El cambio es la salida

Estamos sin aliento y Europa (Alemania) lo sabe. El modelo de estado que tenemos está fuera de lugar, fuera de presupuesto y fuera de futuro, y lo que es peor, o tal vez mejor, es que el panorama se clarifica por días.

El ciudadano medio empieza a entender por momentos, que es lo que ha sucedido, que es lo que está sucediendo, y porqué de aquellos barros vienen estos lodos, en los periódicos (a través de cartas al director y comentarios a las noticias), en los teléfonos de las emisoras de radio, en las redes sociales, hasta el bar de la esquina todo el mundo está empezando a hablar de los mismo, con verdadera acritud, y con un tinte de mala leche y cabreo generalizado, por las consecuencias que nos ha traído.

Me refiero que el ciudadano medio ahora ya sabe que la mayor parte de nuestros males vienen de la mano del modelo de estado autonómico, y sobre todo de cómo han usado los políticos ese modelo de estado para su propio beneficio.

Ahora nos vemos sometidos a drásticos recortes con una durísima marcha atrás del estado del bienestar, encaminándonos peligrosamente hacia el del malestar, pero sin embargo, el modelo de estado no se mueve. Ni el gobierno ni la oposición están trabajando, a día de hoy y que se sepa en ese cambio, con lo que por muchos recortes y sacrificios que los ciudadanos hagan, no habremos variado un ápice la posición peligrosísima en la que nos encontramos.

Por supuesto eso también lo sabe Europa y obviamente los mercados, por eso los primeros dudan y ven con recelo el modelo actual, y los segundos, los mercados, el dinero, entienden que con este modelo no vamos a poder pagar nuestras deudas, ni ahora ni en cien años, porque esa estructura en sí, hace que sea imposible en el nuevo marco mundial.

Algunas voces, que no saben bien por donde se andan, claman y claman contra la banca, pero el hecho es que a pesar de que la banca en España se vio también afectada por el problema de la burbuja, y desde luego salió algo dañada, el verdadero agujero a cubrir no es de la banca, es el de las cajas, que son fruto de una organización autonómica, basada en el descontrol del gasto, la influencia de los distintos partidos políticos, y la colocación de activos tanto de partidos como de sindicatos para que fueran utilizados en intereses muy que muy alejados de la obra social de una caja de ahorros que para eso fueron fundadas, o para el fomento y la salvaguarda de los ahorros de los depositantes. Las Cajas en manos de entidades autonómicas y locales, entraron de lleno en la burbuja inmobiliaria, convirtiéndose en verdaderas herramientas especulativas y sirviendo para sentar en sus consejos de administración a personas que distaban mucho de conocer de ese asunto tan dificultoso llamado finanzas. Mientras el Banco de España, participe de toda esta operación con el gran cómplice, silbaba el Puente sobre el Rio Kwai, mirando en unos casos para otro lado, y en otros generando unos manuales SIP, en los que más que pensar en los ahorros de los depositantes y en la viabilidad de las entidades, lo mayor preocupación era que en cada fusión se conservase la identidad de cada fusionado, para que así nadie perdiera el sillón. Realmente espectacular y desde luego deleznable.

Por eso, las cajas, que no la banca, generaron un agujero inmenso en nuestra economía, que ahora tenemos que pagar todos, pero que no va a bastar con pagarlo pues las cosas siguen tal cual, y mientras no cambien volveremos a generar nuevas ruinas fruto de esta organización del estado que permite estos desmanes.

Además, a través de las administraciones autonómicas y locales se ha creado la mayor clase política de Europa. España tiene a día de hoy, el mayor número de políticos por metro cuadrado de la Unión Europea, que a su vez han fomentado un crecimiento espectacular de la contratación “conveniente” dentro del empleo público, que además han hecho crecer de una manera muy numerosa las empresas publicas ineficaces, innecesarias y donde las pérdidas continuas son patentes. Y por si fuera poco, se han embarcado en un incremento desmesurado e innecesario también, de obra pública, mucha de la cual aun debemos, y que no sirven absolutamente para nada, claro que en su momento si cumplieron la función de dejar por el camino alguno que otra comisión para mayor gloria de algunos de la clase política española.

El Estado de las Autonomías fue un parche momentáneo que sirvió por un lado para diluir la fuerza de los territorios históricos véase Galicia, Cataluña y el País Vasco, y para eso se incrustaron con calzador el resto de los territorios en el engranaje autonómico, y por otro para generar una transición pacífica, donde esos cromos autonómicos se canjearon por otros que parecían mucho más peligrosos para el proceso de cambio llevado a cabo en España después de la muerte del General Franco.

