Vox y la violencia institucional contra las mujeres

La dimensión institucional de las violencias contra las mujeres es una de las novedades que las feministas han incorporado al análisis de la violencia de genero. Desde sus inicios el movimiento feminista fue consciente del papel ambiguo del Estado y los cargos públicos en las violencias contra las mujeres. Pero parece que de un tiempo a esta parte en este país se va mas allá de la pura ambigüedad para pasar directamente a la embestida.

Esta semana asistíamos a una de estos episodios de violencia institucional, sin que nadie, hasta ahora, se haya fijado en ello. Me refiero al acto del minuto de silencio por una de las últimas víctimas por violencia de género que organizó el ayuntamiento de Madrid. Allí el grupo político VOX se presentó con el único fin de reventar el acto, aun siendo conscientes y sabiendo que las hijas de la víctima estaban allí presentes.

Pues bien, ese es uno más de los múltiples episodios de violencia institucional que estamos viviendo últimamente en este país de la mano de este grupo político.

El Convenio de Estambul y la Convención de Belem definen claramente la violencia institucional contra la mujer y lo hacen de una manera muy clara dejando patente que la violencia institucional no sólo incluye aquellas manifestaciones de violencia contra las mujeres en las que el estado o representantes del estado son directamente responsables por su acción u omisión, sino también aquellos actos que muestran una pauta de discriminación o de obstáculo en el ejercicio y goce de los derechos.

El Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica, especialmente en sus artículos 5 y 30 deja bien claro este delito contra las mujeres:

El artículo 5 indica las obligaciones de los estados y dice así: “1. Las Partes se abstendrán de cometer cualquier acto de violencia contra las mujeres y se asegurarán de que las autoridades, los funcionarios, los agentes y las instituciones estatales, así como los demás actores que actúan en nombre del Estado se comporten de acuerdo con esta obligación”.

Como ven estos actos, como al que antes me refería, de cargos públicos, como el caso del concejal del ayuntamiento de Madrid del grupo VOX, Ortega Smith, constituyen no solo una mentira, no solo un escándalo, no solo una tergiversación de la verdad, no solo un atentado contra los derechos más esenciales de las mujeres de este país, que es el derecho a una vida libre de violencia, sino que es violencia institucional pura y dura. Sorprendentemente, en el Estado español ni Ley Orgánica 1/2004, de 28 de diciembre, de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, ni las legislaciones autonómicas han incluido definiciones de la violencia institucional. Lo mismo es hora de empezar a hacerlo.

Son las once y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 22 grados. Vox y la violencia institucional contra las mujeres

 

Pudo pasarte a ti #victimas #ETA #OteguiEnSalvados

dominicana

Pudo pasarte a ti. Cualquiera de las más de 800 víctimas mortales que dejo ETA durante su acoso asesino a este país y sus ciudadanos, podría haber sido uno de nosotros.

No me gusta mucho hablar de temas personales, pero hoy lo voy a hacer como una excepción. Durante 18 años estuve casada con un militar, un gremio  que vivió muy de cerca el terrorismo de ETA.

Nadie sabe la angustia que causa, delante de tus hijos, tener que mirar los bajos de tu coche, si en algún momento  lo habías dejado en la calle. O de pronto abrir el buzón y ver la carta sospechosa. El nudo en la garganta, sacar a los niños de casa, llamar a tu marido al cuartel: “la carta tiene mala pinta, parece que tiene algo metálico, está mal escrita la dirección” (nos conocíamos a dedillo el protocolo)… Gente que llega a tu casa, se llevan la carta, tus hijos te miran, dos niños… a los que no sabes que decirles… porque asuntos como el de la carta, que eran falsas alarmas pasaron muchas veces. Y más, como ver un par de hombres desconocidos, que casualmente, ya te has encontrado más de tres veces cerca de tu portal o de tu casa. Y vuelta a llamar: “Hoy estaban otra vez, avisa”. Y llegan policías a tu casa, con libros gordos llenos de fotos, y míralas una y otra vez. “¿Reconoce a alguno? – señora”. Y las remiras y de pronto aparece uno de ellos. “Es este”. Los policías se miran el uno al otro, y llaman a mi marido a parte…. “Tranquila, no  pasa nada” – pero su cara no era la misma…. Y los niños que vuelven a preguntar… y tu no ya no sabes que decirles…

Cada vez que capturaban a un comando, requisaban listas y planos, listas con nuestros nombres, con el de nuestros maridos, planos de nuestras casas, mapas de nuestras vidas.

