La Playa

Y mientras me voy durmiendo con el ruido de la lluvia de Mayo en los cristales, en esa duermevela donde dicen que se aparecen los espíritus, enfrento una tremenda bola de recuerdos. Es verano. Estoy en la playa. Bajo una sombrilla tricolor, una pamela gigante, y unas gafas oscuras que me protegen del sol de agosto, que se alía con ese enemigo que quiere comerme la cara a trozos, veo a alguna gente de lejos en ese recuerdo, y de pronto ya estoy dentro del recuerdo. El libro que leo se escurre entre las manos hasta caer sobre la arena, levanto la vista,  y allí en la playa, siempre están ellos.

Para que se ubiquen, mi memoria ha volado hasta la playa de Guadalmina, un santuario de pijos, una capilla de vanidades en los que una pasarela de tipos y tipas uniformados con traje de baño de vilebrequin, ellos, y de Eres, ellas, siempre a juego con el de sus niñas, han hecho su nido. Y allí José Mari, Ana, Anita y su prole recalan a diario con su Camelot particular y peculiar entre los “suyos” que es donde se sienten más cómodos.

Allí José Mari aun es el rey, ya sin corona, pero con trono y tronío, aunque ese solio sea ahora una tumbona de hotel, que un guardaespaldas, o dos, a veces, escolta con celo desde la valla que da acceso a la playa. Y en esa playa siempre pasan cosas, siempre hay gente que viene y va, que está y luego desaparece. Yo, desde mi sombrilla asisto como espectadora anónima de esas idas y venidas. Es lo bueno que tiene no ser nadie, como mucho te miran, pero no te ven, pero tú sí que puedes verlos, observarlos de cerca como un ornitólogo escudriña los pájaros durante horas. Y a la playa de la pleitesía, hasta el desastre, caminaban Barcenas y Rosalia, desde su casa cercana, para hacer unas risas con el jefe, así lo ha llamado siempre, aunque ya no fuera el jefe, pero para Don Luis si, el jefe. Don Luis como gustaba ser tratado por “el servicio”  – cuidadito con tutearle a él o Doña Rosalia – . Luego llegó “el desastre” y ya no aparecieron más por la playa, pero llegaron otros, porque esa playa ha sido una hégira en los veranos.

Ahí está Nacho, el inefable Nacho Gónzalez. Aun teniendo su propia playa delante de su ático, la siguiente a Guadalmina, utilizaba su Hummer para acercarse a  “la Hora Aznar” casi a diario. Y más risas, todos tan morenos, todos tan simpáticos, todos tan arregladitos, incluso peinados con gomina – siempre me he preguntado porque algunos tíos  se ponen gomina en el pelo para bajar a la playa, lo encuentro tan ridículo-, y allí muy atento saludaba a Doña Ana, beso en la mano, y después paseaba con Jose Mari ajenos a las miradas de los bañistas. También se fue Nacho un día, otro “desastre”, pero la playa no se quedo vacía.

Esperanza, que no gustó nunca de los calores de Marbella, se dejaba ver una vez por lo menos a lo largo del estío. Espe bajaba directamente del golf de Guadalmina, nunca en traje de baño, ¡Por Dios! y aun con el atuendo golfista, para saludar al “jefe”. Fue en agosto de no recuerdo que año cuando la vi acompañada de Nacho González, y en esa playa llena de sorpresas, apareció, que casualidad, el pequeño Nicolás, y también… a ver… que aclare mis recuerdos… Arturo Fernández, sudando, pañuelo en ristre y con una sonrisa forzada que ni la del joker de Batman. Un día, igual que los otros, se fueron y no aparecieron más, pero la playa siguió recibiendo gente.

