Cataluña, una situación caótica #Eslovenia #Torra

l fin de semana no ha podido ser más caótico en Cataluña. Carreteras cortadas, enfrentamientos entre los Mossos – por cierto, desautorizados por el mismo gobierno que les paga los sueldos – y los CDR, arengas de Torra, animando, ni más ni menos, que, a una contienda por la vía eslovena, es decir con muertos por medio, en definitiva, un llamamiento a la insurrección armada, así como suena…

Todo esto, va mucho más allá de un desatino de un visionario y un lunático, pues el lunático de marras es el Presidente del Gobierno de Cataluña, y sigue siendo contestado con el silencio, y con actitudes de perfil del gobierno de España, como la respuesta de Abalos Meco, que, teniendo responsabilidad de gobierno, solo se ha limitado a decir, que este tipo que ayuna y desayuna, es un iluminado y un irresponsable.

Me impresiona que Abalos Meco se haga de nuevas con lo que pasa en Cataluña. Me sobrecoge, también, el silencio del Presidente Sánchez, que viaja y viaja como si quisiera huir de algo, aunque es posible que esté huyendo del él mismo y de sus silencios. Me sobrecoge el mutismo de Borrell, al que ya le han dicho, desde Moncloa que se ciña a las competencias de su ministerio.  Y también me asusta que la oposición apure el tema de Cataluña en clave electoral cuando la situación no puede ser más alarmante. Creo que en el sumun del esfuerzo han convocado un monográfico parlamentario en las Cortes esta semana, extremando el juego por el voto, en una pirueta electoral, me temo, bastante esperpéntica, y con la que solo van a lograr que Rufián nos muestre una nueva camiseta, y donde los insultos a la Constitución se repartan por la cámara, escupiendo improperios a los escaños, e incluso como ya hemos visto a algún miembro del gobierno, sin que ello haya traído ni la más mínima consecuencia.

No se equivoquen, nada se soluciona solo, y menos este tipo de conflictos que se alimentan a diario, y si el gobierno y los partidos constitucionales no se ponen manos a la obra para reparar la brecha que crece día a día entre Cataluña y los demás, otros vendrán, que andan esperando como perros de presa, y que como hemos visto en Andalucía, se empoderan por días y por horas, para empezar a susurrar a los oídos de los ciudadanos que hay “otras maneras” de acabar con el conflicto. Ya saben ustedes cuáles son esas fórmulas que anidan en lado más oscuro de la naturaleza humana.

Sigan, sus señorías, unos días más, de perfil, unos por no incomodar a los que le apoyaron en la moción de censura, y otros para apurar votos, por si acaso hubiera elecciones, y tendremos un escenario propio de un fenómeno caótico en toda regla. Ya saben que el caos, si uno no se pone a organizarlo, se ordena solo, pero ese orden siempre, siempre es brutal, y con unas consecuencias desastrosas. A la historia me remito.

Son las nueve de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 4 grados.  Cataluña, una situación caótica.

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En Moncloa hay un tal Iván …

Repasando papelillos antiguos me he encontrado con la campaña de Albiol: “Limpiando Badalona”, que como saben no se refería precisamente al barrido de las calles ¿Saben quien hizo esa campaña? Iván Redondo, hoy asesor de Pedro Sánchez en Moncloa…

Contratar empresas de marketing político para las campañas electorales viene siendo una práctica habitual. En efecto, es interesante, si el partido puede permitírselo tener expertos que ayuden a organizar las estrategias, a generar tendencias, a evaluar las encuestas, incluso a temas de imagen que conecten más y mejor a las ideas de esos partidos con los ciudadanos. Hasta ahí todo va bien, pero ahora, en el caso de Pedro Sánchez y su llegada a La Moncloa, estamos asistiendo a algo muy distinto.

Iván Redondo, director del gabinete en Moncloa de Pedro Sánchez, no solo tiene un perfil como experto en marketing político, sino que además tiene un perfil político demasiado alejado del ideario socialista que se supone que Pedro Sánchez va a llevar a cabo en su tiempo como presidente de la nación. Por supuesto todo el mundo es libre de cambiar de ideas, pero hay temas que van más allá de esos cambios de criterio político.

