Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí #VOX

Está claro que los dos grandes vencedores en estas elecciones son el PSOE y Ciudadanos. No cabe ninguna duda. Dos partidos que, con opciones ideológicas diferentes han tendido hacia el centro, y ya sabemos que en España el que juega acercándose hacia el centro, gana las elecciones. Ya sucedió antes. Con Felipe, con Zapatero, con Rajoy, según se acercaron más o menos a posiciones de moderación y dialogo, con más pragmatismo que ideología, ganaron o perdieron votos. No somos un país de extremos, aunque haya algunos que se empeñen en llevarnos a esos escenarios, incluidos nosotros los medios de comunicación, porque obviamente “vende” mucho más el sensacionalismo de los radicales, por la derecha y por la izquierda, que las posiciones centradas, pragmáticas y transversales.

También hay mucho perdedor en estos comicios, aunque a estas horas intenten esconderlo. Para empezar el Partido Popular, que en una campaña escorada hacia la derecha y haciéndose eco de propuestas que jamás vimos en la última etapa de gobierno de ese partido, le han llevado al peor resultado de su historia reciente. Con una intención de opacar la etapa de Rajoy, no han sabido encauzar los logros económicos de su etapa de gobierno, y se han acercado peligrosamente hacia posiciones que dejaban a los ciudadanos y a las ciudadanas hacia la duda ¿Para qué votar una opción si hay otra, VOX, que define esa derecha anacrónica y a la que, en el penúltimo día de campaña, ya anuncio Casado, que estaba dispuesto a que entrara en su gobierno si ganaba las elecciones? ¿Cómo votar a un partido que se acerca peligrosamente a opciones xenófobas, machistas y homófobas, en una sociedad que ya tiene superados esas discriminaciones? El error de PP es de manual, y desde luego, o enmiendan esa deriva ideológica o probablemente desaparezcan. Amén de que el recuerdo en el elector de la corrupción aún está muy reciente, por mucho cambio de caras que hayan hecho.

Otro de los perdedores es Unidas Podemos. Insisto, la radicalidad no gusta al elector. A pesar de los vanos intentos de Pablo Iglesias de aparecer como un abad en los debates, con un tufo impostado de pacificador y domador de tormentas, los y las votantes de la izquierda han desconfiado de la opción morada. Su intento de última hora de apuntarse a las tesis feministas, cuando nunca estuvo en su adn, con ese cambio de nombre al femenino: Unidas Podemos, no ha valido para mucho. De hecho, le ha restado votos. No hay nada que guste menos a las feministas, que se las utilice para lavados la cara, y distraer la atención de otros temas de más importancia. Los que seguimos el parlamento de cerca, hemos visto como le ponían palos en las ruedas al PSOE, una y otra vez en temas de políticas de igualdad de género.

Y otro de los perdedores, a pesar de haber conseguido un escaño más, ha sido el PNV. Anoche escuche ya a algún dirigente de esta formación ponerse medallas, pero … – ¡Ay los peros, cuanto cuentan los peros! – han sido incapaces de frenar el crecimiento de Bildu, que duplica sus resultados en los territorios vascos. Mala noticia para el PNV, que no sé si es que no lo ve, o que no quiere verlo.

Tal vez, y solo tal vez, la mejor noticia es que el PSOE puede gobernar en solitario, y si se esmera, hacerlo durante cuatro años, aportando estabilidad a este país, que tanto lo necesita. Claro, eso si saben embridar bien el tema catalán, que tanto distorsiona el panorama. Con estos resultados los independentistas no juegan la partida en el Congreso, pero si la juegan en la calle que es su territorio desde hace unos meses. El acierto o el error en el tema catalán por parte de Pedro Sánchez es un tema decisivo en esta legislatura. Al loro, con esto, porque que como vemos ya no es un tema local, sino que se ha extendido como una mancha de aceite, a todo el territorio nacional, condicionando la opinión de los ciudadanos de cualquier parte de España.