Pero todo esto sucedió hace mucho tiempo, y ese parche fue creciendo y creciendo, convirtiéndose en un gran problema, pues cada vez había más parche y menos cubierta, hasta que por fin la rueda termino explotando y ahora nos encontramos como nos encontramos, en dos palabras que decía un pseudotorero: muy mal.

Esa austeridad de la que tanto habla Soraya Sáenz de Santamaría en todas las ruedas de prensa de los viernes (por cierto muy sola el viernes pasado) no va a servir para mucho, si el Gobierno actual no ataja el problema de raíz, que es la conversión del modelo de estado. De nada sirve recortar, si el gasto público sigue incrementándose, y no hay que ser premio nobel en economía para saber, que la inversión para recuperar un estado donde los ingresos fueran los de antes de 2008 es prácticamente un pensamiento de ciencia ficción o un hecho milagroso. La realidad es esta, tenemos cinco millones y medio de parados, el tejido empresarial está muy deteriorado, y la inversión extranjera está precisamente ahí, en el extranjero y no en nuestro territorio, que con estos mimbres el cesto que no sale es una canastilla muy pequeña y con muy pocos adornos, así que o cambiamos el modelo o nos caemos definitivamente.

Efectivamente Rajoy tiene razón cuando mira hacia al pasado gobierno, clamando por la situación de déficit en la que han dejado el país, muy loable ese clamor, pero Rajoy es ahora quien gobierna, con un marco de mayoría absoluta, que le permite hacer cambios que otros no han podido llevar a cabo por sus resultados electorales, y es quien tiene la responsabilidad de sacarnos del desastre, para eso le votamos los españoles, y pasado ya un tiempo prudencial, en el que los ciudadanos le hemos permitido la queja y el derecho al pataleo y a los lamentos por la mala gestión de Zapatero, ahora le toca hacer, gobernar, y una de las primeras cosas que tiene que ir poniendo en marcha es la reforma la Constitución, y cambiar el modelo de Estado, esa si sería una tarea digna e indiscutiblemente histórica, pues marcaría un hito, y probablemente sacaría del atolladero a este país. Tiene las herramientas, tiene las personas, ahora solo tiene que tener la valentía de hacerlo, porque a los hombres de estado, a los estadistas que es lo que nos está haciendo mucha falta, el valor no basta suponérselo, como a los militares, hay que demostrarlo y demostrarlo con creces.

Son las doce menos cuarto. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 25 grados. Mariano Rajoy lleva muchos años queriendo ser presidente de gobierno, pues bien ahora le toca serlo…el cambio es la salida

La paja en el ojo ajeno

Si yo fuera el Presidente del Banco Central Europeo, esta mañana, sin más dilación, me pondría a comprar deuda española a la velocidad de la luz, cosa que veo que no está haciendo, pues la prima a estas horas, va que se mata ( y nunca mejor dicho), pues está a 630.

¿Y porque digo esto? – estaréis pensando…, pues fundamentalmente por sentido común, pues para llegar a esta deducción, ni siquiera hay que saber mucho de economía.

Supongamos por un momento que la prima de riesgo continua creciendo por encima de los 600, entonces los tipos de interés de la deuda soberana subirán hasta tal punto que llegue un momento que no podrá refinanciarse, y  qué duda cabe, que entonces vendría el tan temido rescate, pero no solo el nuestro. A continuación Italia caería inevitablemente y, ya no habría dinero para rescatarla. El euro se rompería y, el Banco Central Europeo, ya no tendría ninguna necesidad de existir, bueno ni el BCE, ni la eurozona, amén de que esa ruptura del euro llevaría al caos a toda la economía mundial.

¿Por qué, para que sirve el Banco Central Europeo? ¿Cuál es su misión? Pues fundamentalmente como cualquier Banco Central su papel principal es ocuparse de las políticas monetarias, y entre otras cosas tiene la obligación de generar liquidez para así mantener alejada la inflación y preservar la buena salud del euro, cosa que estos momentos no está haciendo, con lo cual está tirando piedras (que digo piedras, verdaderos cantos) contra su propio tejado, pues el euro es a día de hoy la moneda europea objeto de su trabajo.