Muchos criticamos duramente a Albiol sobre la campaña “Limpiar Badalona”. Desde luego fue una operación xenófoba y racista que levantó ampollas, con un vídeo en  el que se relacionaba la inmigración en Badalona con la inseguridad ciudadana, y que, a pesar de llevarle a ganar la alcaldía, le pasó más adelante una factura durísima. Albiol quedó marcado para siempre, cómo no, por el racismo que desprendían esas palabras. Esa campaña la diseñó de principio a fin, Iván Redondo, sin importarle demasiado las consecuencias o lo que se desprendía de ella.  ¿Saben? No se puede vender a un político como a un detergente, y Redondo, sin valorar que el carpe diem de llegar a la alcaldía de su cliente le iba a traer unas consecuencias funestas para “su producto”, y sin importarle que la campaña destilara hostilidad, rechazo y odio la puso en marcha, además se vanaglorió de ello y la apuntó como un triunfo en su curriculum.

En política hay que ir más allá de vender o colocar candidatos en presidencias. No todo vale para llegar al poder. Un líder político representa un ideario, un programa político votado y consensuado por todos los militantes del partido, y dudo mucho que a los militantes del PSOE les haga mucha gracia que un tipo que montó una campaña xenófoba hace poco tiempo se siente ahora en Moncloa para asesorar al Presidente de su partido. Claro que más allá de las fronteras de los partidos estamos los ciudadanos, que vemos con escepticismo como Pedro Sánchez puede ahora “vestirse” con la llegada del Aquarius a Valencia, mientras sienta su diestra a Redondo, en cuyo historial aflora la xenofobia y la discriminación.

¿Saben? Lo de Maxim Huerta me parece pecata minuta comparado con esto, pero así se escribe la historia, Maxim está en la calle mientras Iván a día de hoy se pasea por el Salón de Columnas diciendo a todo el mundo lo que tiene o no tiene que hacer. No descarto verle de ministro, aunque jamás pensé que lo sería por el PSOE. Me equivocaba…

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 26 grados. En Moncloa hay un tal Ivan …

200 millones contra la Violencia de Género no son ciento volando #Presupuestos

Se materializó esta semana la moción de censura y tenemos un nuevo presidente de gobierno, Pedro Sánchez.

Como siempre en estos trances, cuando la política intenta vender lo que lleva en la cesta se menciona muchas veces la palabra mujer y la palabra igualdad, siempre por hombres, todo hay que decirlo, porque la política española a pesar de ser uno de los pocos espacios donde hay cuota para que las mujeres puedan participar, qué no mandar, sigue siendo un espacio masculino.

Una que es escéptica, no por vocación, sino por puro desgaste ha puesto en cuarentena  lo que se dijo allí. A mis años he visto pasar a muchos líderes que nos han contado todo lo que iban a hacer en pro de conseguir la igualdad entre hombres y mujeres, porque no les quepa duda que estos temas de igualdad y feminismo quedan muy bien en los discursos. Otra cosa ha sido cuando han tenido responsabilidad de poder y ha tenido que materializar esos discursos. La realidad nos dice que el resultado ha sido escaso. No obstante, una también que tiene fe en el género humano, a pesar de que la deshumanización con la que se inviste la especie política una vez que llega al poder es más que manifiesta, confía y espera que tal vez en esta legislatura, no se queden en la palabra y pasen a la acción. No me refiero a gobiernos paritarios con los que cubrir la foto fija del Consejo de Ministros, que eso es fácil, facilísimo. Me refiero a la lucha contra la violencia de género, a las cuotas, a la voladura definitiva del techo de cristal, a la conciliación, a los horarios racionales, a la igualdad, a conseguir definitivamente la esa igualdad entre hombres y mujeres.

En los presupuestos hay comprometidos 200 millones de euros para la lucha contra la violencia de género por el Pacto de Estado, y es de desear, que dejen al margen lo que les desune para poder ejecutar este gasto. No se equivoquen, es un dinero nuestro, que no de los que gobiernan o gobernaron. Es el resultado de nuestro esfuerzo y nuestro trabajo materializado en impuestos pagados por hombres y mujeres con un fin claro: Acabar con la Violencia de Género, y eso, es urgente y perentorio.