Y otra vez que levanté la vista del libro, si ese que se me cae cuando dormito al amor del sonido de las olas, me encontré de bruces con Zaplana. Todo de blanco, tan bronceado él, se acercaba sonriente a Jose Mari para darle una abrazo de esos que se daban los franquistas de golpes en la espalda y decirle: ¡¡Qué bien te veo, tio¡¡¡ Y allí sentados al borde la hamaca charlaron y charlaron casi durante dos horas ¿De que hablarían? No sé, pero de lo que fuera les hacía mucha gracia. Luego se fueron todos con Doña Ana también hacia ese chalet sin hipoteca pero con bandera que apareció en la vida de los Aznar como por arte de magia… ¡Qué suerte tienen algunos al  encontrar una lámpara maravillosa que les concede deseos caros… ¡

Y en esa playa, en otro momento, recuerdo haber visto a Francisco Correa. La verdad es que no gastaba tanta familiaridad con los Aznar como los otros citados. Fue hace mucho más tiempo, y  no pude identificarle hasta mucho más tarde cuando supe quien era por la Trama Gurtel. Pero si, lo recuerdo bien, iba por allí a veces con Alejandro Agag y otro chico – entonces eran jóvenes-, y solo, en otras ocasiones. Se paraba un ratito con Jose Mari y luego se marchaba, y  también Ana Mato y Sepulveda hacían su visita mensual a la costa guadalminenese para saludar a Jose Mari y jugar a padel… Otros que tampoco han vuelto.

El que dejo de ir, por motivos que todos conocemos, fue Blesa. No puedo precisar claramente cuantas veces bajo a la playa, quizás el día que me fijé en él fue el mismo día de Agosto de  2009, cuando pagó 1.005 euros en el Marbella Club Hotel a la una de la madrugada con su tarjeta black que tanto dio de sí. Tal vez fue esa mañana cuando le vi con Jose Mari, pudiera ser…

Y algunos más que han pasado por allí…Han sido tantos: Javier Arenas, Galeote, Granados, Álvarez Cascos, todos dejaron su huella en la arena de Guadalmina a la sombra de Jose Mari. Seguro que se me olvida alguno. Y más, a estas horas cuando el sueño me puede y se me entrecruzan los recuerdos de esa playa a la que no creo que vuelva yo tampoco, claro, que por otros motivos.  Me cansa ya tanta tontería ¿saben? Una no soporta ya a ese elenco de pijos que miran a Jose Mari como si fuera “el puto amo” y que entre gintonics y copas de ribera le alaban y le envidian – ya es grave el tema-  pensando para sus adentros porque ellos no pudieron “llevárselo muerto” tan bien como lo hizo el de bigote. Es su “publico”: empresarios que despiden a mujeres embarazadas, papis que compran trabajos de fin de carrera para sus hijas, asesores fiscales que enseñan a sus clientes a evadir impuestos, damas diletantes que se aburren en sus jaulas de oro mientras sus maridos les dicen que se van a jugar al padel, sinónimo curioso de irse de putas a la hora de la siesta, gorrones de cuatro apellidos que no pagan nunca una ronda porque la alcurnia no tiene “costumbre de pagar”, rancios que llevan polos con la bandera de “el pollo”, en fin, raleas de prepotentes, vetustos, arcaicos y “manilargos” que encuentran en Jose Mari y su troupe su espejo más preciso y más precioso. Y una en vez de intentar hacerles razonar, una y otra vez,  y oponerles resistencia, ha tirado la toalla y prefiere pasar el verano en arenas más limpias y en mares menos infectados.

Y ahora mientras que ya se me cae la tecla por el sueño recuerdo también otra playa que frecuentaron los Aznar antes de Guadalmina, la de Oropesa, allí Jose Mari compartía la sombrilla con Fabra, Camps, Rita Barbera, Rafael Albert y Villalonga… otros que también pasaron por los juzgados y por la trena… Me queda la duda a estas horas si tanta coincidencia es fruto de la compañía o de la playa… Que mal pensada soy… seguro, seguro que fue la playa.