Y la peor noticia, de estas elecciones generales, y que me quita el sueño desde hace algún tiempo, es la irrupción en el congreso de VOX, un partido fascista, y que no lo esconde, en estado puro, lleno de odio, machismo, homofobia y xenofobia. Sus 24 diputados, desde luego no van a ser relevantes para ninguna acción parlamentaria, pero van a tener grupo propio, van a tener presupuesto público y van a ser un altavoz permanente del totalitarismo en la cámara baja. No es una buena noticia que las mujeres de este país tengamos que pagar de nuestros impuestos la “estancia” de los diputados de VOX en el parlamento, y digo las mujeres, porque entre sus principales objetivos de odio, estamos nosotras. Tener un partido con voz y voto en el parlamento, que ha sido capaz de sembrar la duda sobre las acciones encaminadas a la igualdad de derechos que han llevado a cabo las distintas administraciones a lo largo del tiempo, es malo. Tener a un partido que ha puesto en duda la lucha contra la violencia de género y las políticas de protección a las mujeres víctimas de esa violencia, es malo. Tener un partido, en el corazón de la democracia, que es el parlamento, que miente, una y otra vez sobre las denuncias sobre violencia de género, y ha sembrado la duda sobre el tema de las denuncias, es malo. Tener un partido que miente sobre las mujeres – entre otras cosas- que odia a la mujer libre e independiente, que quiere relegar a la mujer a posiciones, que creímos superadas, es francamente malo. Y con eso hay que lidiar en esta legislatura.

Ninguno de los cuatro partidos más fuertes en estos comicios ha sido capaces de cerrarles las puertas del parlamento, y 24 diputados – aunque algunos digan que podía haber sido peor, eso desde luego no es un consuelo- son muchos diputados, son muchas voces, amén de sus seguidores que desde luego son lo peor de cada casa, con unas conversaciones de bar y testosterona que ponen los pelos como escarpias. Tal vez esos cuatro partidos, además de los independentistas, que están todos como Antón Pirulero: “que cada cual atienda a su juego”, deberían hacérselo mirar, y trabajar, para que en esta legislatura el fascismo, encarnado claramente en VOX, desaparezca y deje de crecer en nuestro país, porque de momento como escribió el hondureño Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 19 grados. Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí

 

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Las mujeres no damos nuestro voto a cambio de nada, que les quede claro. #28A #EleccionesGenerales

Hay que ver la cantidad de mensajes vacíos, dirigidos a mujeres, que estoy escuchando en esta campaña electoral. Nos hablan los líderes hombres como si las mujeres de este país hubiésemos nacido ayer, y no tuviéramos memoria. Somos, las mujeres, sus votantes carpe diem, si, de las que se acuerdan, como nos acordamos de Santa Bárbara, solamente cuando truena, y ahora en mitad de la tormenta electoral, con ocho millones de indecisos, la mayoría mujeres, vuelven sus ojos hacia nosotras para pedirnos el voto, eso sí a cambio de nada.

Nada, sí, porque si repasamos que es lo que han hecho los distintos gobiernos que han pasado por Moncloa en estos últimos años veremos que todo sigue más o menos igual, incluso en algunos aspectos, vamos a peor. Y si leemos los programas de los partidos políticos, con responsabilidad de gobierno o no, veremos que le dedican algún epígrafe para cubrir el expediente y poco más. Eso sí mucho diagnóstico, no se para que exactamente, pero poca solución. Y sino miremos a estos temas: pensiones precarias para las mujeres o ausencia de estas, brecha salarial, prostitución, aborto, custodias en caso de divorcio, natalidad, corresponsabilidad, conciliación, violencia sexual, violencia de género, pornografía, vientres de alquiler, brecha de poder, desahucios de mujeres, paro femenino, precariedad laboral, profunda soledad y abandono de la mujer rural, discriminación continua en el más amplio significado de esa palabra, y ¿que ofrecen para solucionarlos?. NADA.

