, lo que debe mutar, lo que debe regenerarse. Y luego está Podemos. Esta formación tiene mucho más cerca a sus votantes que el resto de los partidos por la estructura de círculos que han ido conformando en su creación, y desde luego lo hace más vulnerable. Los líderes de Podemos no han jugado el rol de líder al uso, al modo tradicional, se suponía que eran uno más, meros interlocutores de la gente, y ahora se encuentran con líderes entronizados por ellos mismos, que se sientan con el establishment para conseguir ministerios para sus amigos y familiares. Han formado lo que sus votantes tanto detestaban: una casta, una clase al margen del votante. Para muchos de sus electores han quedado vacías esas palabras de Pablo Iglesias: “Nosotros solo gobernaremos si tenemos mayoría absoluta”. Que lejos queda ya el espíritu del 15M

Y lo que es peor, todos, se han lanzado a los medios a decir NADA, con ruedas de prensa en horarios leoninos,  llenas de palabrería vacua, con el espíritu de “Vuelva Usted Mañana”, y eso si a contar lo buenos que son ellos y lo malos que son los otros, como si siguieran en campaña electoral, haciendo promesas que ya sabemos que nunca van a cumplir y con mucho postureo, que eso si que lo han aprendido bien.  Pero a la vez que abren el enfrentamiento, al que pretenden arrastrarnos,también se sientan a negociar con aquellos que momentos antes han puesto de vuelta y media.

En el bar, hoy, hay hartura y lejanía, cada vez más de lo que representan políticos y políticas de nuestro país, y no me equivoco mucho si avanzo, que si hay nuevas elecciones, la abstención va a ser mucho más que elevada.

Este tiovivo enloquecido en el que se ha montado la clase política y acompañada, por cierto, de nosotros, los medios de comunicación, es incomprensible para el ciudadano, para la gente, que a su trabajo acude, el que lo tiene y con su dinero paga, que después de ese café mañanero tiene que resolver miles de problemas para seguir adelante, y miran ya con mucho escepticismo y desagrado, a unos cuantos que se les ve mucho y de lejos una ambición desmesurada, y poco, prácticamente nada, el servicio público, que les encomendó, los que en teoría mandan: el pueblo, la gente, los ciudadanos, las personas.

Como decía una señora hace un rato: “Administren y no enreden, que para eso se les paga, que cada vez nos salen más caros”

Son las diez menos cuarto de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 7 grados. El Elector Desencantado.

 

Almax para Políticos

tragar

Una de las cosas más difíciles de digerir son las palabras. Si, las propias, las dichas cuando no se debe, como no se debe, a quien no se debe y donde no se debe. En los próximos días creo, que vamos a asistir a una buena dosis de políticos que van a tragarse eso, exactamente, sus propias palabras, de golpe y a penas sin masticar.

De hecho, últimamente ya conocemos casos de auto ingestión de vocablos, y hay que advertir que estos atracones de expresiones son tremendamente pesados a la larga. La verborrea chulesca y jactante termina produciendo digestiones molestas. Recomiendo pues, para una mejor digestión y evitar males mayores, almax para políticos. No sé si lo han inventado, pero si no lo han hecho, el que lo descubra se forra con la patente.

Son las seis menos cuarto de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 11 grados.