Son las cuatro de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados. La Playa

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Sentencia Gurtel: Aznar y Rivera o el elogio de la hipocresía

Es curioso todo lo que está pasando. Aznar el tipo que ahora coquetea con Albert Rivera y viceversa, tenía un gobierno con un enorme parecido a la banda de Frank Niti. Hoy, con la sentencia del caso Gurtel, y la detención de Zaplana se materializa un pasito más hacia el momento en el que tal vez algún día, lleguemos a conocer  de donde salió ese maravilloso mundo de lujos, corrupciones y “variedades” del ex presidente, que sigue como si con él no fuera la cosa, mientras el mundo político señala a Rajoy, porque el caso no es contar la verdad sino señalar al que más conviene derribar, dejando al responsable que se vaya de rositas.

Aznar ya no es nadie, mientras Rajoy representa el poder a demoler, y algunos que, con hábitos de escrupulosas intenciones de verdad verdadera se visten ahora, no les conviene poner el dedo para señalar al hombre del bigote y el pullover sobre los hombros con nudito al pecho, porque también, este bigotes que no es “el bigotes” – por cierto absuelto, inaudito-  se ha convertido en un instrumento de acoso y derribo contra el inquilino de La Moncloa.

Rivera, ¡ay Rivera, riverita, que cuando lanza sus dardos sobre el PP corrupto olvida siempre a José Mari! Que no solo lo borra de la memoria, sino que se va con el “de conferencias” como el que se va de vinos, sin importarle la mácula gigante que enloda y mantiene bajo sospecha – que digo sospecha si ya hay sentencias – a los gobiernos del hombre de la boda de El Escorial. Mira que lo mismo si Rivera hubiera sido entonces un “alguien” en la pasarela política, también le hubiéramos visto en ese enlace tan faraónico y petulante que puso el broche final a la etapa más sucia de la historia del Partido Popular.

Pero José Mari sigue al margen, le invitan a programas de televisión, se pasea por la playa de Guadalmina con sus perros y sus nietos, da conferencias, sienta cátedra sobre lo que hay que hacer en el PP y sobre lo que no se hace,  y con ese impermeable de marca –siempre de marca- bajo el que se guarece y le guarecen, asiste impertérrito a la tormenta tórrida y exuberante que se desata sobre la calle Génova, que él ya no pisa por cierto, mientras critica la falta de acción política de Rajoy pero en ningún momento asume que él lideró el Partido Popular de las “manos largas”.

Hay familias que heredan deudas y otras corrupciones. Siempre pensé que cuando Mariano hablaba de la herencia recibida, no se refería a los agujeros negros casi abisales que dejo Zapatero, sino al pozo de mierda, en el que dejo José Mari y sus ministros, sumido al Partido Popular, batiendo records de enriquecimiento ilegal en la historia de la política española.

Pero ¿saben? como la política es el arte de lo posible ahora vemos a Aznar de la mano de Rivera, el campeón de la lucha contra la corrupción, haciendo gala de un “colegueo” repulsivo y, contándonos que ellos son amigos y liberales… Todo como siempre de aurora boreal, pero… está pasando.

Por cierto a estas horas Albert Rivera ya ha hecho declaraciones rasgándose las vestiduras sobre la sentencia de Gurtel, diciendo que le parece poco, pero sin mencionar para nada a José Mari… ¡Que cosas! … Me sonrió pero también me sonrojo.

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 23 grados.

DUI y 155: Todos Ante El Abismo

 

Ayer percibía cierta euforia empalagosa en las redes sociales, un entusiasmo lleno de vehemencia irresponsable por unos hechos, que desde luego, a mi juicio, constituye una de las peores paginas de nuestra historia. Había un aroma de pequeñas venganzas personales en las timelines de twitter de muchos usuarios hacia Cataluña, hacia los catalanes, como si fueran todos ellos una tribu arcaica e insurrecta a la que por fin el jefe de la otra tribu los ha metido en cintura solo blandiendo un papel con 15 puntos. También algunos, y no pocos, iban más allá, derramando odio con cada uno de sus tweets y comentarios hacia una porción de su país y sus habitantes, que olvidan, desde luego, que también es España.