Aun recuerdo la mañana del 14 de Julio del año 1986. Vivía en la calle Chile esquina Costa Rica, justo al lado de la Plaza de la Republica Dominicana. Estaba embarazada de 6 meses y esperaba mi primer hijo. Mi exmarido salió como todas los días a coger la ruta a la Plaza que le llevaba a la base. Yo, aun en casa, estaba desayunado, y a los pocos minutos de decirle adiós, escuche un tremendo estruendo, se rompieron varios cristales y tembló toda la casa. Me asomé a la terraza, y el vecino me dijo: “Vamos a bajar, hay que salir, puede ser el gas”. Bajé corriendo las escaleras y cuando llegue a la calle, en la esquina, pude ver la más terrible escena de terror de toda mi vida. Recuerdo que grite: “Dios, mi marido, ha sido su ruta”. La confusión, los gritos, los cadáveres, trozos de hombres enganchados en los grandes abetos que entonces había en la plaza, el humo, algunos de los heridos gimiendo, alguno llamaba a su madre, a gritos. Alguien me cogió por los hombros y me sacó de allí. “¿Dónde está mi marido?”. Noté una punzada fuerte en la tripa. Mi hijo se resentía también de la tragedia. Esa vez no fue mi exmarido. Su ruta, como pude saber 2 horas más tarde – entonces no había móviles – le había recogido 5 minutos antes de que estallara la bomba. Solo fue cuestión de suerte, de que él no estuviera en la plaza, de que yo no hubiera bajado a desayunar, como hacía otras veces a algunas de las cafeterías cercanas. Como todos sabéis, a las 7:45 de ese día, la banda terrorista ETA provocó una masacre de guardias civiles en la plaza de la República Dominicana de Madrid. Una furgoneta-bomba, que estalló al paso de un convoy de vehículos de la Guardia Civil procedente de la Escuela de Tráfico de la calle Príncipe de Vergara, mató en el acto a cinco guardias civiles. Otros cuatro guardias civiles murieron en las horas posteriores al atentado. Tres más lo hicieron en los siguientes días. Doce asesinados. Los etarras Idoia López Riaño y Juan Manuel Soares Gamboa habían aparcado una furgoneta-bomba marca Sava cargada con 35 kilos de Goma 2 y cinco ollas a presión con varios kilos de metralla compuesta por tornillos, tuercas, varillas metálicas y eslabones de cadenas de acero. Anton Troitiño Arranz, situado en una parada de autobús cercana, la parada de autobús donde recogió la ruta a mi ex marido, accionó el mando a distancia cuando vio que el convoy se puso a la altura de la furgoneta-bomba. Muy cerca, José Ignacio de Juana Chaos esperaba en un vehículo en el que emprendieron la huida. En las labores de vigilancia y en la preparación del explosivo participaron también Esteban Esteban Nieto e Inés del Río Prada. Todos los asesinos formaban parte del grupo Madrid de ETA. Si, esos que ayer Otegui en la entrevista que le hizo Jordi Evole, en La Sexta, dijo que no tenían intención de matar. La víctima pude ser yo, pudo ser él, pudo ser cualquiera de vosotros.

Son las once y media de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 16 grados. Pudo pasarte a ti

P.P. Ayer cuando Otegui en la entrevista con Jordi Evole dijo con un gran énfasis la palabra “cuidado” volví a sentir un escalofrío que hacía tiempo que no notaba mi piel… Se puede perdonar, pero el miedo nunca se olvida y Otegui y su banda sembró 20 años de miedo en mi vida, … y en las vuestras…

 

 

La enigmática sentencia del Faisan

La sentencia sobre el caso Faisán está servida, y dice que, queda probado que tanto el inspector José María Ballesteros como el Jefe Superior de Policía en el País Vasco, Enrique Pamies, acordaron avisar a miembros de la banda terrorista ETA, que iban a ser detenidos por pertenecer a la estructura de extorsión de esta banda. Hasta ahí íbamos bien, sin embargo me llama poderosamente la atención, que los jueces no se pregunten como Pamies y Ballesteros, deciden solos, y por ellos mismos, dar el chivatazo, y también me crea tremenda suspicacia, el delito por el que se les condena: revelación de secretos, obviando colaboración con banda armada.