Asistimos, ya de continuo a campaña electorales, cada año varias, como si fuera una epidemia de políticos corriendo detrás del poder, pero el poder ¿para qué? ¿Para hacer exactamente qué? ¿Dónde están las mujeres liderando la política? Y esta campaña masculina llena de líderes varones, con asesores varones, con debates entre hombres, que nos hacen una y otra vez “mansplaining”, y nos cuentan que es lo que tenemos o no tenemos que hacer, personalmente me enerva. Me empiezo a preguntar, y es una cuestión peligrosa, como nos beneficia a las mujeres, que esté uno u otro partido en el poder, si estamos al margen de sus agendas. Si los problemas que tenemos no se abordan cuando unos u otros llegan al poder con nuestros votos. Si, esos votos que se afanan a solicitarnos en sus peroratas interminables, sobre planteamientos cada vez más alejados de nuestra realidad, van a servir para algo. Me pregunto, si van a tener utilidad a la hora de cambiar una sociedad machista como esta, por una sociedad en la que los hombres y las mujeres tengan igualdad real. La respuesta, de momento, es NO y a los hechos me remito.

El feminismo se ha convertido en una coartada en la política, o mejor dicho en una coartada de los políticos que lideran. Hemos vuelto a la casilla de salida, pasando de sujetos a meras herramientas, que se usan cuando conviene, y que cuando no les presta, nos vuelven a encerrar en la caja de los juguetes olvidados.

Los debates de estos días han sido tremendamente delatores en este aspecto. Desde usar la violencia de género como arma arrojadiza entre ellos, para ver quien se lanza más muertas al atril, hasta ver la brecha de género en vivo y en directo en un plato con hombres en posición de poder debatiendo y mujeres limpiando el suelo y maquillando.

Más de la mitad de las personas de este país somos mujeres y tenemos eso que tanto desean en estos días esos líderes políticos masculinos: un voto en el bolsillo. Si, ese derecho al voto por el que tanto pelearon nuestras antepasadas para que tuviéramos poder de decisión en la política, pero la realidad es que ahora mismo no decidimos nada, son ellos los que utilizando nuestras papeletas van a resolver por nosotras, van a seguir diciéndonos que es lo que tenemos que hacer, que es lo que más nos conviene, eso sí, sin solucionar ni uno solo de los problemas que nos llevan acuciando y que nos hace ser ciudadanas de segunda categoría.

Si el 8 de marzo del pasado año, y el de este, verdaderamente, han marcado un cambio en las reivindicaciones por los derechos de las mujeres, no me cabe ninguna duda de que el próximo 28 de Abril debería haber una abstención masiva entre las mujeres, porque ninguno de los líderes que se postulan para presidir el país han sabido encauzar las necesidades de igualdad – un derecho constitucional, por cierto – que demandamos las mujeres. La paciencia tiene un límite, y la nuestra me parece que se ha agotado. Las mujeres no damos nuestro voto a cambio de nada, que les quede claro.

Son las once de la mañana. Llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 10 grados.

 

Agencias Electorales

Dice mi amiga #laLiber que los partidos políticos han perdido su esencia para convertirse en agencias electorales. Qué gran verdad. Y ahora se ven perdidos, porque la falta de ideología a  la hora de defender una idea u otra les hace incapaces de sacar adelante sus proyectos, y lo que es peor, están perdiendo, como consecuencia la capacidad de comunicar al ciudadano porque o porque no se hacen las cosas.

Tirar la herramienta ideológica a la basura como han hecho todos, porque de momento ninguno se salva,  desde luego no les favorece. Ya sé que el trabajo de salir de la crisis contribuyó a este hecho, y que desde el luego pintaban bastos en la economía. Si, entonces, había que hacer algunas concesiones para poder salir adelante, pero de ahí a perder toda la sustancia y la identidad de cada una de las formaciones políticas de nuestro país va un trecho. Es más de la crisis ya hemos salido de una manera u otra, y los partidos siguen utilizando esta estrategia.

La coyunturalidad con la que las distintas formaciones políticas de nuestro país defienden una idea y la contraria, un pacto con unos o con otros sin importarles lo mas mínimo quien es quien, y que defiende cada quien, hace que los ciudadanos vean con tremendo escepticismo a los líderes. Tal vez por eso reciben tan malas notas en el CIS.