Lo cierto es que ayer no terminó nada, no se soluciono nada, no obtuvimos la resolución de la ecuación que plantea la incógnita de la independencia, que por cierto, me temo que ha venido para quedarse, y para mucho tiempo. Ayer llegamos al borde del precipicio. Todos. Todos juntos. Y ahora nos hemos despertado mirando el abismo del 155, un articulo que tiene el aroma del oleo de la extremaunción cuando uno se acerca mucho a él.

Es verdad que a estas alturas de la película, tal vez no quedaba otro artificio. Con una Cataluña rota y dividida, con unos lideres enrocados en un bucle del que ni saben salir, ni quieren salir, con la democracia hecha pedazos, con la soberbia impertérrita de la clase política española, aplicada en este caso, en toda su extensión, no quedaban muchos caminos que explorar y por los que transitar, salvo ese articulo, al que nos hemos agarrado todos como un clavo ardiendo, y que desde luego nos va a dejar una cicatriz profunda, a la que miraremos cuando pase el tiempo, evocando estos días de infausto recuerdo, cuando entre todos destrozamos esa casa que tantos años nos costo construir y amueblar.

Puigdemont no ha querido ir solo hacia el abismo. No lo quiso nunca, desde el primer momento ha buscado como atraer al estado a ese despeñadero. Una y otra vez lo ha estado intentando hasta que por fin lo ha conseguido. Así que hoy, nos hemos levantado con la resaca de un atracón de noticias, que vamos a tardar tiempo en digerir. Pero la realidad es que tampoco han cambiado mucho las cosas, salvo que la división y el odio entre las personas se han acrecentado un poquito más.

Esta semana, hasta el viernes, que el Senado aplique lo que tenga que aplicar, las cosas están igual o peor. Si tal vez peor, porque el articulo 155 no es una pócima mágica, no es el bálsamo de Fierabras, que cura la “enfermedad” de la independencia. De hecho el 155, tal y como están hoy las cosas, es inaplicable.
¿Alguien piensa que se puede entrar en una conselleria o en la radio televisión publica o en los cuartes de los mossos blandiendo un papel, por muchos sellos y marchamos de Estado que tenga, y que todos se van a rendir a sus pies, abandonar sus sillones y ponerse a las ordenes de aquel que llegue? ¿Es que unas elecciones van cambiar la composición del parlament? ¿Se pueden poner en marcha unas elecciones en medio de un zafarrancho de combate, donde a la primera de cambio, van a surgir montones de voces para deslegitimarlas? ¿Se puede enviar a la carcel a todo aquel que no acate la hoja de ruta, a 7000 personas? ¿Se puede expedientar a cientos de funcionarios que no cumplan las instrucciones dictadas por el gobierno de España? No creo que sean ustedes tan ingenuos como para pensar eso. Es entonces cuando veremos, que se ha llegado tarde, que la falta de acción política en Cataluña tiene unas consecuencias que difícilmente se invertirán con esta hoja de ruta.

Desde luego no le arriendo las ganancias a aquellos que emprendan el viaje de la ejecución del 155, pues se van a encontrar con una resistencia difícil de soslayar y, me temo también, con una soledad tremenda, porque una vez que se vea que el fracaso se materializa – en este caso también es una opción y muy real – vamos a empezar a ver bajarse gente del barco, y a toda velocidad. Luego seguirán los reproches, las culpas, los ya te lo dije, etc, etc .

Saben una cosa, ni la DUI, ni el articulo 155 son reales. Son elementos de ficción puestos al servicio de intereses personales. La DUI es imposible de materializar y el 155 también. Son las dos caras de la misma moneda, una moneda falsa que no sirve absolutamente para nada, que no compra nada, salvo alguna cosa, si, el aumento de la brecha entre Cataluña y el resto del país y el comienzo de una crisis política de gran envergadura.