Cualquier sentencia judicial, como todos sabemos, define y concreta un determinado comportamiento delictivo, y solo hasta ahí puede llegar la sentencia, y nunca más allá. En ciertos casos, puede entender el juez, que haya determinados hechos que atenúen o incrementen el hecho delictivo, pero desde luego no que desaparezca. Por ejemplo en el caso de un homicidio siempre hay factores que pueden llegar a convertirlo en asesinato, pero el hecho del homicidio por eso no desaparece, aunque el fin fuese salvar la vida del homicida.

El caso es que la Audiencia Nacional declara claramente probados los hechos, sin embargo no considera el delito de colaboración con banda armada, y si dice que hay revelación de secretos, dando así a estos policías la categoría de ciudadanos digamos con privilegio, porque si ese chivatazo por ejemplo lo hubiera hecho yo, que por remotísima casualidad hubiera tenido acceso a la información previa de esas detenciones, no me cabe la menor duda, que el Juez, me hubiera condenado por colaboración con ETA, amén de interrogarme, porqué, como y cuando había recibido yo esa información, y quien me había indicado que lo hiciera.

La verdad es que analizar los hechos es tremendamente sencillo. No entiendo como no “lo quieren ver los  Jueces”:

1. Los policías pasan información a los terroristas, una información que la banda armada no tiene desde luego acceso a ella.

2. Lo hacen de una manera voluntaria y consciente,  ya que alegan que han actuado por ellos mismos, y nunca a las órdenes de nadie.

3. Conocen perfectamente la actividad terrorista de la banda, aunque no compartan sus fines.

4. Como consecuencia del chivatazo se evitan detenciones de terroristas y una incautación de dinero de la banda.

5. Y después de esto la banda aun comente 12 asesinatos más en las personas de Carlos Sáenz de Tejada García, Diego Salva Lezaun, Eduardo Puelles García, Ignacio Uria Mendizabal, Juan Manuel Piñuel Villalón , Isaias Carrasco Miguel, Fernando Trapero , Raúl Centeno Bayón , Ambrosio Fernández Rico,  Carlos Alonso Palate Sailema, Diego Armando Estacio, Jean Serge Nerin

El caso además es que esto no es la primera vez que ocurre, hay bastante jurisprudencia sobre personas que han suministrado información a la banda terrorista ETA, y que han sido condenados por colaboración con  banda armada, y estoy segura de que los jueces de la Audiencia Nacional conocen esta documentación. Faltaría más, son magistrados de la Audiencia… y claro que la conocen, por eso la sentencia, que ustedes sabrán perdonarme, pero no puede ser más torticera y retorcida, dice que la conducta de los acusados “debe enmarcarse en un contexto distinto o diferente de favorecer la actividad de la banda terrorista ETA; o en términos estrictos del artículo 576 del Código Penal, de cooperar o ayudar a la actividad del citado grupo terrorista”. Está claro que el contexto puede ser distinto, pero también está claro que la conducta de ambos policías suponía una ayuda, y como consecuencia una colaboración con la banda, fueran cuales fuesen los fines, que “supuestamente” esos policías “presuponen por su cuenta y riesgo”. Si no es colaborar con banda armada dar un soplo, pasándole el teléfono a un tío en un bar,  para que se impidan detenciones y se requisen, creo que 54.000 euros, que venga Dios y lo vea.

