Los adolescentes gastan 4 veces más de lo que ingresan

CONSUMO

KEEPUNTO, – El PreBANCO de los jóvenes y la primera comunidad de Internet dirigida a adolescentes (14 a 24 años) que fomenta y promueve el esfuerzo como base del aprendizaje y su educación económico-financiera a través de la gamificación- ha trazado la Radiografía del Consumidor Adolescente de nuestro país. Esta radiografía se basa en diversos estudios recogidos en el prólogo del estudio “Adolescentes 2013: hacia una correcta formación y autonomía en el consumo”, elaborado en la cátedra de Keepunto con la Universidad Complutense de Madrid, y que se articula en la premisa de la “cultura del esfuerzo” a inculcar en los adolescentes.

Los adolescentes gastan 4 veces más de su paga mensual en ropa, alimentación y tecnología

  • La paga media mensual es de 40€, pero se gastan en torno a 150 euros al mes.
  • Consumen su presupuesto mensual en ropa (26 €/mes), alimentación (24 €/mes) y tecnología (20 €/mes).
  • 6 de cada 10 adolescentes participan activamente en la compra de alimentación y productos del hogar, pese a estar en una etapa en la que están definiendo su comportamiento como consumidores.
  • Los adolescentes influyen en la toma de decisiones de las compras familiares sin generar ingresos, especialmente en las de alimentación, ropa e higiene personal.
  • Sin embargo el 70% depende por tanto de su familia por dedicarse la mayor parte de su tiempo a estudiar. De hecho, sólo el 19% compagina estudios y trabajo.

Son marquistas para integrarse e infieles por naturaleza

  • Se inclinan principalmente hacia los productos de marca. La marca consumida por el adolescente favorece la admisión o no a un grupo concreto: el adolescente potencia su sentimiento de pertenencia.
  • Aunque son, por naturaleza, infieles. Una infidelidad que va desapareciendo con la edad y que, según diversos estudios sobre la llamada generación Z, desaparece cuando el adolescente encuentra la marca que le satisface.

Las chicas consumen para diferenciarse del resto y los chicos, para parecerse

  • Las chicas compran productos que les permita diferenciarse y les proporcionen permanencia, en especial relacionados con la casa: para su habitación, detalles que marquen la diferencia… y centran más su consumo en la formación, y aspectos relacionados con el estudio y el conocimiento.
  • Los chicos compran para parecerse más al resto de los chicos. Prefieren bienes que les proporcionen movilidad, como motos o bicicletas; y centran más su consumo en la producción, es decir, lo que se necesita para el trabajo.

Para ellos consumir es importante y necesario, pero no está a su alcance en la medida que desearían

  • Este aspecto provoca sentimientos de frustración, ya que es una de las cosas que más les gusta realizar y no la ponen en práctica por falta de dinero.

Quieren ser más mayores de lo que son y se refleja en su consumo

  • Los adolescentes aspiran a parecerse a los grupos de edad que están justo por encima de ellos, por lo que esto se refleja en su consumo (ropa, complementos…). Como se puede observar en la tabla a continuación, la diferencia entre la edad real y la edad a la que aspiran va disminuyendo a medida que pasa el tiempo, quedando estancada en los 20 años.

 

La Vocación, una asignatura pendiente

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Hablaba hace unos días con mi amiga @brendamarting de lo importante que es eso de la vocación a lo largo de la vida de las personas. Lo cierto es que las personas que tienen vocación son más felices – eso me contaba Brenda-, y no porque sean personas que se realicen a través de su trayectoria, que eso ya es un punto a favor, si no por algo más. El hecho de mirar siempre hacia el horizonte, o hacía un punto lejano, hace que no nos fijemos en demasía en aquello que está muy cercano, y que en un determinado momento puede estar haciéndonos daño, o provocando un sufrimiento. Eso desde luego no quiere decir que no sufran, pero el dolor se amortigua y pasa antes si se tiene un punto de mira claro, como meta de la vida. Pero además la vocación hace que tu vida tenga un plan, que por supuesto luego puede ser alterado por el curso de los acontecimientos, pero ese plan fijado, a pesar de los distintos avatares, hace que, mediante la voluntad de su consecución, la persona se desarrolle de una manera mucho más positiva, mucho más eficaz, mucho más rotunda y no se consideren las contrariedades como un fracaso. Los planes están para realizarlos, y si por cualquier hecho determinado se produce una interrupción o una desviación de ese plan, basta volver a empezar o volver a seguir, siempre mirando hacia los parámetros de ese plan trazado previamente. Es entonces cuando la palabra fracaso se diluye, y casi que desaparece, para convertirse en la palabra recuperación, renacimiento o como dicen los americanos: “try it again”.

