Populismo no es Democracia #Podemos

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Cuando en un país la falta de ideologías se hace cada vez más patente, algunos partidos políticos se basan en las cuentas de resultados: un voto = un euro, y el único horizonte es solo conseguir el poder. Entonces es cuando los resortes del sistema democrático se resienten, y se deja paso a eso que todos conocemos como el populismo. La sonrisa amplia y el tirar “palante” se convierten en algo prioritario, cuando detrás no hay nada, ni nadie, y solo quedan ya mecanismos de pactos y componendas, para mantener situaciones dominantes o llegar a ellas.

Nunca, que yo recuerde, ha habido ningún régimen populista que haya conseguido, o que de veras lo pretendiera, poner remedio a la injusticia, mejorar la vida de los más desfavorecidos, acabar con la pobreza, remediar la miseria tanto económica como cultural. Ningún sistema político populista ha promovido una verdadera educación, orientada a fomentar el pensamiento crítico, a erradicar las formas de pensar acientíficas, supersticiosas, o las diversas formas de fanatismo.  En un régimen populista lo que menos interesa son los derechos de las personas, les despreocupan los intereses de la gente corriente, y por supuesto les importa un bledo la salud de las instituciones “democráticas”, la participación ciudadana, y toda la retahíla con la que adornan sus discursos vacíos.

En los regímenes populistas nunca falta el caudillismo, el culto al jefe; el partido se construye en base a una figura providencial, una figura carismática, al que la nación, la comunidad “le debe todo”… En la historia hay una larguísima lista de ellos. El líder populista, aparte de ser muy ocurrente y dicharachero, suele ser un demagogo, que miente, halaga, caricaturiza, criminaliza, “moraliza”, o desacredita según le convenga.

Un demagogo es “alguien que le dice cosas falsas a gente que considera idiotas” (Mencken, periodista, crítico social y librepensador norteamericano). Engatusa al personal con actitudes cautivadoras como besar a niños, darse “baños de multitud”, tomar botellines de cerveza, visitar hasta el último lugar del mapa, abrazar a indigentes y desconocidos, y sobre todo prometer maravillas. Por otro lado, es obligado que sea agresivo, hiriente, sarcástico, sin contemplaciones ni concesiones con aquellos a quienes sus seguidores consideran que hay que aborrecer, por ser considerados “el enemigo”, “los otros”… llegando incluso al extremo de encender el fuego del odio, y de la “crispación”…

No hay régimen populista que tolere la libertad de prensa o la libre expresión. Los medios de comunicación solo son consentidos, cuando son aduladores del partido del régimen, del jefe…. y se censura, cuantas ocasiones lo creen necesario y de múltiples maneras, a periodistas y medios.

Los presupuestos siempre son manipulados con arbitrariedad. Los controles son silenciados o ninguneados. El modelo populista identifica fondos del Estado con fondos del gobierno o -peor aún- fondos de quien tiene la vara de mando. Los usa a discreción para someter a opositores, comprar voluntades y hacerse auto bombo. No escatiman en gastos a la hora de transitar por el camino del narcisismo-absolutista. Para los regímenes populistas no hay limitaciones ni medidas fiscalizadoras o que fomenten la mínima transparencia en la gestión de la cosa pública, solo se admiten “observatorios inoperantes y laudatorios”, nada de instituciones independientes, llámense tribunales de cuentas, defensores del pueblo, o cuestiones semejantes.

También es característico de este tipo de régimen político su total desprecio hacia el orden legal. Igual que en las monarquías absolutistas y a la manera de los caudillos “dueños de vidas y haciendas de sus súbditos”, la ley es apenas un traje que se ajusta a gusto y medida.
Ni qué decir tiene que el régimen populista no acepta la alternancia, procura por todos los medios a su alcance perpetuarse en el poder, su ideal es la reelección ilimitada, la presidencia vitalicia, quizás incluso hereditaria.

Todo lo anterior está aderezado con una buena dosis de “pensamiento Alicia”. La constante propaganda de que se está avanzando hacia un futuro maravilloso, de dicha, de felicidad, de equidad nunca vistos. Lo mismo que un ilusionista, que crea un escenario impresionante, que sólo es perceptible desde un determinado ángulo. Es un espejismo que se publicita de manera machacona, hasta la saciedad. Repetir que se han logrado resultados notables desde que ellos gobiernan, y que nos espera un futuro aún mejor, no deja de confundir, “convencer” y tener realmente un efecto anestésico en los ciudadanos; o como poco siembra la resignación, la aceptación de mediocridad imperante como algo soportable.