Hoy el BCE, debería ponerse por fin a hacer sus labores y colaborar en esa reducción de los costes de la duda pública española e italiana, porque está claro que los intereses se están comiendo día a día la liquidez de la nuestra economía y también de la italiana, y hace que nuestro déficit sea cada vez mayor. Lo que tenemos encima ya no es moco de pavo, para 2013 los intereses estarán alrededor de los 9000 mil millones, un dinero que, digamos se lleva el viento, pues con él no se van a poder pagar ni servicios, ni inversión pública, ni los bancos tampoco podrán dedicar sus recursos a la financiación de empresas. No hay que olvidar, que ahora mismo son los bancos españoles (algunos, que no todos) los que están comprando deuda española en la subasta (véase el ejemplo del pasado jueves).

Draghi se equivoca, o lo que es peor, quiere equivocarse, porque esto, que entiendo yo con una claridad meridiana, creo que a él no debe serle muy difícil de entender. Las instituciones públicas, como el BCE, deben ser gestionadas de una manera eficaz y procurar el mejor servicio público a los ciudadanos, y las personas que están al frente de ellas, como en el caso de Draghi, no pueden hacer dejación de sus funciones, como estamos viendo estos días, ya que los daños, en algunos casos, serán irreparables para la ciudadanía. El BCE no está por encima del bien y del mal, y se sujeta, como cualquier otro estamento público, a las mismas normas, y si tan punible es que políticos españoles hayan mirado para otro lado en la gestión de la crisis de nuestro país, igualmente sucede con los políticos europeos, que no me duelen prendas en decirlo y escribirlo, pues este mal hacer, esta perversión en el modo de gestionar el Banco Central Europeo, está haciendo que nos encontremos todos, y digo todos, incluido Draghi y su tan amado BCE, en una situación realmente embarazosa y desde luego peligrosa donde las haya, pues estamos a punto de asistir, de seguir así la cosa, en un drama en el que muere hasta el apuntador…

Son las nueve y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 24 grados. El refrán de ver la paja en el ojo ajeno, y  no la viga en el propio, le viene que ni pintada a Draghi esta mañana.

Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

Eso llamado “clase política” debería dejar de mirarme a los ojos para mirar a los ojos de los mercados. Mi voto, a estas alturas, ya debería importarles poco, pero el futuro de mis hijos sí.

Tanta justificación es innecesaria, y lo único que hace, como las declaraciones de ayer de Montoro, es generar más y más desconfianza a los inversores.

La confusión, palabra maldita por cierto, y que lo único que lleva es al desasosiego, debe desaparecer de las dinámicas de comunicación del gobierno, o mejor dicho de los gobiernos, porque aquí, no solo hay gobierno central, hay otros cuantos, que se dan sin medida a este vocablo. Y por supuesto también debería esfumarse de dialéctica de la oposición.

No queda tiempo, o salimos de esta de tirón y en breve, con una, eso sí, recuperación paulatina, o nos vamos al fondo del pozo. Pero la noticia de ayer de los mercados, es de una claridad meridiana: de poco sirven los sacrificios salariales o las subidas de impuestos, si el mensaje no es lo suficientemente claro, porque la conclusión es que a pesar de las medidas de recorte y de austeridad, el mensaje sigue siendo el mismo: No hay dinero. “ERROR”. Repetir hasta la saciedad que no hay dinero, no va a hacer que crezca, que lo haya, así que ese, no es el discurso, porque además es gratuito. Pues claro que sabemos todos que no hay dinero, como si fuésemos tontos…

Luego está la estupidez manifiesta de aquellos que se les llena la boca, con que Rajoy no está cumpliendo el programa del Partido Popular… pues claro, que no lo está cumpliendo, fundamentalmente porque no puede, al igual que Zapatero puso en jaque, también, el programa del PSOE, en su último año de legislatura. El escenario de la crisis, para esos que saben tanto, sobre todo desde los gobiernos periféricos, hace que ningún programa electoral pergeñado hace meses sea susceptible de su puesta en funcionamiento. Así que menos falacias, más arrimar el hombro, y más ir cerrando la boca, porque aquí, a partir de ahora, y de cara a los mercados, hay que poner buena cara, decir que estamos en vías de solución, que es lo que se supone que estamos haciendo, y aguantar el tirón como buenamente podamos.

Claro que también hay que decir, que al margen de programas electorales y demás fruslerías retoricas, Rajoy deberá poner en su sitio a los gobiernos autonómicos que se muestran demasiado díscolos a los recortes, y que transmiten continuamente la sensación de que con ellos no va esta “fiesta”, de lo contrario se estará perdido en un marasmo de medidas inconexas y declaraciones equivocas, que no van a llevarnos a ninguna solución.