La Moción de Censura nos ha enseñado una lección más de democracia y hemos por fin aprobado una asignatura pendiente de la transición: que los gobiernos también se ganan en el parlamento, y como escribía hace unos días, no pasa nada.  Una vez aprendida esta lección, espero y deseo que también vayamos aprendiendo otra:  sin igualdad real entre hombres y mujeres no hay democracia por mucho parlamento, moción de censura, por muchos pactos y demás zarandajas.  Que si la subida de las pensiones es urgente, también lo es acabar con la violencia machista, porque cada día asistimos a un nuevo asesinato, violación, abuso, agresión,  y no sigo porque me deprimo con la lista de delitos contra la mujer, que pasan sin dinero para evitarlos, sin castigo para corregirlos, y sin ayuda para las víctimas y sus familiares. Last call, como dicen en los aeropuertos,  las mujeres están esperando y se nos acaba la paciencia. Flaco favor le harían a este país, si se enzarzan en una lucha por esos 200 millones para la lucha contra la violencia de género. 200 millones contra la Violencia de Género no son ciento volando

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados.

Agencias Electorales

Dice mi amiga #laLiber que los partidos políticos han perdido su esencia para convertirse en agencias electorales. Qué gran verdad. Y ahora se ven perdidos, porque la falta de ideología a  la hora de defender una idea u otra les hace incapaces de sacar adelante sus proyectos, y lo que es peor, están perdiendo, como consecuencia la capacidad de comunicar al ciudadano porque o porque no se hacen las cosas.

Tirar la herramienta ideológica a la basura como han hecho todos, porque de momento ninguno se salva,  desde luego no les favorece. Ya sé que el trabajo de salir de la crisis contribuyó a este hecho, y que desde el luego pintaban bastos en la economía. Si, entonces, había que hacer algunas concesiones para poder salir adelante, pero de ahí a perder toda la sustancia y la identidad de cada una de las formaciones políticas de nuestro país va un trecho. Es más de la crisis ya hemos salido de una manera u otra, y los partidos siguen utilizando esta estrategia.

La coyunturalidad con la que las distintas formaciones políticas de nuestro país defienden una idea y la contraria, un pacto con unos o con otros sin importarles lo mas mínimo quien es quien, y que defiende cada quien, hace que los ciudadanos vean con tremendo escepticismo a los líderes. Tal vez por eso reciben tan malas notas en el CIS.

Cuando se pierde la idea y el pensamiento político que sustenta una opción, o un partido en este caso, el ciudadano lo que percibe es que lo que busca el político en ese momento, es el poder por el poder, sin el menor atisbo de intención de servicio público, y con unas connotaciones de ambiciones personales que producen rechazo en el votante, que se pregunta ya en muchas ocasiones ¿Estoy votando a una persona para que mantenga su silla o estoy votando un  modelo de sociedad que me interesa?

Esta duda empieza a ser generalizada y no lleva a nada bueno. De hecho la esencia de la democracia no son las personas que detentan el poder delegado por el pueblo, sino la posibilidad de que todas las opciones políticas con sus modelos de sociedad correspondiente tengan su sitio y su oportunidad.

Todos los días estamos recibiendo impactos informativos relatados sobre esta manera de obrar, y no puedo encontrar en estos momentos ningún partido político que no esté jugando a este juego tan peligroso, que deja al margen los intereses de los ciudadanos para que primen los intereses de las personas que ocupan un determinado puesto o pretenden ocuparlo.

Es un riesgo para la democracia andar con estas artimañas, porque cuando el ciudadano deja de entender que el sistema democrático defiende su modelo de sociedad y sus intereses, y empieza a pensar que esto que ha costado tantos años conseguir, solo sirve para los intereses de unos pocos, es cuando empieza a encontrar el terreno abonado el populismo, el fascismo, y todo aquello que existe al margen de la vida democrática. No lo digo yo, que lo dice la historia, que raras veces se equivoca.

Tal vez toda esta nube de políticos y políticas, y sus satélites que pululan por las instituciones deberían pararse a pensar que, o empiezan a trabajar en sustancia ideológica, cada uno la suya, o a la postre esas agencias electorales antes llamadas partidos tienen los días contados. Lo que viene después, que vendrá si nadie lo remedia, es la involución vestida de populismo cuyo recorrido no quiero ni pensar en conocerlo.

Es la una y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 24 grados. Agencias Electorales

El #PSOE de momento ni es uno, ni es trino

 

 

 

 

 

 

El poder nunca es uno, es siempre trino, que de eso saben mucho las religiones, de poder digo, y convine aprender de quien tiene experiencia.

