Montoro y Wert, la combustión espontanea

Poco a poco se van apagando las luces de Montoro y Wert, mientras a la vez se enciende su llama.  Todos sabemos que siempre hay una parte de los gobiernos que entran en combustión espontánea a lo largo de la legislatura, pero está claro que tanto Wert como Montoro, son de un material altamente inflamable.

La falta de empatía comunicativa del ministro Wert, y su falta de entendimiento de la realidad, y el oscurantismo de Montoro, a la hora de dar explicaciones claras en un tema tan controvertido como el de la Infanta, su DNI y hacienda, con lo locuaz que es algunas veces, han prendido ya la mecha. A no tardar habrá eso que llaman una crisis de gobierno, que no sé porque le llaman crisis, cuando le deberían Sigue leyendo

Tú segrega, que algo queda

Leo con atención el artículo publicado en la revista Sciencie en 2011 The Pseudoscience of Single-Sex Schooling” (“La pseudociencia de las escuelas por sexos”) en el que queda claro que la  segregación en las aulas por sexos dirige a los niños y niñas hacia unos patrones de conducta prefijados por la sociedad  y refuerza el sexismo. Pero como en esta sociedad tiene que haber de todo, en el otro lado, y digo en el otro lado, porque dejo claro que no me gusta la segregación por sexos, están los que defienden este tipo de educación, basándose en que los resultados académicos son mejores.

Las mujeres de mi generación nos educamos en un sistema en el que la segregación por sexos era prácticamente obligatoria. ¿Y porque existía esa segregación? Es muy fácil, los motivos no eran los mejores resultados escolares. Las niñas de mi época teníamos que aprender a ser buenas esposas y madres, ocuparnos de las tareas del hogar, mantenernos vírgenes hasta el matrimonio, y al final casarnos. Eso era lo más importante. A los niños por el contrario Sigue leyendo

Fracaso escolar, fracaso de todos

Si nos fijamos todas las leyes de educación, que desde1985 se han promulgado en nuestro país, vemos que han sido hechas por  el PSOE,  pero también cabe destacar que el Partido Popular no ha derogado ninguna de ellas cuando ha tenido la responsabilidad de gobernar. Además es importante fijarse en que desde el comienzo del siglo XXI, según el  Ministerio de Educación, el presupuesto para educación en nuestro país  ha tenido un aumento  del 76% y se han duplicado las becas e incrementado el gasto medio por alumno. Sin embargo a pesar de estos incrementos económicos, vemos que no se ha paliado el fracaso escolar, y que el nivel cultural de nuestros estudiantes, que está situado en los puestos más bajos de la Unión Europea.

Ahora, estamos asistiendo a un nuevo debate político sobre la educación en nuestro país, y ahí radica el principal problema. Trabajamos una y otra vez, cuando hablamos de educación sobre debates ideológicos de partidos, y por ahí no vamos a ninguna parte. La educación es otra historia, y no puede ser manejada por unos y otros como arma arrojadiza dentro de programas políticos o como moneda de cambio. La educación tiene que estar dentro del marco del esfuerzo, del desarrollo del talento, de objetivos de excelencia como metas, de la evaluación continua sobre la asimilación de los conocimientos que se imparten, por supuesto del respeto hacia aquel que enseña y del que aprende. No tiene porque ser divertida, ni lúdica, algo que escucho incesantemente, pero tampoco pesada o aburrida. La educación es educación y debe residir en saber, ser hábil, conocer y aplicar, y para eso desde luego hay que alejarse de todo lo que hemos visto hasta ahora, y sobre todo generar un pacto entre todos, en la que a partir de ya, los sistemas educativos se diseñen para aprender y enseñar.

Hay que sacar mucha política de las aulas y llenarlas de matemáticas, de lengua, de historia, de cultura clásica, de geografía, de habilidades, en fin… hay que llenarlas para lo que una vez estuvieron pensadas, de conocimiento y de desarrollo de talento.

Mientras, si no enmendamos esta trayectoria tan errática que llevan los sistemas educativos de nuestro país, no habrá mucho futuro para nuestros jóvenes.

Hace unos días comentaba con mi amigo Urrechu, en una de esas sobremesas largas en su “casa”, que si ahora a la edad que tenemos nos dieran la oportunidad de pasar 20 años formándonos, sin más responsabilidad que esa, sería el mejor regalo de nuestras vidas. Pues bien, un joven desde que empieza hasta que acaba su periodo formativo esencial pasa casi 20 años dedicado exclusivamente a esa tarea, ocho horas diarias, cinco días a la semana… tanto tiempo… Así que ¿cómo, después de tan largo periodo seguimos con esos resultados tan desastrosos?  Haceros esta pregunta, porque la respuesta es algo más que tenebrosa.

Desde 1985, fracaso tras fracaso, y ahora ¿lo único que nos preocupa, que genera debate, que nos exalta, que nos desquicia es si la educación se imparte en una u otra lengua? Realmente somos una pandilla de imbéciles… incluida una servidora, que alguna vez también ha entrado “al trapo” de tamaña estupidez. Algo para pensar en ir solucionando rápidamente… porque el fracaso escolar es un fracaso de todos.

Son las dos de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 6 grados.