Que poco dura la alegría en la casa del pobre, en este caso del pobre de espíritu, de ideas, de inquietudes, de inteligencia, de política. Salimos de la crisis económica más grande de nuestra historia reciente,  y nos hemos metido solitos en una crisis política mucho peor que la de los “dineros”. De los baches económicos se termina saliendo bien, antes o después, de las crisis de juicio, de razón, de inteligencia y de política se sale, claro que se sale, pero mal, tan mal que ni siquiera me atrevo a ponerlo por escrito.

Son las once y cuarto de la mañana. No llueve en Madrid, y la temperatura exterior es de 14 grados. DUI y 155: Todos Ante El Abismo

Fantastic Fables: ¿De que me suena esto?

En 1899 Ambrose Gwinett Bierce publicó FANTASTIC FABLES.

“El administrador de un partido y el caballero” es una de las fábulas que compone esta colección:

“El Administrador de un Partido le dijo a un Caballero, que estaba ocupándose de sus propios asuntos:

-¿Cuánto pagaría por tener una Candidatura para un cargo público?

-Nada -replicó el Caballero.

-Pero contribuiría con algo de fondos a la campaña para apoyar su elección, ¿verdad? -preguntó el Administrador del Partido, guiñando el ojo.

-Oh, no, claro que no -dijo seriamente el Caballero-. Si el pueblo desea que trabaje para él debe emplearme sin que yo lo solicite. Estoy muy cómodo sin ningún cargo público.

-Pero -lo urgió el Administrador del Partido-, un nombramiento es algo deseable. Es un gran honor ser un servidor del pueblo.

-Si el servicio del pueblo es un gran honor -dijo el Caballero- sería indecente de mi parte buscarlo; y si lo obtuviera por mi propio esfuerzo dejaría de ser un honor.

-Bueno -insistió el Administrador del Partido-, espero que por lo menos apoyará la plataforma del partido.

El Caballero replicó:

-Es improbable que sus autores, sin haberme consultado hayan expresado fielmente mis puntos de vista y opiniones; y si respaldase su trabajo sin estar de acuerdo con él, sería un mentiroso.

-¡Usted es un hipócrita detestable y un idiota! -gritó el Administrador del Partido.

-Ni siquiera su buena opinión acerca de mi idoneidad -replicó el caballero- logrará convencerme.”

Ambrose Bierce : “El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros”

Son las doce y  media de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 5 grados.

 

 

 

Votos y Redes Sociales #KitDeCampaña

redes-sociales (2)

Que las redes sociales van a jugar un papel relevante en las próximas elecciones creo que no hay que discutirlo, aunque probablemente las mayoría de los candidatos que concurran aun no las entiendan, no solo su manejo, sino lo que es más grave, la filosofía de lo que supone una red social.

Actualmente los políticos apoyan su trabajo, casi todos, en los communitys, que desde luego son imprescindibles a la hora de hacer una campaña masiva en las redes. Esto significa, que a base de trabajo y más trabajo de esos profesionales, el político de turno puedo adquirir un buen número de seguidores, publicar bastantes twitts o entradas en Facebook, y de vez en cuando comentar algo genérico. Qué duda cabe, que esto les va a dar visibilidad y algún grado de influencia. Van a ser conocidos por un mayor número de personas, y esos mensajes genéricos que suelen enviar, van a multiplicar su eco.

Sin embargo eso no es suficiente. La filosofía de la red social se basa en círculos de influencia, y son muy pocos los que han terminado de comprender eso. Y otra cosa que se les escapa, y que desde luego no puede cubrir de ninguna manera un community es la interacción personal con los ciudadanos que forman esa red, y a su vez, la influencia que pueden marcar aquellos, que no siendo políticos, que siendo meros ciudadanos que están en las redes sociales, y que no aspiran para nada a obtener puesto político, son capaces de trabajar para que el candidato, para que el político consiga su éxito.