El caudillismo, el culto a la personalidad en torno a lo cual gira casi todo, la carencia de controles institucionales de cualquier clase, la inseguridad jurídica, la ausencia de visión de futuro, de previsión, de planificación, la cada vez mayor crispación y el objetivo de mantenerse en el poder a toda costa impiden cualquier posibilidad de progreso real. Con semejante clima no se pueden esperar inversiones propiamente dichas, ni ningún tipo de acción emprendedora, ni nada que se le parezca.

Los regímenes democráticos no populistas, – aunque creo firmemente que el populismo y la democracia son términos contrapuestos, pero de alguna manera tendré que ponerle nombre a este engendro sobre el que estoy escribiendo esta noche- propiamente dichos no participan de la ristra de corrupciones mencionadas a lo largo de este escrito. No practican el personalismo narcotizante, anestésico, no manipulan los medios de comunicación, no usan de forma arbitraria el presupuesto, no alientan el odio, no desprecian la legalidad vigente, no boicotean la seguridad jurídica, no temen la alternancia, no descalifican a la oposición, no espantan las inversiones, sino que las reciben con los brazos abiertos, se abren al comercio exterior y no distorsionan las estadísticas para engañar a la ciudadanía. Los regímenes democráticos no populistas, poseen un mayor nivel de bienestar y de crecimiento, son previsibles e infunden confianza.

A partir de ahora habrá que tener mucho cuidado con el giro que den las cosas, las cosas de la política, me refiero, de aquí a unos meses. Hay que cuidar de la casa, de esta casa, que algunos, los que tenemos ya unos años, nos ha costado mucho llevar a cabo. Hay una historia detrás de todo esto, de hombres y mujeres, que se han dejado la piel, la vida, incluso las ilusiones, en poner en marcha un sistema democrático limpio. Años de lucha que no pueden convertirse en un sistema basura donde lo importante es conseguir, y luego perpetuarse en el poder cueste lo que cueste.

Soy de las que sigue creyendo en las ideas y en las ideologías, y entiendo que lo importante para la ciudadanía, no es precisamente que este el PSOE, o el PP, u otros en el poder, por más simpatías o antipatías que sienta hacia cualquiera de estas formaciones. Lo importante, lo vital es que esté quien esté, gobierne quien gobierne, mantenga la esencia de la libertad y del sistema democrático – por el que como dije antes luchamos durante años-, y que este no se debilite, ni se deteriore. Por eso habrá que prestar especial atención hacia los que hacen y deshacen, no vaya a ser que, en ese afán del poder por el poder, se rompa todo aquello en lo que creemos muchos y que es una garantía de libertad y convivencia.

Algunos piensan que ciertos regímenes de apariencia, solo de apariencia democrática, se puedan maquillar con urnas y votos, y que la palabra libertad se pueda usar como quien usa un klenex . Otros vemos claro, sin necesidad de limpiarnos los anteojos. Cuando todo se reduce a ganar sea cual sea el precio, aunque al final terminemos cayendo todos en esta apuesta infinita por hacer prevalecer personalismos, seguridades y sillones, la libertad se debilita, tanto que puede llegar a desvanecerse. Por eso conviene recordar lo que una vez dijo Benjamín Franklin :“Aquellos que son capaces de ceder la libertad esencial para adquirir una pequeña seguridad temporal, no merecen ni libertad ni seguridad.”

Son las once de la noche. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 12 grados. A veces tengo la sensación de estar recorriendo un desierto en un caballo sin nombre

El Elector Desencantado #Pactos #Gente

Gente

No hay mejor termómetro social que tomar café en un bar y escuchar lo que dice la gente que te rodea.

Como todas las mañanas paro a tomarme ese cafelito de máquina, que es lo que más me pone para arrancar el día, y mientras lo hago, repaso algún periódico – el que me dan en el local – y escucho, si escucho lo que dicen unos y otras.

