Urkullu y la soberanía compartida : Campanas, campanas…

Ayer Urkullu se descolgó con un termino, que aun que él crea que es nuevo, ya se barajo en el proceso de reforma de la Constitución de 1837. El termino al que hizo alusión es el de soberanía compartida.

Cuando en mayo de 1844 el general Ramón María Narváez se hizo cargo del gobierno, los moderados estaban divididos respecto a la necesidad de reformar la Constitución de 1837 entonces vigente -incluso el grupo más reaccionario encabezado por el marqués de Viluma abogaba por su derogación y la vuelta a la carta otorgada del Estatuto Real de 1834-. Narváez se inclinó finalmente por la opción de la reforma defendida por el grupo liderado por Alejandro Mon y Pedro José Pidal frente al grupo de moderados “puritanos” que defendían su mantenimiento porque su aprobación había sido fruto del consenso entre los dos grandes partidos liberales, moderados y progresistas, lo que les permitiría alternarse en el gobierno sin tener que cambiar la Constitución cada vez que se cambiaba el gobierno.En realidad lo que defendían Mon y Pidal era elaborar una nueva Constitución pues los cambios que proponían eran muy importantes: sustituir el principio de la soberanía nacional por el de la “soberanía compartida” entre el rey y las Cortes, lo que situaba en un mismo plano a la Corona y a la Nación y reforzaba los poderes de la primera; y la sustitución del Senado electivo por uno designado por la Corona, que además sería vitalicio

Eso fue la razón de ser del termino de  soberanía compartida, quitar poder al pueblo para dárselo al Rey, pero  Urkullu, en su desconocimiento total de la historia, o en una interpretación torticera del termino  y de las bases de la  Constitución Española, pretende vendernos el termino, como si fuese un avance en derechos ciudadanos, cuando lo que se nos está sirviendo es un retroceso . Urkullu debería saber que la soberanía en España ya está compartida ya que nuestra Constitución deja bien claro que la soberanía reside en el pueblo, es decir en los ciudadanos. En nuestra constitución, como clave democrática de la convivencia, son los ciudadanos los que priman y no los territorios, de lo contrario entraríamos en un escenario  de ruptura del equilibrio entre los derechos y libertades fundamentales de los ciudadanos.

En definitiva, ni Urkullu sabe historia, ni sabe de nuestra Constitución, ni la entiende o por lo menos eso parece. Creo que ha oido campanas, pero no sabe donde

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Amedo y “su bola de cristal” #Glups

 

Amedo

Una de las cosas que hago con más frecuencia es el  análisis de identidades digitales. Esta semana he estado dedicada a practicar un análisis de la identidad digital de José Amedo, ex subcomisario de Policía, condenado a 108 años de prisión por los Gal.

No os voy a aburrir con las conclusiones de ese análisis, pero sí que me ha llamado poderosamente la atención el primer tweet que escribió, para abrir su cuenta, el 22 de diciembre de 2013, que dice: Se aproxima redada definitiva irredentos de ETA, para llegar al final pactado de la organización terrorista. Brazo político banda de acuerdo”. Aquí os dejo el enlace: https://twitter.com/JOSEAMEDO/status/414797883095781378

Da mucho que pensar, porque me temo, que ni Amedo practica las artes adivinatorias, ni tiene una bola de cristal clarividente con la que ver el futuro.

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 11 grados. #CosasVeredes

The flying pigs

 

cerdosvolando

Lo cierto es que estas elecciones dejan por fin un panorama la mar de interesante, y aunque no esperado por muchos analistas políticos, si tal vez era algo que terminaría por pasar en nuestro país, por lo “jartible” que esta resultando a la larga el asunto de los nacionalismos.

Los nacionalistas han pasado ya en muchas ocasiones la raya de lo tolerable, y la ciudadanía, que no es que puede hacer mucho, pasa factura – de momento la única que puede pasar- en las urnas. En Galicia las cosas están más o menos claras: la postura del bloque no convence y la gestión del PSOE no gusta, y eso que, curiosamente, el PP ha jugado esta partida, bien “handicapado”, vease el asunto de la corrupción, o el deterioro tremendo del líder del propio partido, con un gran rechazo desde dentro de sus propias filas. Aun así, la ciudadanía ha preferido el cambio, y como, los ciudadanos, a pesar de que desde ayer por la noche, estoy escuchando cosas preocupantes, sobre la capacidad que tenemos los ciudadanos para acertar en nuestras elecciones, lo cierto es que los hombres y mujeres gallegas han optado por el gobierno de los populares.

Lo del País Vasco es otro cantar, porque allí los asuntos de gobierno aun no están medianamente claros. Un eventual pacto de fuerzas no nacionalistas podría bajar a Ibarretxe de la poltrona, aunque dicen que Zapatero no ve con buenos ojos un pacto con el PP, y que el Presidente del Gobierno, estaría más cercano a una alianza entre PSOE y el PNV, claro que me temo que Patxi López y el resto del partido, no están como muy por la labor de la posición ZP.

Desde luego el resultado de estas elecciones da una posibilidad de colocar a los nacionalismos en su sitio e intentar formar un panorama político más coherente, y por supuesto con mucho más control, y con mucho menos gasto. Sobre todo en los tiempos que corren, en los que el Estado no esta muy sobrado de posibles.

De todas formas lo que más me ha gustado de esta campaña electoral es comprobar que a partir de ahora tendremos una nueva especie porcina, la de los cerdos voladores, ya que un dirigente del PNV, durante la campaña, afirmó: “Que Patxi López llegue a lehendakari sería tan difícil como ver a un cerdo volando”. Ya sabéis hay mucho bocazas, porque Patxi López tiene toda la pinta de ser el nuevo inquilino de la lendakaritxa.

Son las tres de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 10 grados. Ibarretxe y sus amigos podrían formar una banda de rock con este nombre: The Flying pigs… molaría