Algunos piensan que con colarse a través de la televisión en el salón de los hogares de los españoles basta para captar ese voto decisivo, basta para ganar unos comicios, pero ahora ya no es así, ahora hay que colarse en el ordenador de cada casa, en el móvil que llevamos en el bolsillo y en la tableta que a muchos nos acompaña, y no basta con hacer acto de presencia en esos dispositivos móviles, hay que interactuar, y lo que es más importante que otros interactúen por ti.

Y tampoco basta con “tener presencia” en twitter o Facebook, hay que trabajar con otras redes como Instagram que cada vez cobra más relevancia o Pinterest, donde por cierto el número de mujeres es cada vez más alto, y un espacio imprescindible que la mayoría no sabe ni que existe, que es Reddit, y combinando todo esto, desde luego con You Tube, o vimeo, porque una imagen vale más que 1000 palabras, y si es corta e impactante mucho mejor.

Para usar las redes sociales en las próximas elecciones hay que entender lo primero de que va este invento, como funciona, cual es el lenguaje a utilizar, y que no son para nada un canal de publicidad, sino un canal de conversación, donde la naturalidad, el lenguaje cotidiano y directo, la cercanía con el otro, la constancia en el dialogo, y la creación de círculos de conversación entre iguales, o por lo menos dando la sensación de iguales son fundamentales. No todo está en manos del candidato o del community, hay mucho más, tanto, que la parte más importante es la recomendación de terceros hacia el candidato, este hecho, estoy convencida que va a jugar un papel decisivo.

La dinámica electoral de campaña ha cambiado ya, es una pena que algunos no se enteren. Tampoco me preocupa en demasía, antes o después se darán cuenta,  porque  ya no es que cada uno de nosotros, cada uno de aquellos  que estamos en la red tengamos un voto en el bolsillo, ahora tenemos muchos, y con un klout de más de 65, y presencia y actividad en un buen número de redes sociales, puedes determinar cómo y a donde van a ir miles de votos, además del tuyo.  El que quiera aprender que aprenda, y el que no que vaya a Salamanca

Son las seis y diez de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 14 grados. Hace buena tarde

Pablo Iglesias y Rosell : Su propia luz


Decía mi padre que la realidad es eso que nos sucede todos los días y que cada uno tiene la suya, y rara vez coinciden, y que para ser capaz de ser un líder hay que desechar la realidad propia e intentar vivir cada día el resto de realidades que nos circundan.
Esta reflexión me viene a la cabeza cuando escucho a “lideres” hablar y hablar solamente de sus propias realidades, de lo que les pasa a ellos, y ven con una distancia de luz de estrella cada cosa que les sucede a los demás, que en muchos casos esos demás, ni siquiera tienen cara y ojos, y pasan solo a pertenecer a la categoría de números.

Ejemplos de esto que os cuento suceden a diario. Sin ir más lejos, hace unos días Rosell, el “boss” de los empresarios afirmaba rotundamente que las cifras del INEM se habían hecho grandes, porque las amas y amos de casa (esto ultimo lo dijo con tonillo, ya le vale) se han apuntado masivamente al paro. Esta frase, que chirría en demasía, es un claro ejemplo de lo lejos que Rosell está de la realidad ajena. Si la analizamos con detalle, nos daremos cuenta de que, amen de que este señor desconoce diametralmente lo que es el INEM, ya que apuntarte al paro, si antes no has trabajado, no te reporta ningún beneficio económico, vamos que no puedes cobrar subsidio, lo que si deja patente es que Rosell esta muy lejos de saber que es lo que supone para una familia, una situación de largo desempleo para sus miembros, y lo desesperado y angustioso que puede ser.
Claro que en una cosa si tiene razón. En estos últimos años, aquellos y aquellas, sobre todo en las clases medias y bajas, que trabajaban en sus casas, dedicados al cuidado de la familia y el hogar, un trabajo tan digno como otro cualquiera y no remunerado, han tenido que salir a buscar trabajo, sustento, porque probablemente el único sueldo que entraba se ha volatilizado engullido por las fauces hambrientas de esta crisis, y desde luego la primera salida es apuntarse en las listas del INEM, a ver si hay suerte y pueden encontrar algo con que sacar adelante a sus familias.