Cuando se pierde la idea y el pensamiento político que sustenta una opción, o un partido en este caso, el ciudadano lo que percibe es que lo que busca el político en ese momento, es el poder por el poder, sin el menor atisbo de intención de servicio público, y con unas connotaciones de ambiciones personales que producen rechazo en el votante, que se pregunta ya en muchas ocasiones ¿Estoy votando a una persona para que mantenga su silla o estoy votando un  modelo de sociedad que me interesa?

Esta duda empieza a ser generalizada y no lleva a nada bueno. De hecho la esencia de la democracia no son las personas que detentan el poder delegado por el pueblo, sino la posibilidad de que todas las opciones políticas con sus modelos de sociedad correspondiente tengan su sitio y su oportunidad.

Todos los días estamos recibiendo impactos informativos relatados sobre esta manera de obrar, y no puedo encontrar en estos momentos ningún partido político que no esté jugando a este juego tan peligroso, que deja al margen los intereses de los ciudadanos para que primen los intereses de las personas que ocupan un determinado puesto o pretenden ocuparlo.

Es un riesgo para la democracia andar con estas artimañas, porque cuando el ciudadano deja de entender que el sistema democrático defiende su modelo de sociedad y sus intereses, y empieza a pensar que esto que ha costado tantos años conseguir, solo sirve para los intereses de unos pocos, es cuando empieza a encontrar el terreno abonado el populismo, el fascismo, y todo aquello que existe al margen de la vida democrática. No lo digo yo, que lo dice la historia, que raras veces se equivoca.

Tal vez toda esta nube de políticos y políticas, y sus satélites que pululan por las instituciones deberían pararse a pensar que, o empiezan a trabajar en sustancia ideológica, cada uno la suya, o a la postre esas agencias electorales antes llamadas partidos tienen los días contados. Lo que viene después, que vendrá si nadie lo remedia, es la involución vestida de populismo cuyo recorrido no quiero ni pensar en conocerlo.

Es la una y media de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 24 grados. Agencias Electorales

Cataluña y la investidura: Antón Pirulero que cada cual atienda a su juego

El tema de Cataluña es harto curioso en muchísimos aspectos, pero el que más me llama la atención, es que esto que llaman el proces ha puesto de relieve un circo de ambiciones.

Me temo que algunos en vez de ver un problema, que es lo que apreciamos los comunes mortales, ven desde hace unos meses en el proces, una oportunidad. Me estoy refiriendo a políticos “of course” que andan “midiendo” cómo, porqué, cuándo y cómo sacar el mayor rédito a uno de los problemas más graves que han afectado a la sociedad española en los últimos años. Lo de la vocación de servicio público me temo que ni esta ni se le espera.

Son curiosas las actitudes de los diferentes líderes en esta situación tan comprometida y tan controvertida, que desde luego no conviene perder de vista, a la hora de hacer lo poco que nos dejan hacer a los ciudadanos, votar de vez en vez, aunque hay que decir que cada vez lo hacemos más frecuentemente y sobre lo mismo. Otra de las anomalías de las muchas que vivimos.

El sin dios de los políticos que apoyan el Proces es público y manifiesto. Mientras nos encontramos con un Puigdemont que se aferra al cargo o al futuro cargo con uñas y dientes, eso sí sin arriesgar nada, desde sus cuarteles de invierno de Bruselas, proponiendo investiduras telemáticas y presidencias propias de la canción “contigo en la distancia” para evitar la cárcel, encontramos al otro lado, aunque se supone que están en el mismo – que lio, señor, que lio – a Junqueras que opina que hay que estar presente en la investidura o en cualquier acto del Parlament, porque, no os quepa duda, ese es un medio de salir aunque sea unas horas de la trena. Una situación de unos supuestos socios para gobernar – me temo que va a ser desgobernar – realmente dantesca, incoherente, espeluznante y desde luego – para seguir rimando- irritante para los ciudadanos que asistimos atónitos a este circo.

