Del supremacismo a la estupefacción.  

Pero bueno ¿cómo ha podido suceder esto? A nosotros, ni más ni menos que a nosotros.  Esa pregunta exclamativa y sorpresiva es la que se están haciendo los ex consellers, que han dormido esta noche ya en prisión, unos en Estremera y otros en  Alcalá Meco.   Una opción que nadie barajaba, porque ellos son mucho, lo más, y nadie iba a atreverse.

Estos botarates de tres al cuarto de look pijo, maneras pijas, sueldo pijo, todo costeado por el estado están aun con la boca como para redondear galletas pensando como una jueza de Madrid, si de Madrid, una afrenta más, ha sido capaz de ordenar prisión incondicional ni más ni menos que a ellos.

Los chicos y las chicas de los cuatro idiomas, de los colegios de pago, de los trajes de Loro Piana y zapatos italianos, que anidaban en la Generalitat, andan hoy pensando como ellos que son mucho más listos, más guapos, más altos, mas todo que el resto de los españoles han dormido entre rejas si lo tenían todo perfectamente planeado.

Pero no hay ningún plan que valga frente al estado de derecho, y las conveniencias políticas no le han quitado la venda a la justicia para que empuje la balanza hacia, tal vez, el lado menos conflictivo. No saben como me alegro y la tranquilidad que me infunde la decisión de la Jueza Lamela.

Junqueras y sus ex consellers están acusados de delitos de sedición, rebelión y malversación de fondos públicos, con penas que suman más de 60 años. Además, hay cinco acusados, entre ellos Puigdemont que ayer no se presentaron a la citación del juzgado, y que alardean a través de las redes sociales, la televisión y hasta convocan ruedas de prensa para aclarar que pasan siete pueblos de la justicia española. Todos los acusados se negaron a declarar, salvo Santi Vila – de hecho, el único que tiene fijada fianza y ha salido hoy a la calle -, y todos tienen capacidad economica para salir del país y situarse fuera del alcance de la justicia española.  Se lo han puesto fácil a la jueza Lamela. ¿Que esperaban que hiciera dejarlos en la calle? Eso hubiera sido de una gravedad manifiesta, porque con los hechos que se les imputan y su actitud poco o nada colaboradora con la justicia, hubiera quedado raro que la jueza les hubiera dado una palmadita en la espalda y un “que no me entere yo que volvéis a dar un golpe de estado” y los hubiera mandado para casa en espera de juicio. Por cierto la Jueza Lamela es una mujer con 30 años de experiencia, y que desde luego no es nada sospechosa de estar cercana al gobierno, ya que durante un par de años ocupo cargo de asesora en el gobierno de Rodríguez Zapatero.

A la par que esto sucedía Ada Colau, esa mujer que esta y no está, que va y viene, que sube y baja, que calla y habla a la vez. Ya saben que su perfil camaleónico lo ha llevado tan al límite que creo que en cualquier momento se va a desdoblar en dos “Adas” o incluso en tres; pues bien la MultiAda, dejo caer en su “discurso institucional” – ¿Institucional de qué? – que la jueza había prevaricado, así como quien dice que va a llover, y no solo eso, sino que como el ladrón piensa que todos son de su condición, se atrevió a  invitar a los poderes públicos a saltarse el estado de derecho y deshacer lo que la jueza dicto y ordeno ayer.

Ella y también Pablo Iglesias vuelven otra vez con la matraca de los presos políticos. En el caso de Ada no sorprende pues su instrucción deja mucho que desear, y creo que no distingue entre un político preso y un preso político, pero Pablo, el gran Pablo, el politólogo, el profesor de universidad ¿como no es capaz de discernir algo tan básico como eso?. ¿O es que también son presos políticos Granados, Barcenas, Gonzalez o  Urralburu?  Esto, de utilizar el termino “presos políticos”, a conveniencia, constituye  también un gran  insulto a los que de verdad han sido y son presos políticos, hombres y mujeres apresados por sus ideas, y no por llevarse la pasta, por rebelarse contra el estado, por conspirar contra las instituciones, por intentar hurtar la representación a los diputados legitimamente elegidos, en fin por intentar dar un golpe de estado, por que a las cosas hay que llamarlas por su nombres. Pobre Ada, y pobre Pablo, las urnas les van a dar un buen susto.