Y ¿a qué viene esto? Pues viene y va, a que esta mañana he asistido al desayuno informativo que Javier Fernández, presidente del Principado de Asturias y miembro del PSOE – de momento- ha llevado a cabo en el Foro de Nueva Economía, presentado por Alfredo Pérez Rubalcaba.

Allí había, aun, mucho socialista: Simancas, Gabilondo, Franco, Ángeles Álvarez, Soraya Rodríguez, entre otros, y estaban todos sonrientes. Ya saben que ese rictus sonriente es algo que aparece en el rostro de un político o una política desde el primer momento en que adquieren tal condición. Por la sonrisa los conoceréis, pero por la sonrisa tampoco vamos a saber cuál es su estado de ánimo. Y allí entre ruido de tazas y otros “ruidos” imperceptibles para el oído humano, pero ampliamente sonoros para la oreja del periodista, había aun, también, mucho poder.

Decir Rubalcaba es decir poder. Poder real, factico, poder en la sombra, poder al sol, poder encubierto y al descubierto. Alfredo aun lleva pegado a su piel de político esa capacidad que se adquiere, desde luego, tras muchos años de entrenamiento. Los que piensen que Rubalcaba se retiró de la arena hace unos años están muy equivocados. De hecho, como bien saben, ha pilotado varias acciones en el seno del PSOE en los últimos meses, y hoy desde luego no estaba presentado a Javier Fernández por casualidad, o porque no tuviera nada mejor que hacer. Detrás de cada acción de este hombre siempre hay una intención más que manifiesta, aunque algunos que aun están en modo avestruz, dentro del PSOE, no quieran verlo. Rubalcaba es uno de esos tres poderes del PSOE.

El otro poder, que hoy circulaba por el Ritz, era el del propio Javier Fernández, que para sorpresa de muchos lo ha ido adquiriendo a fuerza de bregar en la gestora de ese partido. Nadie esperaba a Javier Fernández hace unos meses, pero apareció de pronto, y adquirió tal fuerza en el PSOE, que creo que hasta él mismo se ha sentido extrañado. El poder de Fernández es un poder silente, sigiloso, tranquilo, disimulado, sinuoso y diplomático, pero, no se equivoquen, poder al fin y al cabo. Le ha faltado tiempo para dejar claro que estaba altamente sorprendido de que hoy, precisamente Pedro Sánchez haya manifestado su intención de apoyar al gobierno en cualquier iniciativa que se tome para sujetar la situación en Cataluña. Por supuesto la frase de “es sorprendente que Sánchez negocie con Rajoy después de su no es no” tiene tal carga de sarcasmo, que constituye un verdadero cañonazo en toda regla en la línea de flotación de Pedro Sánchez, suficiente como para dejarlo, de momento bien tocado.

Pedro Sánchez, es el hombre del tercer poder en el PSOE. Por supuesto hoy no estaba allí, aunque tal vez si su poder fuera suficiente, debería haber estado y no enviar como emisario a Simancas, el hombre en la sombra de Sánchez. El poder de Sánchez en el PSOE tiene un carácter intermitente, es impetuoso, volátil, dictatorial en algunos casos, vehemente y arrebatado, exaltado e inconcreto, pero poder al fin y al cabo, y al poder, aunque sea coyuntural como en este caso, me temo, nunca conviene perderle la cara, como a los toros.

El problema es, que estos tres poderes del PSOE, a pesar de ser tres, no es un poder trino, porque los vectores que determinan cada uno van en una dirección diferente y en muchos casos opuesta. Esa es la debilidad del PSOE, ese es su problema, ese es su dilema y esa es su contradicción. Nada mejorará en las filas socialistas mientras se mantenga ese escenario. Es más, la falta de trinidad a pesar del triplete puede hacer que en cualquier momento, surja de nuevo una crisis.

Y mientras, los socialistas de a pie, siguen huérfanos sin saber claramente a quién de ellos tienen que ponerle la vela o si se la tienen que poner a los tres, o a uno, o a ninguno. Una situación demasiado complicada para los mortales, que lo mismo al final buscan otros dioses que les pidan menos sacrificios y les ofrezcan más satisfacciones. Es lo que hay amigos. El PSOE de momento no es uno, ni es trino

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. El PSOE de momento no es uno, ni es trino

#Iceta : Lost In Translation

Cuando un político empieza a decir cosas etéreas y evanescentes, tales como estas palabras de Iceta en La Vanguardia: “Acercarme a la felicidad es mi gran meta”, es que se le ha acabado el discurso, no sabe dónde está y lo peor, no sabe a dónde va.