También está Domenech, que visto el percal… juega sus propias cartas, desconcertando al electorado de su partido que no se encuentra, desde luego, demasiado cercano a la independencia. Pero, eso es pecata minuta. Lo importante, en este caso, como en otros, es ver si Domenech se “coloca”, y luego ya inventaran algo para justificar esa acritud contra los partidos que no abogan por la independencia y apoyar proyectos dignos de haber sido diseñados por un Unicornio.

Iceta, silente. De haber hecho un ruido enorme durante la campaña, ha pasado a estar escondido detrás de la tabaiba, esperando que esto de la investidura no le salpique demasiado, y vea peligrar “su sitio”, ahora puesto en entredicho por sus bases, pues tras sus peticiones de indulto para los golpistas no ha salido demasiado bien parado con los resultados.

Albiol no cuenta, o mejor dicho si cuenta, pues el Partido Popular ha anunciado que no decidirá sobre el cese de este “político de altura” hasta que no esté constituido el Parlament. Cosa que puede suceder nunca al paso que vamos. Así que de momento Albiol también salva su sitio, aunque sea pequeñito.

La Cup a su bola, tampoco cuenta demasiado. Estos juegan por fuera de todo y contra todos, con lo cual si estuviéramos escribiendo una ecuación para resolver todo este galimatías, personalmente, no le asignaría ninguna variable. Tampoco es que estén demasiado interesados por el poder tal y como lo entendemos nosotros. Ellos viven una entelequia política anarquista donde el poder llega por ocupación del no poder. Complicadísimo de explicar porque tampoco tiene mucha explicación, y una ya tiene una edad y no está para perder el tiempo.

¿Y Arrimadas? Curiosa la situación de ciudadanos en este Juego de Tronos. El despegue de Ciudadanos, no solo en Cataluña, sino también a  nivel nacional, está íntimamente ligado a la situación de inestabilidad en Cataluña. Si no se hubiera producido el conato de independencia, probablemente Ciudadanos seguiría estancado, pero Cataluña ha cambiado el panorama. De repente la intención de voto se ha disparado hacia la formación naranja. Y “casualmente” Inés Arrimadas, cuya obligación como líder del partido más votado, es ir a la investidura, se descuelga con que no va a pasar por ese trance porque la perdería. Curioso argumento, el de la Sra. Arrimadas, porque por esa misma regla, y con los resultados que daban las encuestas antes de las elecciones del 21D, no debería haberse presentado tampoco a esos comicios. En cualquier caso Ciudadanos debería valorar que es un deber que han contraído con sus electores, y que cuando se pide el voto, el partido se tiene que jugar hasta el final.

Pero, me temo, que Ciudadanos y Arrimadas han valorado ya lo favorable que es la situación que vive en estos momentos Cataluña para sus intereses personales y partidistas ¿Le conviene a Ciudadanos que se estabilice la situación en Cataluña? ¿Qué sucedería con la intención de voto para ciudadanos si Cataluña fuera una comunidad estable? ¿Un periodo largo de inestabilidad en Cataluña a quien beneficia más? Me temo que las respuestas a estas preguntas son más que evidentes.

Estamos viviendo una vez más un caso típico de Antón Pirulero, que cada cual atienda a su juego, y el que no lo atienda pagará una prenda. Menudo panorama se nos presenta y mientras tanto… la casa por barrer.

Son las once de la mañana. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 9 grados. Afortunadamente no nieva que esa es otra.

Cataluña y la investidura: Antón Pirulero que cada cual atienda a su juego

DUI y 155: Todos Ante El Abismo

 

Ayer percibía cierta euforia empalagosa en las redes sociales, un entusiasmo lleno de vehemencia irresponsable por unos hechos, que desde luego, a mi juicio, constituye una de las peores paginas de nuestra historia. Había un aroma de pequeñas venganzas personales en las timelines de twitter de muchos usuarios hacia Cataluña, hacia los catalanes, como si fueran todos ellos una tribu arcaica e insurrecta a la que por fin el jefe de la otra tribu los ha metido en cintura solo blandiendo un papel con 15 puntos. También algunos, y no pocos, iban más allá, derramando odio con cada uno de sus tweets y comentarios hacia una porción de su país y sus habitantes, que olvidan, desde luego, que también es España.