Está claro que en la sociedad en la que vivimos las vocaciones se fomentan poco o nada. Asociamos inmediatamente la palabra al tema religioso, o como mucho a una meta sublime donde hay que llevar a cabo grandes proezas, pero no es así. La vocación nace o se fomenta de cualquier actividad por nimia que nos parezca, solo hay que darle la importancia que merece. Alguien decía por ahí, que una persona es grande no porque los demás lo vean grande, sino porque uno mismo ve esa grandeza.

A la gente joven, mientras están dentro de su fase de formación, que por cierto dura mucho tiempo, y se desaprovecha bastante, a penas se les habla del hecho vocacional en si. Nos paramos a pensar y vemos como a los chicos y a las chicas se les impulsa a hacer una carrera o un oficio, fijándonos fundamentalmente en las oportunidades de trabajo, de ganar dinero, de tener una posición relevante en la sociedad, en fin, no me extiendo porque todos sabemos de lo que estamos hablando, pero apenas si se les ayuda a fijar una vocación, un itinerario vital a muy largo plazo, donde dejando al lado aspectos puramente lucrativos o de eso que se llama triunfar socialmente, se les ayude a madurar esa idea de realización o de vocación. La vocación es la función de sostener tu propósito de vida a través de tus dones naturales como tus talentos adquiridos, y la mayor parte de las personas no saben ni siquiera que significa esto. Si os molestáis en preguntar, no sabrán que deciros, es más muchos incluso pueden que desprecien olímpicamente su necesidad, y otros pensaran que les estas hablando de algo, que queda muy bonito, para escribir, pero que no sirve para nada.

Este es uno de los grandes errores que estamos cometiendo, no solo en nuestras propias vidas, sino también en las vidas que dependen de nosotros, que son las de los jovenes. Una sociedad en la que no exista el concepto de vocación como uno de sus pilares más importantes, es una sociedad abocada al fracaso, y desde luego también tremendamente desdichada. Eso es lo que vemos cada día, y lo más grave es que nadie se para a remediarlo.

Otro día hablaré del legado, algo sobre lo que tampoco nadie pone demasiado interés y que hace que todo lo que hagas genere tu propia huella para que afecte de una manera positiva a las generaciones venideras.

Es la una de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 7 grados. Tal vez para 2013 empecemos a pensar en esto y pensemos menos de la crisis financiera. Por qué cuando superemos la crisis financiera, que seguro que pasará, ¿que haremos con una sociedad sumida en una crisis de valores?

No somos pájaros en un jaula virtual

Como una es mujer y puede hacer varias cosas a la vez – que no se moleste ningún varon ¡Por Dios!- mientras estaba escribiendo unos guiones he escuchado una estupidez, de esa que se te graba a fuego en el corazón digital, también llamado kernell, cariñosamente. Cito textual: “Lo de Valencia y twitter?… Bah… son solo pajarillos piando dentro de una jaula virtual… de ahí no van a salir…”

He terminado mi guión, como mandan los cánones, y “dopo” – que dicen los italianos- he afilado mi lápiz virtual para comentar sobre la frasecita de autos.

Como se puede estar tan “herrado de las cuatro patas”. Hay gente que aun no ha entendido nada. Precisamente ayer, mientras tomaba unas cañas con mi buena amiga Mari Luz Congosto – una de las mujeres que llevan más tiempo estudiando el comportamiento en redes sociales y microblogs de España, y que más sabe de ellas – comentábamos que eso de que ser un internauta iba mucho más allá de entrar en facebook y twitter de vez en cuando, o darle clicks a páginas de internet. Pero algunos como el autor del comentario citado líneas arriba, se han quedado en la mera anécdota del sistema.

La condición de Internauta va dentro de uno mismo, y conlleva una filosofía de vida de hiperconexion, de conversación  y, lo que es más importante, una filosofía  de compartir, que muy pocos están dispuestos a llevar a cabo. Compartir esa es la palabra clave, compartir información, compartir conocimiento, y desde luego esto lleva consigo un cambio de mentalidad absolutamente radical y que dista mucho de lo que había hasta ahora.

