Y el verbo se hizo público y habitó entre nosotras 

¿Saben una cosa?

La Real Academia de la Lengua representa el poder, aunque a algunos les cueste creerlo. Si, es el poder de la palabra que ellos, y digo ellos, porque es un espacio masculino que  controlan desde siempre. La palabra es uno de los rasgos que nos define como seres inteligentes, su uso es de todos y desde luego también debería ser de todas. Sin embargo, la Real Academia de la Lengua hace un ejercicio permanente de lenguaje exclusivo donde el masculino lo abarca todo por la regla pura y simple de que siempre ha sido así.

No lo dudo pero nada es para siempre. Desde luego en el pasado la mayor parte de las personas que escribían eran hombres, y además se dirigían a hombres. Si alguna vez mencionaban a las mujeres era para hacerlo en fución del uso que el hombre hacia de ellas. Y efectivamente así se fue construyendo el lenguaje. Pero ahora, que digo ahora, hace ya muchos años que las cosas afortunadamente están cambiando. Primero porque los hombres y las mujeres escriben por igual, los hombres y las mujeres leen por igual, también, así que la Real Academia de la lengua no le queda otra que adaptarse a la realidad social, porque para eso están ahí, entre otras cosas. Nadie puede ni debe escribir dirigiéndose solo a la mitad de la sociedad excluyendo a la otra media.

Además el lenguaje forma parte de lo público,  y esta ligado a nuestro modo de vida, y es una de las herramientas educacionales de mayor importancia. Excluir de lo público, de nuestro de vida a las mujeres es algo tremendamente grave, y educar con un lenguaje donde las mujeres no existen no conduce a nada bueno. Por eso me alegro que la Ministra de Igualdad haya dado el paso de encargar un estudio a la Real Academia de la Lengua para adecuar la Constitución a un lenguaje “correcto y verdadero con la realidad de una democracia que transita entre hombres y mujeres”.

La sociedad evoluciona y el lenguaje debe evolucionar con ella porque si no hubiera sido asi ahora estaríamos hablando de esta manera:

Cuando esto oyo Gonçalo Gonzales pesole mucho de corazon e non lo pudo sofrir, e dexose ir para el a tan bravamiente, que mas no pudo, e diole una tan grant punada en el rostro, que los dientes e las quixadas le crebanto, de guisa que luego cayo muerto en tierra a los pies del caballo.

Piensen en ello esta semana

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 28 grados. Y el verbo se hizo público y habitó entre nosotras

(( De la entradilla Ellas Pueden 22 de Julio de 2018))

RAE: Pues no tiene gracia

“En diferentes grados, plantean dicotomías estereotipantes y asignaciones convencionales de roles de género. Lejos de poner en cuestión tales roles, colaboran con la continuidad de las desigualdades sociales. Asimismo, ejercen violencia mediática y simbólica.”

Así de contundentes son las conclusiones del  Informe sobre Publicidades sexistas 2013, a cargo del Observatorio de la Discriminación en Radio y Televisión Argentino.

Da igual que no estemos en Argentina, aquí y en otros países del mundo sucede lo mismo. El mensaje publicitario, en muchas ocasiones desarrolla estereotipos negativos sobre las mujeres, asociados a mensajes que fomentan la desigualdad entre los géneros.

Acabo de ver el  spot que conmemora los 300 años de la RAE y desde luego, tiene un contenido altamente sexista. Una mujer inculta, que no sabe hablar, reprende a su hijo por haber tirado un bote de mermelada al suelo y le advierte que cuando venga su padre (el jefe, el patriarca, el que manda y castiga) se va a enterar.

Supongamos que este u otro spot hubiera sido distinto. Supongamos, por ejemplo que en pantalla aparece un hombre, que escucha música suave, se pone crema hidratante mientras se mira al espejo, y un lienzo de seda roja vuela impulsado por el viento, mientras un tarro de perfume se derrama por una habitación llena de flores. O tal vez, otro escenario, un hombre entra en un ascensor y pone los ojos en blanco cuando entra una mujer, a la vez, se saca de su bolsa una galleta light mientras se coloca y ajusta el pantalón, tocándose el trasero. Otro. Un hombre entra en una habitación llena de cojines floreados y suaves almohadones, sobre una mullida moqueta rosada, y contorneándose se sube la brageta del pantalón y luego, mientras suena una música melodiosa, se ajusta el tiro del pantalón por la entrepierna, mientras susurra el nombre de un producto de lencería masculina… ¿A qué os llamaría la atención? ¿A que lo encontrarías realmente ridículo?

Lo que está claro es que en publicidad se tiende a marcar, incluso a exagerar la diferencia. Se asocia lo masculino con actividad, deporte, seducción, éxito, vehículos, etc, mientras que lo femenino se remarca con pasividad, debilidad, incultura y dependencia.

Siento profundamente que la RAE haya utilizado para conmemorar su 300 cumpleaños un spot de este tipo. No solo es machista, es además clasista  y está hecho por una asociación que  se supone que representa al sector de la publicidad, claro que como decía antes la publicidad es uno de los sectores donde más se siguen reproduciendo los estereotipos sexistas y discriminatorios hacia la mujer. Estaría bien que la RAE tomara una postura sobre este desafortunado spot, claro que para que vamos a engañarnos, no creo que haya muchas voces dentro de la propia RAE, que apoyen la retirada del anuncio, ya que es una institución que no se ha caracterizado en demasía  por promover la igualdad en su propio seno. En sus 300 años de historia apenas ocho mujeres han sido académicas de la lengua. De sus 43 miembros actuales, únicamente siete mujeres son académicas.

Y desde aquí invito a sus 43 miembros que animen a la retirada de este spot, donde ese supuesto sentido del humor del que hacen gala sus creadores raya claramente con la estupidez.

Son las dos y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados. Por cierto, el spot no tiene ninguna gracia, aunque su creadores digan que es una cuestión de sentido del humor…