Rosell ajeno a la realidad, y sin la mínima intención de empatizar, con aquellos que cobran un subsidio exiguo o ninguno, y tienen que pagar la luz, el agua, la ropa de sus hijos, la suya, los libros de texto, la comida, la hipoteca, el alquiler etc, etc, en fin todo eso a lo que llamamos mínimos de supervivencia, no debe entender que la única tabla de salvación para muchos hombres y mujeres de nuestro país es ir todos los meses a la oficina del INEM, a ver si sale algo, lo que sea y así ir tirando, incluidos algunos que hace unos años fueron empresarios, si, esos a los que el se supone que representa, y que ahora ven como la crisis y sus actores les han quitado todo, y cuando digo todo es todo.

La tremenda lejanía de la realidad de los otros, ha sido, la que probablemente le ha llevado a decir estas palabras tan duras, tan tremenda de hirientes, porque él está viviendo solamente su propia realidad no la realidad de los otros. Por eso Rosell no es un líder y no lo será nunca.

En la otra cara de esta historia de las realidades esta Pablo Iglesias, el “líder”, y de momento, algo tremendamente raro, la única cara visible de PODEMOS. En este caso, Pablo Iglesias, se aleja de la realidad, utilizando la demagogia de querer ser él más cercano a ella, pero a su realidad, o la que él quiere ver, o incluso a la que pretende que los demás veamos, que no es la realidad de muchos.

Utiliza la crisis como plataforma y en su discurso se apoya en el malestar generalizado, en la mala situación por la que están pasando ciertos sectores de nuestro país, especialmente los jóvenes, para lanzarnos el mensaje falaz de que existe un mundo feliz, y que el nos va a llevar hasta él. Es muy fácil, si manejas la retorica, hablar de grandes cambios, de grandes repartos, de acabar con la pobreza y las desigualdades, es muy facil ilusionar a la gente cuando sus cotas de desesperación son altas. El problema es que no se pueden cambiar las cosas cuando se desconoce el funcionamiento de estas, o rompiendo con el sistema, o fracturando la convivencia, o lo que es más grave, no se puede, ni se debe mentir, prometiendo lo imposible con el único fin de afianzar su realidad, la propia, la de Pablo Iglesias, que es ni mas ni menos que la de adquirir poder, no en vano “su partido” se llama PODEMOS, dejando a un lado las realidades ajenas, porque con sus propuestas utópicas, que el sabe perfectamente que son irrealizables – el chico es listo – , y la mayoría de ellas con un perfil muy bajo, desprecia la situación de muchas personas que si que buscan la salida de la crisis, pero que no quieren la fractura social, la ruptura con el sistema o el enfrentamiento y la violencia.

Por eso Pablo Iglesias tampoco, al igual que el caso anterior, es un líder, lo que podemos llamar un verdadero líder.

Las realidades son múltiples y complejas, nada es igual para nadie, y no hay frase mas real que aquella que dice: “todo es según el cristal con el que se mira”, por eso hay que mirar a través de los cristales de los otros, porque tal vez el prisma de luz que observemos nos sorprenda, nos motive y nos de soluciones para resolver los problemas con los que nos encontramos cada día, y alejarnos, también, de aquellos que solo ven “su luz”, y que además pretenden que nosotros, los demás, veamos esa luz como propia, con el único fin de que ellos brillen más, aunque la nuestra se apague.

Son las diez y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 22 grados.