Lo cierto es que ayer no terminó nada, no se soluciono nada, no obtuvimos la resolución de la ecuación que plantea la incógnita de la independencia, que por cierto, me temo que ha venido para quedarse, y para mucho tiempo. Ayer llegamos al borde del precipicio. Todos. Todos juntos. Y ahora nos hemos despertado mirando el abismo del 155, un articulo que tiene el aroma del oleo de la extremaunción cuando uno se acerca mucho a él.

Es verdad que a estas alturas de la película, tal vez no quedaba otro artificio. Con una Cataluña rota y dividida, con unos lideres enrocados en un bucle del que ni saben salir, ni quieren salir, con la democracia hecha pedazos, con la soberbia impertérrita de la clase política española, aplicada en este caso, en toda su extensión, no quedaban muchos caminos que explorar y por los que transitar, salvo ese articulo, al que nos hemos agarrado todos como un clavo ardiendo, y que desde luego nos va a dejar una cicatriz profunda, a la que miraremos cuando pase el tiempo, evocando estos días de infausto recuerdo, cuando entre todos destrozamos esa casa que tantos años nos costo construir y amueblar.

Puigdemont no ha querido ir solo hacia el abismo. No lo quiso nunca, desde el primer momento ha buscado como atraer al estado a ese despeñadero. Una y otra vez lo ha estado intentando hasta que por fin lo ha conseguido. Así que hoy, nos hemos levantado con la resaca de un atracón de noticias, que vamos a tardar tiempo en digerir. Pero la realidad es que tampoco han cambiado mucho las cosas, salvo que la división y el odio entre las personas se han acrecentado un poquito más.

Esta semana, hasta el viernes, que el Senado aplique lo que tenga que aplicar, las cosas están igual o peor. Si tal vez peor, porque el articulo 155 no es una pócima mágica, no es el bálsamo de Fierabras, que cura la “enfermedad” de la independencia. De hecho el 155, tal y como están hoy las cosas, es inaplicable.
¿Alguien piensa que se puede entrar en una conselleria o en la radio televisión publica o en los cuartes de los mossos blandiendo un papel, por muchos sellos y marchamos de Estado que tenga, y que todos se van a rendir a sus pies, abandonar sus sillones y ponerse a las ordenes de aquel que llegue? ¿Es que unas elecciones van cambiar la composición del parlament? ¿Se pueden poner en marcha unas elecciones en medio de un zafarrancho de combate, donde a la primera de cambio, van a surgir montones de voces para deslegitimarlas? ¿Se puede enviar a la carcel a todo aquel que no acate la hoja de ruta, a 7000 personas? ¿Se puede expedientar a cientos de funcionarios que no cumplan las instrucciones dictadas por el gobierno de España? No creo que sean ustedes tan ingenuos como para pensar eso. Es entonces cuando veremos, que se ha llegado tarde, que la falta de acción política en Cataluña tiene unas consecuencias que difícilmente se invertirán con esta hoja de ruta.

Desde luego no le arriendo las ganancias a aquellos que emprendan el viaje de la ejecución del 155, pues se van a encontrar con una resistencia difícil de soslayar y, me temo también, con una soledad tremenda, porque una vez que se vea que el fracaso se materializa – en este caso también es una opción y muy real – vamos a empezar a ver bajarse gente del barco, y a toda velocidad. Luego seguirán los reproches, las culpas, los ya te lo dije, etc, etc .

Saben una cosa, ni la DUI, ni el articulo 155 son reales. Son elementos de ficción puestos al servicio de intereses personales. La DUI es imposible de materializar y el 155 también. Son las dos caras de la misma moneda, una moneda falsa que no sirve absolutamente para nada, que no compra nada, salvo alguna cosa, si, el aumento de la brecha entre Cataluña y el resto del país y el comienzo de una crisis política de gran envergadura.