La Comunicación total y en tiempo real permitida por la tecnología hace que el escenario de la vida real cambie radicalmente, y esto el internauta de verdad lo sabe. Además esta comunicación y esta manera de compartir hace que se produzca una ausencia de líderes a la manera tradicional, y las personas de referencia, obviamente también pierden su preponderancia. De poco sirve que alguien que detenta el poder en la vida real haga públicas unas declaraciones para poder paliar alguna situación comprometida, cuando miles de voces virtuales – caso de twitter- están compartiendo en ese momento información, están hiperconectados, y además están conversando y opinando sobre el mismo tema, en un sentido totalmente contrario. Afortunadamente el líder de la vida real se diluye, para dar paso al liderazgo colectivo, que además usan eso de la inteligencia colectiva – que tanto le cuesta entender a alguno- y que es también uno de los rasgos característicos del internauta.

La clase política española, y también muchos compañeros periodistas,  salvo honrosas excepciones, está aún muy lejos de tener la condición de internautas, y por eso se admiran, se sorprenden, se asustan, algunos verdaderamente se “pavorizan”, y se mofan de asuntos tan serios como twitter y demás vías de hiperconexión. Así les va, mientras los ciudadanos, que como siempre van al ritmo que marcan los tiempos, llegan siempre antes que ellos.

Llevo mucho tiempo viviendo en red, de ahí el título de este blog y del anterior, y me va bien, incluso para temas personales,  y ahora más que nunca estoy viendo los resultados,  porque eso de la vida en red forma parte, casi la más importante de la idiosincrasia de un internauta, aunque algunos, crean que la red solo sirve para “pescar” y que solo hay que echarla cuando les arde el culo, o cuando están en periodo electoral.

Afortunadamente seguiremos piando, pero no estamos dentro de la jaula, estamos volando fuera, volando alto, en un sitio cuasi inalcanzable, que no se ve, que no se toca, pero que existe y está ahí todos los días. Vaya que si está ahí, y de qué manera…

Son las dos y cuarto de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. Siempre me ha gustado el canto de los pájaros…

Abuelos y abuelas para todo

La clase social puede marcar la diferencia entre disfrutar de los nietos o sentirse “utilizados” por los hijos 

La investigación pone de manifiesto que los abuelos y abuelas se han convertido en el colchón protector de muchas deficiencias sociales y que su implicación en el cuidado de los nietos es lo que permite a muchas familias mantener su nivel de vida o, incluso, subsistencia.

“Abuelos y abuelas… para todo. Percepciones en torno a la educación y el cuidado de los nietos” presenta una visión completa de cómo viven los abuelos y abuelas españoles la responsabilidad asociada al cuidado de su nietos y nietas.

El estudio está realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y Obra Social Caja Madrid.

Los abuelos y abuelas españoles se sienten divididos entre el disfrute que les produce poder pasar tiempo con sus nietos y el agobio que supone una excesiva responsabilidad en su cuidado y educación. La delgada línea divisoria entre ambos sentimientos viene marcada claramente por la clase social: En familias donde los recursos económicos son escasos (y no hay posibilidad de contratar canguros o guarderías) los padres delegan excesivamente en los abuelos y abuelas que afirman sentirse “angustiados” y “utilizados”.

Esta es una de las principales conclusiones de la investigación sociológica Abuelos y abuelas… para todo. Percepciones en torno a la educación y el cuidado de los nietos”, realizada por la FAD y Obra Social Caja Madrid. La investigación pone de manifiesto que los abuelos y abuelas españoles se han convertido en el colchón protector de muchas deficiencias sociales sobre todo para familias de clase media/baja que no tienen posibilidad de acceso a recursos de apoyo para el cuidado de los más pequeños (canguros o guarderías fundamentalmente). Son conscientes de que pertenecen a una generación de mayores cuya dedicación familiar contribuye, de forma decisiva, al equilibrio y sostenimiento económico de la sociedad. 

De hecho, y según datos del IMSERSO, más de un 50% de los abuelos/as cuidan a sus nietos casi todos los días, y el 45% casi todas las semanas. Los abuelos comienzan a atender a los nietos con más frecuencia que las abuelas, pero las abuelas los cuidan más tiempo: 6,2 horas al día las mujeres por 5,3 horas los hombres. 

Esta situación hace que los abuelos y abuelas hayan tenido que abandonar su pretensión de “malcriar” para ser auténticos educadores; esto significa asumir una nueva responsabilidad, que no siempre viven como propia, y arriesgarse a un enfrentamiento con los criterios de sus hijos (tener que educar cuando realmente no se tiene la autonomía de criterio para hacerlo). 