De Puigdemont tal vez escriba mañana o pasado. Anda por Bruselas dando bolos en las televisiones.  De momento me cuentan que la justicia belga, está viendo como encargar unos lavamanos y unas toallas porque no están muy dispuestos a ser utilizados por el pequeño supremacista de flequillo díscolo, que anda por Bruselas gastando a manos llenas un dinero que antes o después tendrá que justificar … porque ¿Quién paga toda esta fiesta? Pronto muy pronto lo sabremos.

Son las doce del medio día. No llueve en Madrid y la temperatura exterior es de 15 grados. Del supremacismo a la estupefacción.

Puigdemont: Del Autogobierno al autogolpe de estado #DUI

Ayer por la tarde Puigdemont nos ofreció otro espectáculo que se fue extendiendo hasta bien entrada la madrugada. Si esto verdaderamente, no fuera un drama, en el que pagaremos las consecuencias todos, en menor o mayor medida, daría para hacerse unas risas pues la situación que se fue dibujando a lo largo de todo el día de ayer, podría calificarse de patético-hilarante.

Poco antes de las dos de la tarde, el equipo de Santi Vila ya daba por hecha su salida del govern junto con Meritxell Borras. De hecho, Santi Vila ya había manifestado el martes su intención de abandonar el govern, si no se convocaban elecciones y se pretendía declarar la independencia. En la misma postura estaban también los consejeros Toni Comín (Sanidad) y Carles Mundó (Justicia) que apoyaban unas elecciones constituyentes frente a una declaración de independencia.

Pero la situación de Cataluña es una anomalía desde hace unas semanas, tal vez incluso viene de antes. Escribía en este blog, y también en twitter, que Cataluña se ha convertido en un directorio de opereta, al margen de las reglas democráticas, donde gobiernan también los no electos. Pues bien, desde ayer queda claro que no solamente participan en el gobierno aquellos que no han pasado por las urnas en ningún momento, sino que pilotan el proceso de independencia. Ordenan y mandan, y Puigdemont es ya solo un presidente “de pega”.

La reunión de anoche, que por supuesto, transcurrió mucho más que tensa, entre litros y litros de café, con entradas y salidas de Puigdemont de la sala para “hablar por teléfono”, y por cierto, convocada a instancias de Santi Vila, pues en ella pretendía presentar y hacer pública su dimisión, fue la materialización del poder de Omnium y ANC frente a la debilidad del govern, y la inexistente influencia ya del PdCat.  En ella no se despejaron las dudas, salvo el ejercicio de poder de los no electos. No se llegó a ninguna conclusión sobre si se votará o no la independencia de Cataluña en el Parlament – desde luego esta tarde no – ya que tampoco tienen claro, quién y quién no votaría esa declaración. Tampoco se dilucido una clara unidad de criterio sobre lo que hacer y lo que no hacer. En alguna de las múltiples conversaciones se mencionó la palabra abismo y vértigo. Se habló de los presos políticos, y de que con esa situación no se iba  hacer pública ninguna dimisión que mostrará debilidad del proceso y del propio govern. Oriol Junqueras se mantuvo casi todo el tiempo al margen y en silencio. El ya, sin consultar con nadie, había hecho unas declaraciones en Associated Press donde dejaba claro que era independencia o independencia.

A estas horas Puigdemont, que ha sido capaz de hacer una de las piruetas políticas más espectaculares de la historia reciente: Cambiar el autogobierno por el autogolpe de estado, ha vuelto a convocar a su directorio con Omniun y ANC a la cabeza, por supuesto, faltaría más. Tal vez, anoche no terminó de volar todos los puentes, y le queda alguno más que hacer saltar por los aires, o le queda pegarse algún tiro más en el pie

Son las diez y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 15 grados. Puigdemont: Del Autogobierno al autogolpe de estado.