Que poco dura la alegría en la casa del pobre, en este caso del pobre de espíritu, de ideas, de inquietudes, de inteligencia, de política. Salimos de la crisis económica más grande de nuestra historia reciente,  y nos hemos metido solitos en una crisis política mucho peor que la de los “dineros”. De los baches económicos se termina saliendo bien, antes o después, de las crisis de juicio, de razón, de inteligencia y de política se sale, claro que se sale, pero mal, tan mal que ni siquiera me atrevo a ponerlo por escrito.

Son las once y cuarto de la mañana. No llueve en Madrid, y la temperatura exterior es de 14 grados. DUI y 155: Todos Ante El Abismo

#4Oct No quiero que mi historia y la de mis hijos la escriba un golpista

 

No quiero que mi historia y la de mis hijos la escriba un golpista. Ya estuvo a punto de pasar el 23 de Febrero de 1981, cuando unos militares, también en nombre de instaurar “su supuesta democracia”, intentaron tomar el congreso y darle la vuelta a la historia.

Si eso hubiera sucedido, no les quepa duda que yo no podría estar ahora escribiendo estas líneas, porque todo aquel que intenta revertir el orden democrático establecido y romper con la Constitución de una manera individual, unilateral y por la fuerza, como es el caso que estamos viviendo ahora mismo por los políticos independentistas en Cataluña, es capaz de arrancar de cuajo todas las libertades y todas las voces que van en contra de su voluntad.

No les voy a relatar los hechos que vienen ocurriendo desde el 6 de Septiembre relacionados con este tema, porque ustedes los conocen ya a la perfección, y vamos de delito en delito, de vulneración en vulneración, de intimidación en intimidación, en definitiva un rosario de actos ilegales y no democráticos que nos tienen alterada la vida a todos los españoles y en especial al pueblo de Cataluña.

Pero si que le voy a poner nombre, porque las cosas hasta que no se nombran no existen. Y es este, porque no hay otro: Golpe de Estado, La Revolución de Octubre del 17.

Sí, estamos asistiendo a la primera revolución del siglo XXI en nuestro país, una revolución que a día de hoy aun no ha sido sofocada, a pesar incluso de las palabras de ayer del Rey Felipe VI, que no podían ser más claras y contundentes, que ante la inoperancia y el egoísmo de los que dirigen los partidos políticos, ha tenido que bajar a la arena para dejar negro sobre blanco lo que hay que hacer, y lo que no hay que hacer. El rey no puede ir más allá, pero los partidos políticos que defienden la Constitución que, si no me salen mal las cuentas, en este momento son una gran mayoría, tienen el deber, porque para eso los hemos votado – la primero que hace un representante del pueblo al tomar posesión de su cargo, es jurar defender la Constitución – de sofocar esta revolución y este golpe de Estado cuanto antes.

Creo que la sociedad española está más que convencida de que lo que está sucediendo es gravísimo, pero la sociedad en un régimen democrático tiene el resorte de sus representantes políticos para que hagan el trabajo de salvaguardar sus derechos, y ella por si sola, salvo colgar banderas o salir pacíficamente a la calle, no puede sofocar una rebelión de esta envergadura. Creo que el rey Felipe VI, y a sus palabras de ayer me remito, está también convencido de la situación extrema en la que estamos. Creo que los jueces en la medida de sus atribuciones están haciendo su trabajo. Creo que los medios de comunicación también, son conscientes de la amenaza y del riesgo que supone para la convivencia pacífica y democrática lo que está sucediendo en Cataluña. Solo faltan los que pueden parar el golpe, los que pueden parar esta revolución, los políticos que juraron y prometieron defender la Constitución y la democracia. Y yo como ciudadana les demando que hagan ya su trabajo, porque tal y como he empezado este post, no quiero que la historia y la de mis hijos, y la tuya, y la de tus hijos, la escriba un golpista.

Es la una y diez de la tarde. No llueve en Pozuelo y la temperatura exterior es de 26 grados. No quiero que mi historia la escriba un golpista.