La situación más extrema la encontramos en las familias que se ven obligadas a dejar su hogar y volver a casa de los abuelos, camino de vuelta que tiene lugar tras algunas situaciones de paro prolongado y/o divorcios o separaciones. 

Los abuelos y abuelas, conscientes de que sus hijos viven una situación especialmente complicada, brindan su bien más preciado (el tiempo) y también sus recursos económicos de forma voluntaria porque lo disfrutan. Afirman que el contacto intergeneracional les rejuvenece y que pueden disfrutar de esta relación incluso más que de la relación que tuvieron con sus hijos. 

Sin embargo, el discurso mayoritario muestra claramente una demanda firme de los abuelos y abuelas: la necesidad de imponer límites que racionalicen la obligación de manera clara. Están dispuestos a aceptar su participación como cuidadores de los nietos solo en las situaciones en que verdaderamente sea necesario, cuando el padre y la madre tienen auténticas responsabilidades (laborales, principalmente), no para que estos puedan disfrutar de su tiempo libre a costa del de los abuelos y abuelas. 

Cuando estos límites no se respetan, existe una queja generalizada de los mayores que afirman sentirse “utilizados”, “angustiados” ante la responsabilidad educativa. Incluso llegan a afirmar que “cuidaron de sus hijos, ahora cuidan de sus nietos y dudan mucho de que alguien vaya a ocuparse el día de mañana de cuidarles a ellos”. 

Para dimensionar esta vivencia de obligación y “angustia” resulta esencial, de nuevo, considerar el hecho de que los abuelos tengan que cuidar habitualmente (a diario o casi a diario) de los nietos, algo que estará en clara relación con la clase social y con la posición económica de la familia. 

Mientras que en las familias más acomodadas es frecuente la queja de los abuelos por no poder ver a sus nietos tanto como desearían, en familias con recursos más escasos es mayoritario el sentir que son “esclavos de sus responsabilidades” o que “tienen la vida hipotecada”. 

Es la una y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 15 grados

Os parecerá mentira…

 

Os parecerá mentira, pero estoy viviendo una situación llena de grandes mentiras, y como lo que una sabe hacer es escribir, todo ello me ha motiva a ponerme  sobre la capacidad ilimitada de mentir que tienen muchos seres humanos.

Está claro que vivimos en la era de la comunicación y esto desde luego ayuda mucho a los grandes mentirosos, porque si sabes comunicar bien, puedes comunicar cualquier cosa aunque no sea verdad, y elevarlo a la categoría de creíble, y es obvio también que el que domina el arte de saber mentir es mucho más poderoso que el que no lo domina. Y desde luego no os equivoquéis como me ha sucedido a mí, no penséis por un momento que el mentiroso es una persona que se ha creado su propio mundo irreal e imaginario. Todo lo contrario, están bien apegados a tierra y utilizan la mentira como medio para conseguir lo que quieren, cuando quieren y como quieren. Y si les pillas, cosa que sucede a veces, no sienten ni padecen demasiado, pues al fin y al cabo siguen mintiendo o negando la evidencia, hasta que terminan agotándote.

Hay algunos que mienten sin sentir que lo hacen, y que su propia mentira le sirve como cauce para justificar sus acciones por mas innobles que sean, esta es una actitud pueril, muy propia de niños y adolescentes, y que generalmente no va más allá, pero frente a estos mentirosos ocasionales nos encontramos con el mentiroso profesional, que además para dar más veracidad a sus trolas, las recubre de una capa de argumentos de honradez , o lo que es peor después de haberte mentido en tu cara, no una sino cientos de veces, es capaz de argumentar que el no dicho, o no ha hecho esto o lo otro. Esos especialmente me sacan de quicio.

El que no miente, frente a los tipos mentirosos, vive con mucho más riesgo, está más expuesto, porque tiene una vida clara y sin secretos, porque da la cara, porque va de frente y por eso en la mayor parte de las ocasiones lleva las de perder. Además antes mentir era algo ocasional y limitado a ciertos tipos desaprensivos, pero ahora la mentira se ha instaurado en nuestra sociedad de una manera generalizada, vamos que forma parte de nuestro modo de vida, con lo cual el mentiroso pasa a ser un tipo “normal”, mientras el que dice la verdad, viene a ser “un tipo raro”.