La verdad es que lo que se puede oír a los parroquianos habituales es verdaderamente desolador. La palabra que más flota en el ambiente es corrupción, que todos mencionan asociada a gestos de indignación, pero además teñida de tonos de escepticismo. Si, las noticias sobre corrupción alarman, molestan, cabrean, pero, aunque la gente la identifica con un determinado partido, la consecuencia es que al final de esas conversaciones lo que queda es eso de “todos son iguales”. Cuanto más suena el ruido de la corrupción más y más se deteriora la imagen de la clase política, y como consecuencia el sistema. Hay muy pocos corruptos en la trena, y, sobre todo, y es lo que a la gente más le molesta, se han llevado el dinero, no lo van a devolver nunca, y en breve estarán en la calle.  Me temo que la mayor parte de los políticos nos son conscientes, que ese ejercicio de lanzamiento de barro de unos contra otros, está dejando a los pies de los caballos la imagen general del sistema democrático.

Lo siguiente que se puede percibir de esas conversaciones es el desencanto y el descontento. Esta dinámica tan desordenada y tan desconcertante de los posibles pactos han dejado al votante fuera de juego. Se han dado cuenta de que ya no pintan nada, y que, si vuelve a haber elecciones en unos meses, serán de nuevo utilizados, para luego una vez recogido su voto, lanzados al cajón de los juguetes rotos, o a la papelera de reciclaje.

Los votantes del PP están abochornados por los ríos de mierda y de codicia que corren por las venas de su partido. Los votantes del PSOE, apenas si llegan a comprender, porque su partido se sienta a negociar con aquellos que le humillan y le insultan cada día. Decía un señor esta mañana, con un cabreo más que manifiesto: “Si yo hubiera querido votar al de la coleta, lo hubiera hecho, pero he votado a Sánchez, que pensaba que no tenía nada que ver con esa gente”. Los votantes de Ciudadanos también andan perdidos. Toda su campaña ha sido proyectada sobre la regeneración, sobre el cambio, y el resultado es el apoyo al PSOE, de momento, o tal vez, después al PP, que representan para esos votantes lo viejo, lo que no debe ser, lo que debe mutar, lo que debe regenerarse. Y luego está Podemos. Esta formación tiene mucho más cerca a sus votantes que el resto de los partidos por la estructura de círculos que han ido conformando en su creación, y desde luego lo hace más vulnerable. Los líderes de Podemos no han jugado el rol de líder al uso, al modo tradicional, se suponía que eran uno más, meros interlocutores de la gente, y ahora se encuentran con líderes entronizados por ellos mismos, que se sientan con el establishment para conseguir ministerios para sus amigos y familiares. Han formado lo que sus votantes tanto detestaban: una casta, una clase al margen del votante. Para muchos de sus electores han quedado vacías esas palabras de Pablo Iglesias: “Nosotros solo gobernaremos si tenemos mayoría absoluta”. Que lejos queda ya el espíritu del 15M

Y lo que es peor, todos, se han lanzado a los medios a decir NADA, con ruedas de prensa en horarios leoninos,  llenas de palabrería vacua, con el espíritu de “Vuelva Usted Mañana”, y eso si a contar lo buenos que son ellos y lo malos que son los otros, como si siguieran en campaña electoral, haciendo promesas que ya sabemos que nunca van a cumplir y con mucho postureo, que eso si que lo han aprendido bien.  Pero a la vez que abren el enfrentamiento, al que pretenden arrastrarnos,también se sientan a negociar con aquellos que momentos antes han puesto de vuelta y media.

En el bar, hoy, hay hartura y lejanía, cada vez más de lo que representan políticos y políticas de nuestro país, y no me equivoco mucho si avanzo, que si hay nuevas elecciones, la abstención va a ser mucho más que elevada.

Este tiovivo enloquecido en el que se ha montado la clase política y acompañada, por cierto, de nosotros, los medios de comunicación, es incomprensible para el ciudadano, para la gente, que a su trabajo acude, el que lo tiene y con su dinero paga, que después de ese café mañanero tiene que resolver miles de problemas para seguir adelante, y miran ya con mucho escepticismo y desagrado, a unos cuantos que se les ve mucho y de lejos una ambición desmesurada, y poco, prácticamente nada, el servicio público, que les encomendó, los que en teoría mandan: el pueblo, la gente, los ciudadanos, las personas.

Como decía una señora hace un rato: “Administren y no enreden, que para eso se les paga, que cada vez nos salen más caros”

Son las diez menos cuarto de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 7 grados. El Elector Desencantado.