Esto que nos está pasando no es una cuestión política, es una cuestión de estado, y algunos, desgraciadamente, incluso dentro del propio gobierno, no ven la diferencia, porque para hacer política hay que tener marco, y el marco es el estado, ahora mismo en situación de acoso y derribo. Hay demasiada gente haciendo política en este país, y muy pocos reconstruyendo el estado, y eso nos está pasando factura, una factura carísima, insostenible, porque cada día que la prima y la deuda se disparan, se come una buena porción del PIB, y para nada sirve nuestra productividad, ni nuestros sacrificios. Lo cierto es que el dinosaurio de Monterroso, en forma de deuda, sigue al pie de mi cama cuando me despierto cada mañana, rodeado por un “coro de mutantes políticos” que le animan a que se acerque cada vez más, en vez de ahuyentarle.

Son las diez y cuarto de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 27 grados. Me acaban de quitar un 7% de mi salario anual, a partir de Septiembre todo será un 5% más caro, tengo ya que trabajar más horas por menos dinero, tengo que pagar por sanidad y por educación, etc., sacrificios que voy a hacer sin “rechistar” porque soy, como muchos, consciente de la gravísima situación que atraviesa el país, pero a cambio, no pido demasiado, solo que algunos desde el poder cuenten hasta diez antes de hablar, que eviten “calentarse” en el fragor de la batalla de las sesiones de control del parlamento, que aprendan a medir las consecuencias de sus palabras, porque en ello, prácticamente nos va la vida…

Postpost: La llamada a la rebelión de ayer por parte de Artur Más es realmente de vergüenza, una enorme falta de responsabilidad y de lealtad hacia los ciudadanos de este país, que además, denota una insolidaridad gravísima, y desde luego, me da que pensar que Artur Más está, como poco, fuera de la realidad, cosa que me asusta…

Prima de Riesgo: Una cuestión de confianza

La prima de riesgo española, que es la que mide el diferencial entre la rentabilidad del bono alemán a 10 años y su equivalente nacional, se ha disparado esta mañana hasta su máximo histórico. Ahora cuando son las once y doce de la mañana, está en 511, 4 puntos básicos. Tras superar los 500 puntos básicos poco después de las 9 de la mañana, la prima ha continuado su tendencia alcista. Además a esta hora los bonos españoles subían al 6,50.

A pesar de este panorama, Manuel González Paramo, miembro del  Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo ha asegurado que “un 6 o más de un 6% no es el tipo de interés de la deuda a 10 años que corresponde a un país con el potencial de crecimiento, la diversificación y el tamaño de la economía española, pero hay que recuperar la confianza”.

Unas declaraciones muy loables pero desde luego que no se corresponden con el panorama informativo proyectado hacia terceros que hemos puesto en marcha este fin de semana. Por un lado las declaraciones del Presidente de Gobierno de Cataluña, Artur Mas, poniendo en duda la capacidad de su comunidad para financiarse. Por otro, la solución al tema de Bankia, explicada en varias versiones distintas, todas bastante ininteligibles, y que lo único que han dejado claro  es que a la entidad hay que inyectarle 19.000 millones de euros, pero que aun no tenemos claro, ni los ciudadanos, ni los inversores, como se va a llevar a cabo el operativo, y cuál va a ser su alcance.

Está claro que no basta con hacer recortes y aumentar más y más la austeridad. Mientras no tengamos claro que no solo es lo que #estapasando, sino también lo que contamos y como lo contamos, es lo que genera la confianza de los mercados, no vamos a ninguna parte, o mejor dicho si vamos, directamente al caos.

Algunos que creen que esto de la comunicación es una nimiedad, y que no sirve para nada, deberían reflexionar si por abrir la boca, bien para hacerse notar (véase el caso de Artur Mas) o bien para dar una solución precipitada, sin discurso explicativo congruente a posteriori (véase el caso de Bankia),nos van a llevar a una escenarios tremendamente duros, que, aunque, como dice González Paramo,  tal vez no se correspondan con lo que merecemos,  si  concuerdan con esa falta de confianza, que parece que entre todos nos hemos puesto de acuerdo para que se note más fuerte que nunca.

Lo de en boca cerrada no entran moscas, estaría bien que se lo aplicaran algunos, y también, esa frase que poco me gusta, pero que a veces no queda más remedio que aplicar de: “la ropa sucia se lava en casa”

De aquellos barros, esto lodos, y me temo que esta mañana, como la cosa no de la vuelta y muy rápidamente, estamos bien metidos en la ciénaga.