Iceta está haciendo una campaña electoral dando palos de ciego. Más o menos vamos a uno diario. Y además parece que está muy solo, porque en esos restos mortales del llamado Partido Socialista Obrero Español, que efectivamente no es el suyo, que él es del PSC – otro resto de un naufragio-, apenas hay nombres que se impliquen en esta campaña  con rima fácil y escatológica.

Y es que la tropa política de este país, salvo alguna excepción que otra, tiene la costumbre de lanzarse a las campañas electorales a pecho descubierto, confiando en su verborrea amigable, pero eso sí, sin consultar un solo dato.  No se han enterado -Iceta es un claro ejemplo-, que vivimos en la era de los datos. Si, eso que llaman big data, y que, por supuesto, ellos, a pesar de que probablemente sean capaces de citar esos dos términos juntos, no tienen ni idea de para qué sirve, como usarlo y rentabilizarlo. Si en vez de estar dedicados a colocar “gente de confianza”, pensaran en buscar gente que supiera de que va toda esta historia, no estaríamos escuchando a Iceta pedir indultos, guiñarle el ojo a ERC, hablar de independencia sin mencionar la palabra independencia – que mira que es barroco- o contarnos no sé qué milongas sobre felicidad etc.

Los datos dicen que el votante de Iceta no es independentista, y también nos cuentan que esos ciudadanos que podrían votar PSC pertenecen a lo que los catalanes del ADN puro, llaman charnegos o descendientes de charnegos. Datos que insisten en que, Iceta tiene más votantes potenciales entre hombres que entre mujeres, que ese potencial electorado está en la franja de edad entre 40 y 50 años, que están situados en los cinturones industriales de las ciudades grandes y fuera del entorno rural, que son de clase media y que están poco politizados y poco movilizados.

Pretender entrar en el electorado de ERC o de los comunes o de Podemos es prácticamente ciencia ficción, y es a lo que juega en esta campaña este político bailón. Iceta en su ignorancia de la nueva realidad social sigue pensando en izquierda y derecha.  No se da cuenta que, en Cataluña, y probablemente en el resto de España, ya no se juega en las elecciones por la izquierda o por la derecha.

Vivimos en un mundo conectado, donde la información, que a su vez se convierte en formación mientras sucede, hace que el elector, el ciudadano abandone eso de “soy de izquierdas y voto partido de izquierdas” o “soy de derechas y voto partidos de derechas” sin pensar en nada más, como si de una religión fuera. Ahora el ciudadano hace otros encajes y mezcla, y no se atiene a etiquetas preconcebidas y empaquetadas. Hemos pasado a valorar conceptos, propuestas o modelos diversos que dejan de tener ese color político uniforme al que estábamos acostumbrados, más en este caso, donde el foco de atención principal sigue estando en los términos independencia y no independencia, conceptos que no se pueden ubicar ni en la derecha, ni en la izquierda, y que a su vez se alimentan de votantes de ambas corrientes.

En la era de la semántica pesa mucho el significado de las palabras, que ahora ya no se pueden decir a la ligera, pues el ciudadano entiende, y si no entiende comparte con otros que entienden y explican. Eso desde luego tampoco lo sabe Iceta que anda perdido como Bill Murray en  “Lost In Translation” y pretende que su Charlotte sea Oriol Junqueras. Pero esto no es una película, ni estamos en Tokio, ni Sofia Coppola está sentada en la silla de la directora, ni Junqueras es Scarlett Johansson, ni Iceta es Bill Murray, esto es la vida real, y no te puedes perder en la traducción,   amigo Iceta, que no te veo yo el día #21D cuando tengamos el desenlace de estas elecciones del 155,  susurrándole al oído a Junqueras lo que le dijo Bill Murray a Scarlett al final de la película: Tengo que irme, pero no voy a dejar que esto se interponga entre nosotros, ¿vale? 

Son las cinco y media de la tarde. Llueve ligeramente en Madrid y la temperatura exterior es de 10 grados. #Iceta : Lost In Translation