 

Almax para Políticos

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Una de las cosas más difíciles de digerir son las palabras. Si, las propias, las dichas cuando no se debe, como no se debe, a quien no se debe y donde no se debe. En los próximos días creo, que vamos a asistir a una buena dosis de políticos que van a tragarse eso, exactamente, sus propias palabras, de golpe y a penas sin masticar.

De hecho, últimamente ya conocemos casos de auto ingestión de vocablos, y hay que advertir que estos atracones de expresiones son tremendamente pesados a la larga. La verborrea chulesca y jactante termina produciendo digestiones molestas. Recomiendo pues, para una mejor digestión y evitar males mayores, almax para políticos. No sé si lo han inventado, pero si no lo han hecho, el que lo descubra se forra con la patente.

Son las seis menos cuarto de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 11 grados.

#PedroSanchez y “la militancia” #PSOE

rosa

Para Pedro Sánchez, un militante del #PSOE viene a ser como una ficha del parchís, o en el mejor de los casos como una pieza de ajedrez.

Hoy nos desayunamos, con que el líder del Partido Socialista quiere utilizar a la militancia contra los barones del partido, que le han puesto a Pedro – el del clan de Somosaguas – las cosas difíciles, no solo para ser el próximo presidente de gobierno, sino para seguir liderando el PSOE.

Es terrible leer eso: “usar la militancia”. Tal vez Sánchez se cree superior a ellos, como si no pensaran, como si fuesen solo números, como, en definitiva, fuesen unos tontos, sin apenas voluntad y entendimiento, y él, el más listo del corral, pudiera manejarlos a todos a su antojo.

No sé si Pedro, se ha percatado, de que ha perdido las elecciones, y a los primeros que ha defraudado ha sido a su militancia y a sus electores. Mucha de esa militancia, a la que ahora él alude, ha dimitido del voto, porque, esa militancia, ya no se siente reflejada en el proyecto – o mejor dicho no proyecto – que Sánchez presentó en las pasadas elecciones. Ni tampoco ha gustado demasiado a “la militancia” el talante autoritario y dedocrata que Sánchez ha puesto en marcha en Madrid, quitando y poniendo piezas, hasta hacerse con el control del partido en la capital, a base de “cuartelazos”.

Por cierto, y que no se me olvide, algunos militantes, de esos que habla Sanchez, me han contado su malestar, precisamente en Madrid, donde el líder socialista, que vive en Prado de Somosaguas, una de las zonas más elitistas de Pozuelo, ha preferido que #Carmena #Podemos gobernará la capital, antes que los suyos. Claro que como me dijo uno de ellos – del que no cito el nombre, me lo pidió él expresamente – “él vive cómodamente en Somosaguas – Pozuelo, y ve de lejos el drama municipal que vive Madrid, a él le afecta poco. Pedro da miedo”.

Que la tabla de salvación de Pedro Sánchez, que no del PSOE, sea un partido antisistema, como #Podemos, dice ya mucho. Lo mismo “la militancia” esta vez se lo piensa.

Son las nueve de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 5º .

 

 

 

Caza Mayor #PabloIglesias #Podemos #SusanaDiaz

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Hubo un momento en que pensé que la intención de #PabloIglesias #Podemos era ganar elecciones. Ahora lo tengo claro, de momento, creo, que no está en sus planes. Por lo menos en lo que se refiere a elecciones municipales y autonómicas.

Sus esfuerzos y los de su partido se centran fundamentalmente en la caza mayor. Si, en el ejercicio de la cinegética de grandes piezas, en este caso, piezas políticas pertenecientes a lo que él llama el ‘sistema’.

La primera pieza que tiene en el punto de mira se llama Susana Diaz. Sabe que puede tirarla abajo, sabe que puede acabar con ella, y me temo que no va a dudar en apretar el gatillo.

Al fin y al cabo #PabloIglesias #Podemos representa la opción antisistema, y no es ninguna novedad está estrategia, claro que deberían advertir a sus electores que sus votos no van a construir nada, no van a gobernar nada, son votos a la contra, y el objetivo final es la demolición de todo lo que hemos puesto en marcha durante estos últimos años. Ni siquiera hay ánimo de corregir los errores, para ellos basta con la destrucción de ese sistema del que tanto abominan en sus mítines, y Susana Díaz tiene toda la pinta de ser la primera víctima. Aunque tal vez, ella se lo ha buscado. Nunca conviene ponerse a tiro, cuando un cazador de grandes piezas anda suelto.