Son las once y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 22 grados. Dicen los manuales de comunicación que en casos de crisis la comunicación deber ser única y toda en la misma dirección, por algo será… casi que a algunos estoy por enviarles algunos libritos básicos de teoría de la comunicación a ver si de una vez se enteran de cómo y cuándo decir las cosas…

Postpost: La prima de riesgo portuguesa alcanzaba esta mañana los 1096 puntos básicos, yo no quiero eso para mi país

Que Mareo…

La biodramina ya no hace efecto. La sensación de vértigo de esta mañana, con la Prima de Riesgo  pasando de 500 y la rentabilidad al 6,40, es inmune a cualquier medicina. Sabemos que el punto de inflexión es el 7%  para el bono a 10 años,  así que si nos dejan llegar ahí, el desastre está asegurado, estaremos hundidos, la viabilidad de España será nula.

De Guindos ha desmentido el corralito, pero como la palabra del Ministro no es palabra de Dios, y la fe aquí cuenta poco, la realidad de esta mañana, hace que los peores pensamientos planeen sobre nuestras cabezas.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 18 grados. Tal vez a partir de ahora debería añadir a estos epílogos que la Prima de Riesgo está a 492. Que mareo…

Menos correr y más explicar las cosas

Esta mañana toca pararse a reflexionar, porque cuando todo empieza a derrumbarse a tu alrededor, eso de correr (y no miro a nadie) o ponerse nervioso es la peor de las recetas. Ayer la Prima de Riesgo subió y la bolsa cayó estrepitosamente. Esta mañana la Prima ha bajado ligeramente y la bolsa parece que ha empezado a subir tímidamente. Francamente no lo entiendo del todo,  pero como #estapasando habrá que asumirlo.

Y… la reflexión primera es ¿Por qué está pasando todo esto? O parafraseando a Almodóvar ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Yo, que solo soy la mensajera, me limito a contar lo que dicen los que saben, y la conclusión es que hay errores, que los errores se pagan, en este caso con “pasta” pura y dura. El gobierno se ha equivocado (o se ha querido equivocar, voy a dejar de lado de momento la intención) en el objetivo del déficit, y esto supone un reto que Bruselas no está dispuesto a consentir, así lo ha manifestado (los mercados tienen sobre todo orejas y escuchan) . Además los presupuestos que ha confeccionado el gobierno no son “finos”, hay cosas que no terminan de cuadrar,  lo de la amnistía fiscal suena a parche de última hora, y lo que es peor reconociendo tácitamente que estamos en una economía en caída libre, se admiten unos ingresos de 14.000 millones de euros que no se sabe de dónde van a salir. Hay grandes partidas de reducciones de gasto, pero en ningún momento se explica cómo van a ser esas reducciones, véase el caso de la Seguridad Social y de las Comunidades Autónomas. Fijaros si yo me pregunto cómo va a ser capaz el gobierno de hacer ese recorte de 10.000 millones de euros en Sanidad y Educación, competencias directas de los territorios, sin modificar el marco legal que regula las Comunidades, que no se van a preguntar los Mercados y Bruselas…

Por otra parte las distintas opiniones, en cuanto a temas de importancia, por parte de los miembros del gobierno, tampoco es que ayude mucho,  genera incertidumbre. Me refiero al caso del rifirrafe de declaraciones sobre la progresividad presentada por de Guindos, y contestada por otros miembros del partido y del gobierno. La idea de la progresividad no es esencialmente mala, en el caso de la Universidad, por ejemplo no es necesario que el Estado cubra los gastos de educación de aquellos que puedan holgadamente pagar de su propio bolsillo (sobre todo en situaciones de crisis donde nos alejamos del estado del bienestar por momentos), pero tampoco es una medida que se pueda poner en marcha de hoy para mañana, y sobre todo cualquier medida de este o de otro tipo debe ir acompañada de cifras. No es lo mismo dirigir el discurso hacia los ciudadanos que a los mercados. Los ciudadanos entienden ideas, pero los mercados solo entienden cifras, así que cualquier proyecto que el gobierno quiera comunicar para parar la incertidumbre y estabilizar el barco, tiene que ir acompañado de números. Creo que es una cuestión de lenguaje, y el gobierno sigue hablando como si estuviera en elecciones, con entelequias que el ciudadano capta ligeramente, pero que los mercados ni entienden, ni probablemente ya escuchen. Sintonía idiomática podríamos llamarlo. Y desde luego no entrar en contradicciones y desdichos entre ellos mismos, eso ni lo entiende el ciudadano, ni lo entienden los mercados.