Por último, hay un tema mucho más grave en la sentencia, y es que concluye, con una aseveración, que deja la puerta abierta a que hechos como este se vuelvan a producir, con una filosofía que emana de ella, altamente peligrosa, cuando dice: “en los delitos de terrorismo el bien jurídico que se quiere proteger es la convivencia pacífica entre los ciudadanos, o dicho de otro modo el alcanzar la paz social, así como preservar el orden constitucional, alterados por la irrupción violenta de un determinado grupo armado, que por la fuerza o violencia, intenta imponer su voluntad; si la acción realizada por los acusados tendente a favorecer el proceso dirigido a hacer cesar la actividad de una organización armada (ETA) no podemos considerar que lesionó o puso en peligro el bien jurídico protegido”. Es decir, que es lo que yo entiendo, esta sentencia permite que acciones delictivas, cuyo fin sea acabar con un grupo terrorista están fuera de considerarse colaboración con banda armada, así que mientras los fines se consideren moralmente adecuados, las acciones que se produzcan para la consecución de esos fines, sea cuales fueran, y sin tener en cuenta las posibles consecuencias, no serán punibles, pudiéndose llegar al extremo, de que si cualquier organización o personas deciden, por ellos mismos y además siempre bajo su propio criterio, ayudar a ETA o cualquier otro grupo terrorista desde fuera de la legalidad,  con el fin del cese de su actividad armada, este hecho no se considerará nunca delito de colaboración con banda armada. Tremendamente peligrosa la conclusión, pues lo que nos dice es que el Estado de Derecho es intermitente, y está o no está, a consideración del criterio de cualquier ciudadano, sea policía o cura párroco… o lo que es peor juez…

También lo que se puede leer entre líneas es que en la Audiencia Nacional “pasan cosas”. Que las manifestaciones inexistentes de Rubalcaba, que casualmente  alega que no se ha leído la sentencia, son altamente sospechosas. Que la reacción del Ministro del Interior actual, defendiendo lo indefendible, con eso de que no se aplicara la sentencia hasta que no sea firme y comunicada, da que  pensar que en este tema hay digamos como poco cohabitación… o tal vez debería decir complicidad. Que ser político en este país tiene bula para muchas cosas, pues parece ser que el tema también iba encaminado a evitar la detención del dirigente del PNV Gorka Aguirre (leer sumario). Que hay un tufo político en toda esta historia,  los propios policías lo admiten,  por muchos esfuerzos de la Audiencia Nacional, con esa sentencia tan “sui generis”, de que hay alguien por encima de ellos, que da las ordenes, y que los ciudadanos no conocemos su nombre, y nos “escama” porqué no se ha hecho más hincapié en esa línea de investigación.

Ahora queda esperar la actuación del Tribunal Supremo, pero también habrá que seguir, cosa que pienso hacer a partir de hoy, la trayectoria de ambos policías: cuáles van a ser sus futuros trabajos y cuáles van a ser sus futuros destinos. No me sorprendería que se les haya prometido una salida airosa, y por supuesto bien remunerada, en alguna entidad privada, que, digamos, esté dispuesta a “colaborar con la causa”, porque lo que está claro que con ese “silencio”, del que han hecho gala durante todo el proceso, acaban de tirar por la borda toda su carrera profesional, y supongo, y solo supongo, que habrá que compensarles, porque además hay otros policías y miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, mirando con atención, lo que les espera a Pamies y Ballesteros, no fuera a ser que a ellos, les suceda lo mismo, o algo parecido, como me decía uno de ellos ayer “off de record”, y  les “dejen tirados con el marrón”. Así que atenderemos a donde van y que hacen, que eso seguro, seguro que nos da una buena pista de este “gran enigma” del Faisán… aunque lo que se dice enigma… ya no lo es, diga lo que diga la justicia…

Son las diez de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 14 grados. La enigmática sentencia del Faisan

Manda Huevos

 

huevos

 

Cuando a un ex ministro o ex presidente del gobierno se les paga el sueldo integro de por vida, no es precisamente por su cara bonita, que por cierto no es el caso de Bono, Trillo y Aznar, si no porque en el ejercicio de su ministerio o presidencia, es posible, que adquieran responsabilidades, que van más allá de ese mandato. Bien pues todo esto que os cuento, parece ser que no es así, que aquí cuando uno deja la presidencia del pais o el ministerio de turno, si te he visto no me acuerdo.

¿Y a que viene esto? Pues que no entiendo porque están en el banquillo de los acusados los militares que fueron a identificar cadáveres en el accidente del avión Yakolev-42, ocurrido en Trebisonda – Turquía, mientras que los responsables últimos véase el trío anteriormente citado, están exentos de cualquier responsabilidad penal o de cualquier otra índole.

Sabéis que os digo a la vista de los visto esta mañana en la vista, que esto si que MANDA HUEVOS.

Son las seis menos cuarto de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 20 grados. Cada día tengo más claro que en este país nos estamos volviendo imbéciles.