Además el modelo educativo familiar enseña a mentir. Antes a los niños se les conminaba a decir siempre la verdad pasara lo que pasara, era un rasgo de honor. Ahora son los propios padres los que incitan a sus hijos a la mentira. Niños que suspenden seis o siete asignaturas y que sus propios padres les dicen que digan a los amigos que han sacado buenas notas. Padres y madres que mienten a terceros delante de sus propios hijos. Madres y padres divorciados que en complicidad con sus propios hijos mienten al ex cónyuge para obtener algún beneficio. Padres y madres que incitan a mentir a los abuelos: Si te pregunta tu abuela esto o lo otro tu miéntele que así no se entera y no se enfada…. En fin, que la didáctica de la mentira parece que funciona a la perfección en el ámbito familiar.

La mentira además tiene varias vertientes. Una es el propio hecho de mentir, otra es la de la traición que conlleva un engaño, y otra es el desprecio de la inteligencia de las personas a las que les mienten. Con lo cual cuando uno tiene cerca a mentirosos o mentirosas vive una situación bastante amarga por esos tres elementos que acompañan a la mentira. Y que obviamente te terminan minando. ¿Cómo se puede mentir, traicionar y menospreciar a una persona que uno quiere? A mi no me cabe en la cabeza, pero si conozco otras cabezas en las que cabe esta situación tan deleznable… O ¿es que, tal vez… los mentirosos no quieren a nadie salvo a ellos mismos?

Excuso deciros de las mentiras en las relaciones de pareja, eso me llevaría no solo otro post, sino un libro con cien capítulos, o las mentiras en el trabajo, por ejemplo.

Lo mejor de todo es que tiene tan buena cobertura social la actitud mentirosa, que cuando el mentiroso es pillado en su mundo de mentiras, toma la actitud de mártir, se siente amenazado por el que le ha cazado, y a su vez genera una sarta de nuevas mentiras sobre esa persona, con el fin de desacreditarle frente a terceros, y él, el mentiroso, así puede ganar más credibilidad sobre las mentiras que ya ha contado.

Lo que más me llama la atención es que el mentiroso profesional, el que lleva toda su vida mintiendo a unos y a otros, no siente ninguna vergüenza por hacer lo que hace, y mantienen el tipo hasta el final, es posible que algunos lleguen a morir sin haber desvelado la verdad. Mantienen la mentira, la pelean, y viven bajo el lema: una mentira nunca se debe desmentir.

Cada vez es más difícil vivir en una sociedad como esta donde la mentira esta instaurada ya como si fuera un derecho más. La mentira complica todo aquello con lo que tiene contacto directo o indirecto, ella complica matrimonios, por la pérdida de la confianza que en la pareja se genera por este tipo de prácticas. Destruye las relaciones entre padres e hijos, entre compañeros de trabajo, entre familiares, deshace la amistad.

Sin embargo la tecnología que quiere entrar en todos los terrenos, también se ha acercado al mundo de los mentirosos. Hace unos días leía con atención un paper de  unos investigadores de la Universidad de Columbia, en Nueva York, que están estudiando los elementos paraverbales de la comunicación, en busca de un método informático más exacto para distinguir entre lo verdadero y lo falso. El equipo de investigación está dirigido por Julia Hirschberg, profesora de Informática experta en lenguaje hablado. Le acompañan en este proyecto la psicóloga Michelle Levine del Barnard College, también dependiente de la Universidad de Columbia, y el profesor de Informática de la Universidad CUNY de Nueva York, Andrew Rosenberg.

Hirschberg considera que los elementos paraverbales de la comunicación son unos de los indicadores más fiables para saber si alguien trata de falsear la realidad, de ahí que centrara su estudio en esta área. Inicialmente, comenzó a desarrollar métodos informáticos para detectar el engaño en hablantes ingleses, chinos y árabes, examinando su tono de voz, las pausas o la forma de expresarse.

Claro que una no puede ir por la vida equipada de un cachivache tecnológico que te asista para saber cuando o cuando no te están mintiendo, así que tendremos que resignarnos a vivir entre mentirosos. A estas alturas, está más que claro, que la bondad, la verdad, la honorabilidad y la honradez son elementos en vías de desaparición y casi ya pertenecen al ámbito de lo mitológico. Aunque cuando todo ya sea mentira, lo mismo el péndulo oscila en la dirección contraria, y la verdad vuelve a surgir entre nosotros. ¿O es que acaso todo lo que os acabo de contar es mentira?

Son las tres y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. Hay un ambiente neblinoso que nos avisa de la llegada del invierno.

Postpost: Una de las cosas que no he llegado nunca a entender es porque la Iglesia Católica considera la mentira como un pecado venial, cuando debería estar entre los pecados capitales…