En otro orden de cosas, estaría la verbalización y la trasmisión de la realidad sin matices, ni circunloquios, con ello me refiero al asunto del  “rescate”. Ayer de Guindos dijo por activa y por pasiva que estábamos muy lejos del rescate, y efectivamente no mintió, pero tampoco dijo la verdad. Lo cierto es que estamos lejos de la intervención, porque si se produjera Alemania entraría como dicen en las películas de vaqueros antiguas, en dificultades. No hay dinero suficiente en el fondo de rescate para un país tan grande como el nuestro, y además Italia iría detrás, ya sin un euro para salvar su posición. Así que de Guindos, para ser fiel a la verdad, debería haber explicado ayer que Europa no va a dar el paso por ella misma de ejercer ese tipo de acción. En cualquier caso, si la deuda pública sigue subiendo y los tipos de interés se hacen insostenibles, tendríamos que ser nosotros mismos los que pidiéramos esa intervención, y no quiero pensar lo que nos iba a pasar, pues estos recortes que ahora nos parecen duros, se quedarían pequeños comparados con las imposiciones que llegarían desde Europa, a modo de  “no querías caldo, pues toma dos tazas”, con la desaparición entre otras cosas de la seguridad social, recortes en las pensiones, etc., etc. (prefiero no citarlas que me agobio, pero todos os las podéis imaginar). Amén de que el gobierno de la nación pasaría a modo decorativo… Bueno todo esto pensando que se decidieran a intervenirnos, porque siempre está la otra opción, que da más miedo aun, y es que ni intervención, ni nada, fuera del Euro y punto. Claro que eso, como también les complicaría la vida al  resto de los países de la Unión, espero que no se llegue a poner sobre la mesa. Pero en cualquier caso, eso es lo que hay que explicar, y no esas vaguedades que escuchamos, nosotros y que no se le olvide al gobierno, también los mercados.

Para añadir más problema al problema, porque hay que ver todas las variables para poder llegar a la resolución, está el asunto del paro, del que apenas se habla estos días, y que influye sobremanera en esos vaivenes que nos sacuden (el tema del paro debe ser tabú porque ni se menciona). El paro es un factor determinante en esa desconfianza que están expresando los mercados, fundamentalmente porque la deuda de nuestro país, a pesar que el gobierno solo habla de lo público, es de carácter privado, recae fundamentalmente sobre las familias y sobre las empresas,  que cada vez tienen más y más problemas para saldarla, ya que con la tasa de paro que soportamos se incrementa día a día el numero de impagados, tanto dentro del ámbito familiar como el empresarial. Y esa deuda es contra los bancos, las familias y las empresas le deben dinero a los bancos, y a su vez los bancos le deben dinero a los mercados internacionales, ergo, los mercados no se fían, con motivo, con lo cual no nos prestan más dinero, así de fácil. Esto tampoco lo ha explicado el gobierno en ningún momento. De hecho, como he dicho antes, el tema del paro debe ser tabú, y no se baraja en el discurso político, con lo cual  ni los mercados ni los ciudadanos escuchamos ninguna solución a ese asunto, así que la desconfianza aumenta.

Este es el panorama, y mientras el gobierno, siga haciendo política de partido o electoralista en vez de política de estado, y no comunique las cosas tal y como son, insisto a los ciudadanos y a los mercados, nada va a cambiar a mejor, así que no me extraña, que ayer, Mariano Rajoy corriera a la salida del Senado para no enfrentarse con la prensa, porque las preguntas que están en nuestros cuadernos son estas, a las que desde luego es muy duro responder, pero que no le queda más remedio si quiere empezar a construir algo útil, y sobre todo a clarificar las cosas, y que desde fuera perciban una sensación de seriedad, con unas directrices claras de que por lo menos el gobierno sabe cuál es la situación del país y está dispuesto a atajarla. Lo demás ni siquiera es engordar para morir, es peor, porque ya ni siquiera engordamos, es la muerte lenta por inanición, y dejar el país a los pies de los caballos.

Son las doce del mediodía. La prima ha bajado ligeramente. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. Perpetuarse en el poder puede ser interesante, pero siempre que quede poder donde perpetuarse.

Postpost: De la oposición prefiero ni hablar, flaco favor están haciendo, flaco favor…