¿Quién será el siguiente?

Son las nueve de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 13 grados

En respuesta a Esperanza Aguirre y Albert Rivera sobre la legalización de la prostitución ¿te gustaría que tu hija fuera puta?

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Como parece que estamos inmersos en un periodo de elecciones locas, con unos programas electorales locos, donde lo que prima es “pillar poder” y poco más, le voy a hacer a la Esperanza Aguirre y por extensión a Albert Rivera algunas puntualizaciones sobre la realidad de la prostitución.

La prostitución es una cuestión de género porque implica mayoritariamente a mujeres, en el pasado y en el presente. En los anuncios de contactos en prensa se ofrecen mayoritariamente mujeres. Y en los paseos por las áreas de prostitución de nuestras ciudades podemos ver todos los días mujeres que se ofertan, y constituye una de las prácticas más violentas que pone de manifiesto, las relaciones desiguales entre hombres y mujeres. Las cifras de organismo oficiales internacionales, gubernamentales y no gubernamentales,   sobre trata de personas, que posteriormente son dedicadas a la prostitución, contabilizan millones de  mujeres y niñas.

La explotación de la prostitución se lleva a cabo por proxenetas, que mayoritariamente son hombres, y que someten a esas mujeres y niñas a condiciones de esclavitud, durante la  mayor parte de sus vidas, sin poca o ninguna salida. De hecho la Unión Europea considera la prostitución la tercera rama de crimen organizado.

Cuando una política o un político se atreven a proponer la reglamentación de la prostitución no se están limitando a crear una norma, una ley, lo que hacen es fijar un sistema de valores, donde las personas dejan de ser personas para convertirse en mercancía, y nos están enviado, a los ciudadanos este mensaje: es legítimo el uso comercial del cuerpo de las mujeres, en definitiva es legitimo comprar y vender personas.

Esa actitud tan electoralista de Albert Rivera, que parece que lo único que le importa es hacer caja, o de Esperanza Aguirre, que amen de también hacer caja, parece que quiere asegurarse la alcaldía, a costa de lo que sea, incluida la dignidad de las mujeres, lejos de favorecer a las prostitutas, lo que están haciendo es intentar poner en marcha un modelo de sociedad donde se va a permitir el “uso de las mujeres”. La mayor cosificación de la mujer  es la prostitución.

Efectivamente la prostitución, desgraciadamente existe, pero lo que desde luego me parece inconcebible, es que, para solucionar un problema lo que hagan algunos, sea generar mecanismos para asegurarlo, para que perviva, para que se perpetué, que sería la consecuencia de la legalización de la prostitución.

Es muy duro escuchar de la boca de un político o política que la prostitución es una industria y que legalizarla nos puede dar muchos beneficios, pero lo que me resulta más doloroso es que esos representantes o futuros representantes de los ciudadanos no  estén trabajando  contra la industria del sexo y contra el proxenetismo, algo que debería ser una prioridad en sus programas. Su trabajo, en vez de esa recaudación de votos para posibles pactos de poder, debería estar encaminado a realizar una concienciación social del lo pernicioso, lo terrible, lo aberrante,  que es, que haya hombres que compran cuerpos de mujeres, y lo que deberían estar haciendo, en vez de sentarse en sillones hinchables o pasearse por las radios y las televisiones, es generar políticas de igualdad de oportunidades, que creen las condiciones necesarias y suficientes para así evitar que las mujeres con menos recursos se vean abocadas a formar parte de la población prostituida. La trata de seres humanos, especialmente mujeres, existe porque existe la prostitución.

Para terminar este post, os voy a poner un ejemplo para ver lo sangrante que puede ser este tema, porque no hay nada como llevar las cosas a la realidad cotidiana para ver su dimensión.

Supongamos dos familias hablando tranquilamente sobre a que se dedican sus hijas. Una dice, mi hija ha estudiado derecho y ahora trabaja en la asesoría jurídica de una empresa. La otra, contesta, la mía es prostituta y trabaja en un local de alterne. Darle una pensada a esta situación, a ver qué os parece.

Son las doce menos cuarto. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior  es de 16 grados. ¿Te gustaría que tu hija fuera puta?